13 abril 2020
28 noviembre 2019
NUEVAS POETAS MEXICANAS
¨Nuevas poetas mexicanas¨
Esta antología de poetas mexicanas, cuyas voces nos adelantan el tiempo futuro, busca testimoniar, en primer lugar, la alta y clara calidad de la poesía más contemporánea. La diversidad de voces, registros del coloquio, formatos y escrituras, queda apenas trazada en este libro tan transitivo como sintomático. Esta es una poesía que nos dice más del lector que convoca y produce, que de las poetas que registran y testimonian. No porque el lector sea personaje y receptor del poema, sino porque es actor y operador de un libro que es un manual de instrucciones para que el lenguaje siga haciéndonos más humanos; esto es, mejores lectores. Un manual para empezar la tercera década del siglo XXI, esa encrucijada que esta poesía cifra y descifra.
* Iveth Luna Flores * Diana Garza Islas* Paula Abramo * Enriqueta Lunez * Mikeas Sánchez * Yohanna Jaramillo * Gabriela Jáuregui * Minerva Reynosa * Paty Blake * Sara Uribe * Maricela Guerrero * Cristina Rascón * Irma Pineda * Amaranta Caballero Prado * Rocío Cerón *
08 julio 2019
Del desplazamiento a los surcos. La vida en el Valle de San Quintín
INTRODUCCIÓN
En el año del 2013, realicé un viaje a 288 kilómetros hacia el Sur de Tijuana hasta llegar al Valle de San Quintín. Antes de sostener conversaciones con gente que ahí radica, me llamó mucho la atención las insignias que tenían las empresas o ranchos agrícolas, donde en sus emblemas mencionan que es una empresa libre de trabajo infantil, por lo regular en mi país México, lo primero que se anuncia que no se hace, termina resultando lo contrario.
Al platicar con uno de los lugareños, me comentó como ciertos partidos políticos o más bien políticos se habían apoderado de la zona del valle, ya que es una región rica en recursos naturales (Petróleo, grafito, laja, piedra volcánica, oro, entre otros elementos), así como buenas tierras a explotar para la siembra que va a exportación únicamente, sin olvidar que también es una región pesquera, donde los empaques de erizo, langosta y almeja son fuente de ingresos para los vallecinos y donde también existe la explotación.
Justo ahí donde inicia el tema a abordar en este ensayo que es la migración, el desplazamiento forzado y la esclavitud contemporánea, donde los derechos laborales en ese entonces no existían, donde en un pueblo en medio de la nada (que es el todo), mucho estaba sucediendo. Los choques culturales florecían, pero de una manera tipo de desierto: espinosos, áridos, salados, pero con vida.
En los años posteriores, tras una revuelta que se presentó, hubo cambios importantes en esa región, sin embargo, no hubo viables caminos para muchos de ellos, así como, aunque lograron derechos, destaparon puertas que desconocían. La política en México siempre ha tenido buenas intenciones, pero con tantos cambios, no se ha logrado llevar un seguimiento o darle vías alternas a los proyectos que surgen por las necesidades de los ciudadanos. Por eso aquí abordaré las problemáticas consecutivas que derivan tras la revuelta necesaria en el Valle de San Quintín de los jornaleros, así como el modus vivendi de los habitantes, tanto en costumbres y tradiciones.
UNA CULTURA RESENTIDA POR TRADICIÓN
En 1883 como nos comenta Fernando Jordan en el libro El otro México “El valle de San Quintín fue otorgado a la concesión de Luis Huller y Compañía, la cual le cedió las tierras que rodean la Bahía de San Quintín a la compañía Colonizadora y Explotadora de Baja California, firma inglesa cuyo interés declarado era el sembrar trigo y beneficiarlo convertido en harina de exportación.” Fernando Jordan. (1976). En el que se recorre una llanura sembrada de optimismo. (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
Sin embargo, todo inicia mal ya que los norteamericanos se habían dado cuenta de que las tierras de San Quintín eran inútiles por la falta de agua. Jordan nos narra “Los británicos se tragaron el cuento de la fertilidad del valle, y en 1900 cerraron el trato que les hizo los dueños del Valle de la Esperanza. Los ingleses, al darse cuenta del fraude, disimularon su decepción y prepararon a su vez otro fraude.” (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138).
MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
Después de la salida de los británicos, el valle según relata “Queda desolado, por lo cual el gobierno mexicano decide que 500 familias que habían sido repatriadas de Estados Unidos fueran enviadas al Valle de la Esperanza. Al darse cuenta los repatriados que era un pueblo desolado, sin agua, sin dinero, sin maquinarias se fueron yendo, sin embargo, nos cuenta que una familia encontró un manto freático que a 25 metros de profundidad parece extenderse bajo todas las tierras potencialmente fértiles” (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(139). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.) y cuya existencia es el mejor respaldo a los actuales esfuerzos agrícolas y es ahí donde inicia el plan del valle.
Desde hace aproximadamente 35 años de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y un porcentaje minoritario de Sinaloa, fueron trayendo trabajadores a los campos agrícolas, bajo las promesas de mejor calidad de vida. En un país donde todavía no se ha respetado por el patrón los derechos laborales, donde los domingos se vuelven lunes, donde las vacaciones se vuelven un sueño, donde los días de descanso son para los muertos, el gobierno siempre detrás. Incrementar empleos y desplazar a las personas de regiones, es como ir poniendo cuadros de loseta, vas en movimiento hasta que se acaba la tierra.
Viniendo ellos de condiciones más precarias era fácil el engaño; la tortura laboral, la exigencia, estando a 3,459 kilómetros los de Oaxaca, por ejemplo, no era sencillo retornar, pero como comentan alguno de ellos: igual allá no hay trabajo. Hemos permitido que las circunstancias de nuestro país nos hagan decidir por tomar o aceptar cualquier empleo, aunque no se nos sea reconocido realmente nuestro esfuerzo por el crecimiento del país. Entonces sucedió un día donde más de 35 mil jornaleros se organizaron para realizar un paro laboral, dando el golpe directo a los ranchos agrícolas y presión al gobierno el 17 de marzo del año 2015. Bloquearon la carretera transpeninsular, siendo el único acceso para recorrer la Baja California y Baja California Sur, donde unas de las primeras exigencias eran se les concedieran los derechos laborales como cualquier ciudadano mexicano y, el respeto al pago del salario justo por jornada. Entre pedradas y balazos se hizo la confrontación con el gobierno el día 18 de marzo del año 2015, donde por órdenes de Francisco Vega de la Madrid, el actual Gobernador del estado de Baja California, se ordenó a los tres cuerpos policíacos reprimieran de forma abrupta al paro, en esa ocasión hubo más de 200 detenidos.
El paro intenso duró una semana, con apoyo de toda la comunidad de las regiones cercanas se logró boicotear a las empresas Berry Mex, Los Pinos y Driscoll que son las más grandes exportadoras en el valle, para que no se comprara en Estados Unidos dichos productos, hubo bastante movilización por las regiones de Baja California y los 58 condados del estado de California en apoyo a los jornaleros.
Se logra entonces, que ninguna empresa pueda contratar a menores de edad, se les dieran sus prestaciones (Seguro social e Infonavit) y mejor paga por jornada. No todos los campos han respetado estas leyes, la vida en el valle sigue siendo ignorada por los altos mandos de nuestro país.
Con respecto a los resultados a largo plazo sobre estas exigencias fueron en un 50% contraproducente, no podemos olvidar que eran familias donde todos los integrantes están bajo la costumbre de trabajar, quizá era un golpe bajo del gobierno no permitir la mano infantil laboral, ya que era evidente que las familias sufrirían desintegración y se reducirían las entradas económicas, por las mismas costumbres que ellos fomentan. La mayoría de estos grupos de ciudadanos no están bajo la cultura de la educación formal, para muchos solo es el campo, las tradiciones, tanto que algunos padres aún venden a sus hijas después de los 13 años, aunque ellos le llaman intercambio (algunos de la comunidad Triki) y este por poner un ejemplo se convierte en un acto donde, ya no se le permite al futuro matrimonio, un crecimiento estudiantil, un desarrollo emocional o madurez política social. Así empezaron los conflictos en el Valle de San Quintín: robos a casa habitación, asaltos a comercios, narcotráfico, violaciones, según el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California, en el año 2018, San Quintín se encontraba entre las zonas más inseguras del municipio de Ensenada. Perzabal, (2018), el Vígía, https://www.elvigia.net/el- valle/2018/1/19/quintn-insegura-zona-segn-estadstica-293701.html
A causa de estos conflictos en el valle muchas empresas se aprovecharon de los empleados, la necesidad de muchos por seguir consiguiendo la dosis del estupefaciente denominado Cristal o Chukis, con la cual desde hace algunos años iniciaron la adicción, los pagos por jornada son de 150 pesos el día, lo cual afecta a los demás trabajadores en su día cotidiano. Esto no quiere decir que todo conflicto viene de parte de los jornaleros, si no de las cruzadas del narcotráfico, del olvido de nuestro políticos y empresarios. No hubo programas de integración social, no se realizaron seguimientos sobre las personas que laboraban. Entre un valle donde los poblados están distantes, donde las calles siguen siendo de arena y tierra, los delegados con poco presupuesto están a la orden del día, los policías están involucrados en lo ilícito, el machismo sigue de moda, la Coca Cola se vuelve las mimosas de la ciudad y, los programas prospera justo no los han dejado prosperar.
ENTRE SURCOS
Este tipo de conflictos que se nos comunicaba a través de los medios de comunicación, redes sociales y donde al parecer los jornaleros se les había hecho justicia, llamó mucho mi atención, como comento anteriormente, desde el año 2014 me parecía un buen lugar de campo de investigación.
En octubre del año 2017 me voy a hacer una estancia a San Quintín, donde mi enfoque principal sería la observación del activismo interno que ellos representaban, esto durante un periodo de tres meses, sin embargo, la actitud de varios de los residentes me causaba conflicto, no existía la amabilidad, la mano amiga, si no hay beneficios de por medio.
Nacer y radicar en Tijuana es vivir bajo dos modelos educativos, por un lado, el de Estados Unidos que nos inculca el apoyo entre ciudadanos y el respeto a mi ciudad, por el otro México que me fomenta los valores familiares, las artes culinarias, las hierbas medicinales. Durante los tres primeros meses en Rancho Contento de la delegación Vicente Guerrero, donde radiqué, a mis alrededores había campos de fresa, arándano y col de Bruselas. Me tocó justo cuando estaban sembrando, no había trabajo de jornada, por lo cual no podía asimilar lo que es un trabajo de este tipo sin ver el modus operandi de dicha labor, sin embargo, podría encontrarme a diario a los que denominan Paisas, que son todos los desplazados que han llegado a la zona o hijos de los migrantes que ya nacieron e hicieron vida en el valle. La vestimenta normal de las mujeres es portar paliacate que cubre el 80% en el rostro, pantalones debajo de una camisa falda, al tiempo me enteré por qué esa tendencia al vestir, sin embargo uno no se acostumbra a ver rostros tapados al menos en esta región de occidente, ya que si durante siglos se ha luchado por los derechos de las mujeres, lo cual desde mi perspectiva me parecía inconcebible que no fueran libres en todos los aspectos, era muy probable que por los conflictos que habían tenido con el gobierno decidieran proteger su identidad, pero no, no eran esos los motivos. De febrero a marzo empieza la pisca de fresa, decido ir para conocer de fondo la vida de un jornalero. Por la Carretera Transpeninsular recorren las unidades de transporte de los campos agrícolas desde San Vicente hasta el Kilómetro 311 hacia el Sur de la Baja California, donde van recogiendo a los piscadores, desde las cuatro cuarenta y cinco de la mañana inician el trayecto, todos los autobuses van con diferentes destinos, según el rancho donde vayas a trabajar, en cada esquina están grupitos de 4 a 10 personas de ambos géneros esperando su chofer designado, si eres nuevo te dicen de qué se trata el trabajo de ese día o semana, si te pagan por día o semanal, a cuánto la caja se te pagará y solo de requisito te piden tu identificación oficial y comprobante de domicilio, en esos trayectos, en varias ocasiones iban menores de edad con identificaciones prestadas con autorización del chofer, secreto a voces, así como la frase que allá existe orgánicos de día, convencionales de noche, esto referente a que de noche los pesticidas abundan para hacer crecer las siembras orgánicas más rápido, así tal cual con los empleados.
En el rancho que me tocó la primera vez trabajar, era un rancho que contaban con mejor salario y todas las prestaciones que indica la ley del trabajo, te pagaban de 20 a 30 pesos la caja de fresa por semana, en algunos campos se te paga la jornada de día que les llama saliendo y pagando. En esa ocasión se realizaba la labor de canería, es la segunda etapa de la pisca de toda la temporada, donde cada trabajador toma su carrito que se conforma de varillas (muy austero) y una llanta delantera pequeña de bicicleta con dimensiones exactas para el tamaño del jornalero y el ancho de los surcos. En ese denominado carrito de fresas se le coloca la caja y la navaja donde se corta el pedúnculo de la fresa, cada caja terminada había que llevarla con el revisador o revisadora para que le pusieran una marca en su tarjeta donde se contabilizaba al final la cantidad de cajas entregadas, el proceso es muy cansado, en realidad para todo el tiempo de este mercado me parece increíble que no existan nuevos modelos o formatos para la mejor calidad laboral del trabajador, donde no tenga que recorrer tantos kilómetros sin necesidad de cansarse tanto. Las jerarquías se convierten en el fomento a este tipo vejaciones; los mayordomos son los gerentes de los jornaleros, sin embargo, no son capacitados para el trato de empleados, no tienen la educación para dar indicaciones, para respetar a las mujeres, ellos hacen el ambiente muy pesado en los surcos, el patrón le da tanta confianza de mandato donde lo programa en cuidar sus ganancias que, olvidan los mayordomos que el jornalero es su hermana, su familia, su madre. El poder siempre ha causado conflictos cuando no se encamina como una responsabilidad. No había día que alguno de ellos no hablara sobre sexo, pero de una manera libidinosa, reprimida, sus chistes seguían siendo como el del niño de la primaria que molesta y que siempre quiere inducirte a lo sexual. Mi trabajo consistía en encargarme de los baños móviles unos días y otros entregar las cajas a los piscadores, como yo no tenía la experiencia de piscar, es lo que me ofrecieron, eso me hacía que tuviera más comunicación con los ingenieros y mayordomos, donde me contaban como había infidelidad en las temporadas de cosecha, por ejemplo, en los tomates cherry se hace una cogedera me comentaban. Los hombres con estos cargos pasan y te tocan por la cintura, te soban la espalda, te invitan a comer y si no aceptas repercute en el trabajo. En una de las ocasiones, llegó la ingeniera encargada de inocuidad, le dijo al mayordomo que mandara a 5 jornaleros para revisión médica, faltando veinte minutos para acabar la jornada, todos iban por su última caja por lo tanto nadie quería el derecho de salud, solo les interesaba acabar su tarea; el mayordomo al sentirse ignorado levantó la voz y les dijo: tú, tú, tú y tú súbanse a la camioneta o no les vamos a ponchar la tarjeta, ellos le cuestionaban si les iban a pagar esa caja a medias que iban a dejar mientras continuaban piscando, en eso él todo impotente les grita ¡Qué se muevan a la verga, chingada madre! antes del grito me había acercado a él para darle una solución y él como si yo fuera una mosca que molesta, me hizo shh shh cállate y vete, cuando ya lo escuché gritar, le alcé la voz y le dije: ¡No compa, aquí palabras altisonantes, no! En seguida me contestó que a mí quién chingados me había dado permiso de hablar, volteó con los otros compañeros gritando ¡Les dije, les dije, que esta nos iba a dar problemas! Yo insistí que no era forma de hablarles, sencillo hubiera sido que les dijera vayan, la caja se las pagaremos o quién vaya terminando favor de pasar al servicio médico, formas existen, pero insisto el poder los ciega. En ese momento me dirigí con la ingeniera y le preguntaré si tiene derecho a hablarnos así, ya que él me había asegurado que tenía el permiso del patrón para hablarnos como quisiera, les pedí a los compañeros ir con la inge, para comentarle sobre los hechos ocurridos, ella muy enfadada me respondió que él no tenía derecho a lo que hizo, todo se puso denso, se acabó la jornada, me subí a mi camión y esperé a que llegaran todos para irnos, cuando iban subiendo uno por uno me decían no te agüites Tijuana, no pasa nada, a lo que les contesté que seguro me iban a correr al día siguiente, si te corren me dice una muchacha de apellido Hernández, mañana hacemos paro de labores. Esa fue la primera vez que sentí su apoyo, ya que todos me miraban con desconfianza, no me hablaban, no me ofrecían de sus alimentos, habían tenido acciones racistas conmigo, hablaban en sus lenguas, se reían y yo no entendía. Al día siguiente llegué y el mayordomo al que había acusado me vio con sonrisa hiriente y me gritó de lejos ¡agarra tu carrito, vete a piscar!, a lo que yo le comenté que él sabía perfectamente que yo no piscaba, que no sabía cómo, ¡pues no hay más trabajo entonces para ti! y se fue riendo. Dejé que se fueran todos y me acerqué al ingeniero mayor para pedirle si me podía esperar en el comedor a que todos terminaran el horario establecido, ya que estaba lejos de casa como para regresarme a pie y que dado los incidentes de ayer, no me habían dado trabajo, ¡claro que hay trabajo!, me respondió de inmediato y me mando a limpiar todo el rancho. Los días posteriores me mandaron con los adultos mayores a la labor de deshierbar, que es quitar la maleza que sale entre las fresas, las primeras horas quisieron comportarse como los demás, sin embargo, fui sacándoles temas y de ahí surgió por primera vez algo positivo: el intercambio de conocimiento, culturas y la amabilidad para ser antes que individuo un grupo de apoyo, no eran competencias, trabajábamos para alimentar al mundo y eso era nuestro mayor aporte a la humanidad a bajo costo. Es difícil y peligroso trabajar en el campo con este tipo de personas, con una cultura arraigada al machismo sin saberlo, fomentada la mayoría de las veces por las mismas mujeres y, lograr que encuentren la línea del respeto y no nos vean como herramientas sexuales, fabricadoras de hijos o simplemente las que alimentan a la familia.
Por una parte, la forma de vida, por otra la forma laboral, las señaléticas están por todo el rancho, porque las frutas son de exportación, así que todo debe de ir en excelentes condiciones, como si por ser mexicanos se nos ha impuesto comer siempre la merma. A 3° centígrados, con la cercanía de la brisa del mar, las manos siempre limpias, al entrar, al salir, al terminar de comer lavarlas con agua fría, de cada 5 jornaleros uno se cortaba las crestas capilares con las navajas para cortar la fresa, se le informaba a inocuidad y ellos solo les ponían una cinta adhesiva medicinal y los mandaban de nuevo a la labor, sin antes lavar la navaja, a parte de trabajar con navajas infectadas, con fresas que van para exportación sin los cuidados debidos, el jornalero batalla mucho cuando el juego de la fresa penetra entre la cinta y sus dedos, era tanto ardor, comentaban, pero debían continuar. El acoso sexual, el abuso de poder, lo abandonado que se tiene al jornalero por parte de los patrones, hace que la cadena de resentimiento solo se fortalezca.
Hubo un rancho al que después asistí de siembra de pepino llamado Santa Mónica, ahí la jornada era de hacer guías con hilos a las plantas, cada surco te lo pagaban en 30 pesos, era casi imposible ganar más de 150 pesos el día, si acaso un jornalero ganaba 300 es porque no hacía bien el trabajo bajo el respaldo del mayordomo. Duré tres días en ese lugar, con las condiciones más precarias, escasa agua para beber, sin protección debida, ya que las plantas de pepino tienen alhuates y uno termina todo lacerado, bajo extrema exigencia, maltrato verbal, presión por parte de los mayordomos, entre las Malla Sombra y lluvia, donde los zapatos se te hunden en los surcos, donde la ropa pesada se vuelve y aún así los patrones no quieren pagarte lo debido.
En unos de los días, nos mandaron a colocar los hilos para las guías, que consiste en aventar hacía arriba el hilo, atinarle (por así decirlo) a lo primitivo, como si no hubiera avances tecnológicos en ese tipo de actividad, ya sea con una piedra, un hule o una pelota se lanzaba hacia los aires, utilizando la física para poder logarlo, el surco nos lo pagarían en 35 pesos, lo cual nos pareció excelente, lo que no contamos era con las dificultades que se nos presentaría y que cada surco media lo doble de los anteriores. El trabajo lo haríamos entre dos personas, porque los mayordomos no estarían esperando horas extras para que termináramos, al día ganamos 70 pesos entre dos y aún así el patrón en esa ocasión no quería pagarnos lo acordado. Interrumpí la fila de pago (porque allá nos pagan en un pick up, no somos dignos de una oficina como para que nos reciban) para cuestionarle a la señora encargada de los pagos porqué no querían pagarle completo a mi compañera, a lo que ella me grito: que no cuestionara, que quién era yo y que me fuera a sentar a la tierrita. Antes de ese suceso, antes de acabar la jornada, uno de los trabajadores de los adultos mayores, tomó un pepino del suelo (merma) y lo empezó a pelar, cuando el mayordomo lo miró, hizo que lo tirara, sin salvarse de un regaño.
Los dos días anteriores nos tuvieron bajo el Sol, casi hora y media esperando la paga, me parecía inconcebible y grosero, le comenté a la chica que anteriormente nos había pagado y le dije que no era digno tenernos horas extras sentados, al día siguiente nos pagaron a tiempo y el chofer del camión me agradeció por haber levantado la voz y me pidió volver al siguiente día, volví y fue cuando se suscitó el diálogo fuerte, estas personas logran hacerte sentir impotente, con todo el respaldo gubernamental que tienen, los trabajadores no somos nada.
LA VIDA EN EL EMPAQUE
Todo es un proceso y aquí en lo agrícola se demuestra. Los empaques en los valles agrícolas son como las maquilas en las ciudades industriales. A diferencia del campo, en los empaques eligen personas con más capacitación, podríamos decir que los estudiantes son los que tienen estos puestos, en un ambiente de trabajo menos hostil, techado, pero con la misma presión, no te puedes ir hasta que se acabe el producto, sigues a expensas de la pisca del día y del trabajo final del jornalero, somos un gran equipo, aunque no aprovechen para hacérnoslo sentir, insisto, seguimos trabando para el mundo.
Me tocaba trabajar de diez de la mañana a una de la mañana, con dos horas de descanso intercaladas y no pagadas, la persona encargada de Recursos Humanos al igual que los jefes directos muchas veces no tenía modo de comunicarse con nosotros al dirigirse para darnos una orden, lo hacía gritando, por ejemplo en una de las ocasiones que fueron a hablarnos del virus de Zika por parte del Gobierno de Baja California, al reunirnos en la mesa, ella nos gritó ¡Acomódense bien o quieren que yo los mueva!.
No tienen la más mínima idea de resolver nada, aunque fueron personas que para su cultura se superaron profesionalmente, siguen bajo los mismos dominios de estatus, de jerarquías y reitero de poder.
En el Empaque Dos Amigos se empacaba pepino, chile mini sweet peper y tomate cherry, yo estaba en el área de tomate cherry, en esa semana que entré a laborar, nos entregaron batas rojas que aparte que fueron a preguntarnos nuestras medidas a nadie nos tocó la indicada; bajo un clima caluroso, donde no había abanicos para todas las secciones, donde el clima en el exterior era de 30° en pleno julio, con el cuerpo en movimiento, sudando a chorros, llego el momento en que decidí romper el orden y quitarme la bata, al verme la Lic. de Recursos Humanos, amablemente me cuestionó si se me había dado bata, a lo que le respondí que sí, pero con la situación del clima dentro del empaque, me era difícil continuar la labor, a parte que me quedaba enorme, era muy calurosa y esa área no tenía abanicos, le pedí que nos trajeran ventilación, a aparte por las normas de higiene era antiséptico que nuestras gotas de sudor cayeran en el producto de exportación, a los diez minutos nos mandaron la orden para todos quitarnos las batas, batas que por normas de seguridad e higiene teníamos que llevar, pero no guantes, ni cubrebocas, ni tapones para los oídos que pudieran protegernos del ruido extremo de las máquinas. Los trabajadores siempre están bajo miedo de poder ser despedidos si hacen peticiones para tener un mejor ambiente de trabajo, siempre como coloquialmente se dice: estamos de agachados.
CONSIDERACIONES FINALES
En el valle nadie se muere de hambre, es imposible que pueda sostener la pobreza donde abunda el trabajo y hay buena economía, donde las ofertas de oportunidad de crecimiento existen, terrenos que se pueden obtener a bajos costos a comparación de las ciudades, es un pueblo noble. Sin embargo no han podido unificarse, los choques de cultura, el gobierno y las religiones detrás, los vicios a los programa sociales, a juzgar la diversidad, a mantener los abolengos, no han hecho que los derechos sean funcionales y asimilar que el crecimiento en la región será para beneficio de todos, como lo dije en el libro de que escribí sobre San Quintín Es un valle disfrazado de polvo, un búnker con techo de fresas, que no se note el brillo de abajo, hagan de esto una zona de conflicto.
Yohanna Jaramillo
Tijuana, Baja California, febrero 2019.
BIBLIOGRAFÍA
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(139). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
Perzabal, (2018), el Vígía, https://www.elvigia.net/el-valle/2018/1/19/quintn-insegura-
zona-segn-estadstica-293701.html
04 abril 2019
06 marzo 2019
15 enero 2019
Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Tercera entrevista)
¨N¨
Octubre,
2016.
Nací aquí en Tijuana, acá vive un tío donde mi mamá se vino
a vivir en su embarazo, después nos fuimos a Chihuahua cuando tenía seis meses.
Llegamos a vivir a casa de mi abuela, el esposo de mi abuela no nos quería ahí,
pero pues nos quedamos, con el tiempo para mí él fue mi papá, pasé con
ellos hasta la secundaria.
En la primaria hacía dibujos y los vendía para comprar cosas
en las tiendas de importación de juguetes, cuando junté ya algo me puse con
unos amigos a vender especias, siempre me gustó el dinero. En una de las secundarias
que estuve, vi que los estudiantes fumaban marihuana, saqué cuentas de más o
menos cuánto gastaban y pues empecé a hacer churros para vender, hasta que me cacharon, lo negué, obviamente,
pero al final me corrieron de esa escuela y no me iban a quedar opciones ya que
esa secundaria era la de los corridos, así que no hubo donde me aceptaran otra
vez.
Tenía 15 años, necesitaba trabajar así que falsifiqué el
acta de nacimiento, un día de pago fui al cajero automático y encontré cocaína,
era muy peculiar la forma de envolverla allá en Chihuahua, ya que de una hoja
de la revista la partías en cuatro o seis pedazos, así despachaban la coca allá
y pues cuando vi el cuadrito dije ¡Cocaína! Me la pensé mucho en si la probaba,
no sabía que se sentía, al final la probé y me gustó, de ahí duré mucho tiempo
en volver a consumirla, ya que no tenía dinero para estar comprando.
Trabajé después en el
Alsuper, el novio de la supervisora era
guardia de seguridad y vendía cocaína, entonces yo le empecé a preguntar sobre
el tema, qué cuánto se ganaba y como me llamaba mucho la atención todo
eso, porque sabía que era dinero, hice cuentas, vi que si se le sacaba y con él empecé
a comprar, le mandaba a traer ochos y los dividía, de ese ocho los hacía
dieciséis, depende como los sirviera,
yo la verdad no los pesaba, pero más o menos ponía la cantidad entonces sacaba
lo doble, después encargaba más, siempre en ochos, hasta que me enteré
que podía encargar más barato si encargaba más cantidad, en vez de dos, tres ochos.
Empecé a vender en un antro gay, agarraba buen dinero, me gustó lo que
hacía, como ya en ese tiempo vivía con mi pareja, yo tenía como 17 años, creo que ese era mi destino.
Mi pareja trabajaba en un table
dance, un día me dijo que se iría a trabajar a otro lugar, porque le habían platicado
que estaba muy bien y no sé qué, ese lugar era Tijuana, yo ya había venido a
Tijuana, pero solo de vacaciones con mi tío, obviamente
que no conocía todo ese mundo de prostitución, de desmadre, de drogas y
alcohol, ni siquiera me lo imaginaba, en Chihuahua había un solo lugar y en las
afueras de la ciudad, la gente ni siquiera sabía, yo de ese
lugar supe pues cuando empecé a salir con ella, ni siquiera sabía tampoco que
existía. Yo le dije que no se fuera de Chihuahua, iba a irse uno o dos semanas
según y un amigo me dijo que le dijera que no, porque las tenían encerradas,
drogadas y cosas así, yo toda pendeja sí le creí, pensé que así era, aunque a
veces sí es así, pero no siempre, ese fue el motivo del porqué terminé en Tijuana.
Nos fuimos en su carro, me puse a investigar, pensé que iba
a hacer fácil, como allá en Chihuahua hay un solo lugar, pensé iba no sería difícil
encontrarla, sin embargo no fue así, había infinidad de bares, pero a lo último
llegué a dónde había trabajado, al momento que yo abrí esa cortina y vi todo ¿qué
pedo? era otro mundo, nunca había visto nada así, allá en Chihuahua no dejan
entrar mujeres, bueno no dejaban, no sé ahorita, pero no sé, era otro pedo totalmente diferente, mi amigo
también se fue a otros lugares, cuando nos encontramos platicábamos que eso
era mucho desmadre para nosotros. En esa ocasión, duramos como una semana o
diez días en Tijuana, después yo regresé, andando en todos esos lugares, en la
zona norte, ahí conocí a alguien, tú sabes que uno sale y de repente empiezas a
cotorrear con el güey de enseguida en
la barra. Se acercó una persona, un hombre, me contaba que una morra de
ahí se había pasado de lanzas y le había bajado el dinero, supongo que es
típico de muchas anécdotas que pasan aquí, cuando se despidió lo acompañé al
parking, le presté para que sacara su camioneta del estacionamiento y me dijo que
si lo acompañaba por dinero pues y yo tan pendeja lo acompañé, ahora que sé
cómo están las cosas no lo hubiera hecho, pero bueno en ese momento me dio lástima
el hombre. Ese güey resultó que tenía chingo
de dinero, fuimos a una casa donde tenía cajas y cajas llenas de billetes, no
se miraba como con lana o sea tú lo miras y es como morenito, así como si no
das ni un peso por él, no sé, o sea uno lo ve y dice pobre güey. De ahí
por portarme no sé, no sé si buena onda o pendeja, este me ofreció trabajar con
él, él cocinaba cristal, primero empecé cambiándole dinero, me decía ve y
cambia tanto de dólares, por ejemplo, si el dólar estaba en 10.30, 11.30, yo lo
cambiaba y me quedaba con esos .30 centavos de cada dólar, me iba muy bien
porque cambiaba mucho. Después me llevó a la casa no donde vivía, si no donde
cocinaba y pues me empecé a pegar más con él, cuando iba para Rosarito yo
siempre me pegaba con él, no nada más cuando cambiaba dinero, le decía que yo
quería ver cuando cocinaran, aunque tenía miedo, se decía que había muchos que
no aguantaban, que empezaban a alucinarse o a ver cosas, pero le dije yo no.
Antes de eso yo empecé a fumar cristal, un día buscando coca me dijo una morra, no pues, está otra cosa, no sabía
ni qué chingados era y ya me dijo que era como lo mismo, pero que a ella le
gustaba más, que se fumaba o lo podías inhalar y dije pues bueno a probar, me gustó, así que ya sabía qué onda cuando me tocó toparme con El Michoacano,
él era de Michoacán, así le
decíamos, pero bueno yo creo que de tanto que le dije, como que ya cuando empecé
a ir a la casa y veía todo, pues ya me dejó que les ayudara. Me empecé a quedar
ahí en la casa pa´ cuidar las cosas y
todo, nos quedábamos yo y El Maniaco, a veces se quedaba El
Michoacano, no siempre porque se iba a su casa con sus hijos y su esposa,
los que tiene aquí, una de sus mujeres, siempre estábamos El Maníaco y
yo, nos hicimos muy buenos amigos, nos empezamos a contar muchas cosas y empecé
a ayudarles a cocinar, siempre se ocupaban como cuatro personas, así que
también ayudaban El Primo y El Tiburón, pero El Michoacano es quien hacía la pasta,
una pasta que se hace con efedrina, los demás nada más le ayudábamos a detener
las mangueras cuando está saliendo todo el
humo, siempre era cuando había neblina, cerca de la playa, cuando está
el día bueno para cocinar es cuando hay mucha neblina para que se pierda ese
humo que sale de la casa, a veces sí te pones bien prendis de todo lo que inhalas.
Realmente no valía la pena tanto el cocinar,
terminabas con todos los dedos ampollados de tantas pastillas que había que
sacar de las cajas y pues no era tanta la ganancia y luego si se te rompía una
manguera, perdías, pero pues fumaba libre. Siempre se hacían las mismas cantidades, aunque
él a veces hacía para vender aquí a las tienditas
y a veces hacía más porque se iba a ir para el otro lado, allá le pedían
ice. Cuando lo convertía a Ice te cobraba más o por ejemplo si
tú ya tenías algo y querías que te lo convirtiera te cobraba extra porque lleva
un proceso distinto, mira uno te queda como cristalino y el otro te queda en
estaca. El Michoacano me daba más a mí
que a los demás, a lo mejor por ser mujer o por cómo lo conocí.
Nosotros teníamos un carro, un Tsuru,
que a los lados en las puertas si presionabas el botón abajo del volante, se abría,
si has visto que las puertas tienen unos dibujos o líneas, pues haz de cuenta
le presionabas y se caía lo que es la puerta, el plástico, un pedacito, como un
cuadrito y ahí se guardaban todas las pastillas, así era como las transportábamos,
porque para donde estaba la casa siempre se ponían los policías, supongo que ya
sabían ¿no? que íbamos para allá y a veces así como que te bajaban, a cómo te
veían te bajaban, a lo mejor por eso siempre me traía con él (je), bueno te
bajaban y te esculcaban todo, pero pues aunque te esculcaran no te lo podían
encontrar, las sacábamos de las cajas y ya las carteras las metíamos ahí y
llegando a la casa, pues a sacar todas las pastillas de las carteritas,
empezabas bien con los dedos, ya después hasta con llaves porque ya todos los dedos
ampollados, la laminita te va lastimando ya que eran muchísimas y pues siempre
estábamos en chinga y fumando.
En ese lapso conocí, bueno ya la había
conocido, empecé a andar con una chava aquí en Tijuana y fue cuando dejé todo
eso, porque yo le conté que fumaba pero ella me dijo que no era saludable y que
si seguía fumando pues le dijera cuando lo hiciera, la llevé ahí a la casa
donde cocinábamos, me vio fumar y me dijo que ella pensaba que su ex fumaba
muchísimo, pero que al verme lo que yo estaba fumando pues no y eso que según
yo me limité (jé) al irnos me comentó que no iba a poder, sabía perfectamente
los efectos del cristal y me puso una condición: el cristal o ella. Ese día
decidí que ella y pues lo dejé, a veces iba El Michoacano a buscarme y me decía
que fumara, yo la verdad no quería, no me hacía falta, porque a veces caes en
todo eso por soledad o falta de algo, te llena el estar ahí, pero ya no me
hacía falta nada. Después nos fuimos a Guadalajara, pero yo venía para acá a
Tijuana siempre he estado acostumbrada a agarrar mi dinero por mi propia cuenta
y allá trabajaba pero como que era de ella, porque eran negocios de su familia,
no me sentía productiva, a parte no era nada que ver con lo que había hecho, y
la neta pensaba ¡ay estuviera ganando dinero allá! total que con El Michoacano
no perdí comunicación y le decía cuando vayas a cocinar algo en grande me dices
y él hasta eso que siempre que yo quería podía venir para acá, para cocinar,
que en realidad ni me ocupaba pero era como un paro, pero
a ella no le gustaba y eso que solo venía por tres días aunque a veces se
tenía que esperar a que hubiera neblina y tenía que durar unos días más y como
que pensaba que andaba de cabrona, no sé y a parte no le gustaba que me
separara de ella, su mamá habló conmigo y me dijo que si quería que me
estuviera allá, que qué quería hacer, que ella me daba para hacer lo que yo
quisiera, poner un negocio y ya después se lo pagaba, pero le dije que no, que
a mí no me gustaba que me dieran nada y me dijo pues después me lo vas a pagar
cuando recuperes el dinero, no te estoy dando nada. Nos fuimos a vivir a
Chihuahua, ahí tenía 21, pero ya había andado acá, ya había terminado con mi ex
la de Chihuahua, había venido a dar acá, a Tijuana, (según yo a ver qué había
hecho, cosa que nunca supe, já) ya había conocido al Michoacano, ya había
cocinado, ya había hecho muchas cosas, ya me había drogado por mucho tiempo, ya
lo había dejado. Llegamos, rentamos y pusimos una
boutique, me fui de Guadalajara porque quería estar cerca de mi hijo, ya que mi mamá no iba dejar que me lo llevara,
lo cual mi pareja me apoyó en seguirme, me ayudó mucho en ese aspecto aunque yo
obtuviera dinero, fácil viene, fácil se va ¿no? Bueno lo agarras rápido pero fácil
no porque imagínate que pasara algo, o sea que te quedes ahí, que te quedes
loco, que te pase algo, pero, pero sí es rápido, fáciles los policías y los judiciales que nomás llegan, te lo quitan
sin hacer nada, con charola permiso y todo, eso sí es fácil. Mi pareja me
convenció de agarrar una casa, mira tenía mucho dinero, pero ni carro tenía, gastaba
un chingo, era clienta de los table dance,
de la revu y pues gastas, o sea y más
antes, antes era una pinche gastadera, o sea te daban una cheve y pues tenías
que dar más de propina de lo que te costó la cheve porque si no te dicen ¨mmm¨ y quién las viera ahora, se andan
muriendo hasta por pinches cincuenta centavos de dólar. Te decía no tenía nada pues, entonces cuando
me dijo de una casa yo dije que sí enseguida y pues sí a quién no le gustaría,
pero dije, no porque desgraciadamente, aunque agarras
dinero, estás pagando renta o estás gastando en pinches vicios, bueno en drogas
no gastaba, pero cuando me dijo de lo de la casa, como que, a veces así te educan como para que no
tengas casa, entonces cuando ves la posibilidad de inmediato piensas que no
vas a poder, obviamente no pagar la casa al cash, pero te educan para que ni lo
piensen, bueno no es que te eduquen, pero es como escuchas que solo un marido
te puede dar todo, piensas de pronto que así es la vida, si yo me hubiera
quedado en Chihuahua, o sea me gustan las mujeres, soy 100% les, pero yo pensaba que tenía que casarme con un
cabrón y tener hijos, casarme con alguien, si bien me iba no trabajar y
dedicarme a la casa, es lo que ves, bueno no siempre, cuando mi mamá estaba joven
trabajaba, agarraba dinero, se mantenía como podía, ya fuera que iba a limpiar
una casa, que vendiera menudo, que limpiara ropa, como sea pero agarraba dinero
y nunca me dijo no, no tengo. Nunca estuvo con mi papá, se embarazó a los 16
años y a los puros 17 me tuvo a mí, pero yo admiraba mucho eso de mi mamá,
siempre me traía con ella, o sea si iba a limpiar una casa, me traía ahí con
ella, la escuela donde yo estaba era conserje, luego me preguntaba cuando
entraba a mi salón, me decía ¿Hija, no te da vergüenza? y yo ¡Nooo! a mí me
daba hasta orgullo, entraba al salón y yo gritaba ¡Es mi mamá! yo quería así
como ¡Vean a mi mamá, está joven! Me daba mucho orgullo, que fuera trabajadora,
que fuera luchona, que fuera joven, estaba muy orgullosa de ella, de todo lo
que hacía, después haz de cuenta consiguió trabajo y pues yo creo que ahí fue
cuando estuvo mejor, trabajaba y aparte ahí vendía a veces ropa que traía de El
Paso, Texas, le empezó a ir bien, porque pues porque sí era buena para vender,
muy buena, al tiempo conoció al que es su esposo ahorita, el papá de mis
hermanos, empezaron a salir y ya después un tiempo no se vieron y un día
apareció otra vez, le habló, él estaba en Las Vegas, pues no sé si realmente hicieron
una pauta, no sé mucho de su relación pero mi mamá se fue para Las Vegas con él
y con mi hermano que en paz descanse, yo
me quedé en Chihuahua con mi abuelita, siempre vivimos en casa de mi abuelita y
pues tenía que seguir yendo a la primaria, al tiempo regresaron y cuando él iba
a cruzar lo detuvieron, él cruzaba con papeles de su primo. Yo le tenía mucho aprecio a él, le decía a mi
amá pues que se casara con él y así, ahora me arrepiento, pues estuvo detenido
como 6 meses, ya cuando salió se fue a Chihuahua, mi mamá se embarazó
y se casaron, se la llevó de Chihuahua a un pequeño pueblo que está a 30
minutos de ahí, Cárdenas, Lázaro Cárdenas, ya iba en la secundaria y aunque ya
tenía mi lugar en Chihuahua en la escuela, quise irme con mi mamá, yo estaba
muy apegada a mi mamá, cuando se fue a Las Vegas sufrí un chingo, porque siempre éramos mi mamá y yo, ella y yo, allá agarré
el lugar en la secundaria, en la cual duré solo como una semana porque no
aguanté. Ellos habían rentado una casa, eran dos cuartos y un pasillo, yo creo
que ahí, o sea sí fuimos pobres, pero yo no me acuerdo decirle a mi mamá,
quiero unas papitas, quiero algo y me dijera que no, bueno a veces sí me decía
que no, pero ahí fue como lo más jodido y me daba mucho coraje que yo sabía
cómo estaba mi mamá antes y a lo que la
arrastró un hombre conformista, hasta que mi mamá no se amarró y le dijo que
ella se iba a ir, pero para eso pasó como un año, yo a la semana me fui, me regresé con mi abuelita, agarré
mi lugar que tenía ahí en la secundaria y los fines de semana iba allá con mi
amá de lo que me daban para gastar en la semana, a veces no
gastaba para cuando fuera con mi mamá llevarle dinero, porque este cabrón era
como no sé güey nunca había dinero y mi amá estaba toda así mal, a veces como
el dinero no se puede ocultar, la pinche pobreza tampoco, la neta o sea no se
puede, mi amá estaba toda flaquita, así como mal pedo, ahí a veces hay gente
dice que mientras haya para frijoles, pero ahí a veces nada y es
en serio, ni frijoles por culpa de un cabrón y lo que más me calaba era cómo mi
mamá que era de carácter fuerte, lo estaba permitiendo, sabiendo que ella
podía pues, después se fueron a Chihuahua, rentaron casa, y este, bueno a parte
de la de Cárdenas que no era casa, rentaron casa, ya me fui yo para con mi
mamá y pues todo empezó como un poquito a mejorar, empezó todo a mejorar pero
yo ya no me llevaba bien con él, después fue cuando mi mamá me sacó de la
secundaria y entre a otra que fue donde me agarraron, no sé quién puso dedo, lo
peor es que no me los regresaron, los churros (já) y pues bueno empecé a hacer
todo eso por el dinero. Tú me preguntas que, si fue peligroso dedicarme a esto y no,
no fue peligroso, pero, es que mira, a
mí ya me tocaba, me tocaban todo ese tipo de amistades, que mucha gente
puede decir que son malas amistades, pero no, simplemente son malas decisiones que
toma uno, uno toma las decisiones, puedes ver fumando a alguien y no quiere
decir que lo tengas que hacer o que te pongas a querer venderles (risas) o sea,
siempre en la primaria como movía dinero era en dulces, hacer dibujos y
venderlos, pero de lo que yo podía hacer algo, compraba algo lo vendía y le
ganaba, así, lo hacía, ya después de grande, casi todo se enfocaba en drogas y de
grande pues es lo que ya a ti se te ocurra, tenía 15 falsifique el acta y fue
cuando me encuentro la coca, me hago amiga de la supervisora donde trabajaba en
el súper, resulta que su novio que es el de seguridad, vende coca, veo como la
parte y pues dije yo también, te digo siempre me ha tocado eso, que me
ofrecieran asaltar el súper el mismo de seguridad, y te ganas porque la empresa te chinga y
aparte pues ves todas las cantidades de dinero, yo fui cajera ahí, sí te falta
te lo descuentan, si te sobra no te lo dan, ni tampoco si debes de lo otro te
abonan a lo que debes, no, pues te quedas como no mames ¿no? yo primero era como,
la cago una vez no como para solucionar mi vida pero ya para hacer las
cosas bien, pero no es cierto, si lo haces una vez, lo vas a volver a hacer, o
si no te salen bien las cosas, ya sabes qué hacer, y a veces lo haces hasta con
gusto, como ahí, te da coraje ver cómo es eso de si te falta te lo cobro,
aunque te pague bien poquito, si te sobra no te voy a dar ni madres es mío,
pues hasta con gusto lo haces ¡Soy Robin Hood! pero no, no lo hicimos, y
qué bueno, porque no mames, a quién
se le ocurre que vas a poder y pues te digo siempre he tenido ese tipo de amistades,
no las busco te lo juro, o sea llegan
solas, no las atraigo, no o sea, no sé, o más bien ¿sabes qué? el mundo está lleno de todo,
todos somos así güey, no más que no todos estamos en las circunstancias
adecuadas para tomar esas decisiones, quién sabe si otra persona que no sé,
tenga una carrera la ejerza o que tenga o que venga de una familia con dinero y
aun así hay muchas que aunque tengan pasa, porque te gusta el desmadre o
quieres tu propio dinero, pero quién sabe si estuviera en circunstancias en las
que mucha gente se ve a veces.
Después también empecé de Chihuahua a
traerme a Tijuana tachas y aquí las vendía, allá pues las conseguía baratas.
Antes de trabajar en el Súper por
ejemplo entré a una agencia de modelos, fui con mi mamá de hecho, ella me
acompañó, era para que te enseñaran pasarela, se llamaba Jorge Soto el dueño de
ahí, no sé si ya falleció, ya estaba grande, iba dos veces a la semana, éramos
varias las que asistíamos, la mayoría menores de edad, un día llegó Lupíta
Quique, es una modelo, sale en anuncios, allá es conocida, llegó y nos dijo que
ocupaba muchachas para una pasarela que iba a hacer en Juárez, nos escogió a
tres, se suponía que íbamos a hacer una pasarela en Juárez, ella nos iba a
llevar, no iba a ver paga, o sea nos iban a pagar con ropa, la que modelabas en
la pasarela era tu paga, pues estaba super bien, yo le dije a mi mamá y ya pues
se llegó el día en que íbamos a ir, fuimos a la casa de ella, vivía cerca de
donde yo vivía, ahí tenía yo 16 años, más o menos, cuando llegamos ahí, pues mi
amá se fue y ya nada más nos quedamos las que íbamos a ir, ahí nos dijo cómo
iba a estar el rollo, íbamos a ir a Cd. Juárez, iban a pasar por nosotras y nos
subiríamos al carro para irnos y nos pagarían 500 dólares, obviamente el carro traía coca.
Era un carro, un neón verde, no nos
obligaron ni nada solo nos dijeron y o sea quién no quisiera no lo iba a hacer,
y yo si fui porque la cantidad de dinero que dijo que era mucho y luego dólar, escuchar
dólar, quinientos, mi edad, me gusta el dinero, dije vamos, cuando estás o como
que no conoces mucho se te hace más pelada porque pues no sabes todo lo que te
puede pasar, a parte también dije bueno pues ella también va, no creo que
vaya a pasar algo, pues fui, llegamos allá, hasta una casa, usé cocaína, estaba
muy buena (risas) muy chingona la casa, ahí nos quedamos ese día, no la pasamos curada, los que estaban ahí que
supongo, bueno no supongo eran los jefes, también había ahí un güey que le
decía Indio, no nada más le decían,
parecía, era como el gato del gato del
patrón (risas) todo el mundo lo mandaba pero fíjate que él y no se me va a
olvidar eso, hasta ese gato que hacía todo, como recoge eso, limpia mis
zapatos, no sé, hasta el otro gato mandaba a ese, traía un chingo de dinero, un
chingo, dije no pues no para la otra no me subo a un carro, mejor limpio los
zapatos, no te creas (risas) nos
trataron bien, se portaron amables, no molestaban nada, había gente ahí también
como que te atendían, alberca
climatizada, nos quedamos ahí y al día siguiente nos regresamos, ya no me
quería regresar pero (risas) fue ahí donde me di cuenta, las drogas es lo que
te da dinero. Antes no había tanto pedo
o sí había, pero sabes qué, es que yo como empezaba y no sabía bien el movimiento,
no te das a notar tampoco, vendes con tus conocidos, no tenía malicia solo
avaricia (risas) no pues, no avaricia, porque tampoco era como que guardaba, pero tampoco no iba estar a
un sueldo de 500 pesos, 600 pesos, chingándome y que bueno que no lo hice,
porque a dónde me hubiera llevado eso, a dónde estaría, la verdad , qué bueno
que no aguanté esos sueldos, tampoco era que yo vendiera un chingo pero, traía
dinero y mira que nunca llegó alguien y me dijo vente tú vas a hacer algo, no, yo
buscaba, yo preguntaba, porque hacía cuentas y pues como veía que mis amigos
compraban pues decía no pues mejor yo les vendo, yo decía quizá venga El Señor
de los Cielos y me diga, vente conmigo. El físico me ayudó mucho aunque hay
mujeres que no les ayuda en nada ser mujer, pero tengo cara de buena onda y
luego si me lo propongo hasta pendejísima me veo, como mi mamá luego me decía ¡ay y luego tu con esa carita de que no
rompes ningún plato!
31 diciembre 2018
Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Segunda entrevista)
Francisco ¨N¨
Diciembre, 2016.
El Presidentes
Nací y crecí en Tijuana, Baja California. En una Colonia
llamada Infonavit Presidentes, es un sector muy mencionado por la violencia y
sus barrios.
Vivía con mi madre y mis nueve hermanos, pero era muy vago,
muy ingobernable desde la primaria, iba en tercer grado cuando ya no quise ir a
la escuela y prefería pinteármela e irme a las maquinitas a
jugar videojuegos, mi madre me dijo que si yo quería la vagancia en lugar de ir
a la escuela, pues que mejor me fuera a la calle, me corrió del cantón y
pues anduve en la calle desde ese tiempo, tenía como 9 o 10 años, dormía en un
carro abandonado donde duré algunos meses.
Me iba a Plaza Río a limpiar parabrisas en el semáforo, ahí
donde está la bola del CECUT, limpiaba los vidrios y me daban coras,
prefería eso a robar, robar no me gustaba, bueno a mi jefa si le robaba de su
monedero, se me hacía fácil, si me cachaba solo me daba unos golpes, pero no
pasaba de ahí. Limpiando vidrios entonces sacaba para comer y mal vestir,
después conocí a Don Fidel, era carpintero, estaba ubicado en la cuadra donde
yo me la llevaba con varios amigos y ese señor me regaló una combi, la hice mi
casa, tenía televisión y cable. Empecé a trabajar con un señor que tenía una
panadería ahí mismo en la colonia, estaba pegado a un local que también tenía
unos pollos rostizados y yo preparaba los pollos, les ponía paprika, los
inyectaba, los ensartaba en esa madre para ponerlos a
hornear 45 minutos y mientras se cocían, me ponía a atender al cliente,
ese era mi trabajo, me pagaba al día y si sobraba un pollo o papas me decía que
yo me lo podía llevar a la casa.
Mi madre mandaba a veces a mis hermanos y me decían:
Pancho me mandó mi mamá a ver dónde andabas y qué estabas haciendo, yo
nomas les decía que le dijeran a mi jefa que estaba bien.
Después ya iba y la visitaba, me acuerdo que le daba 40 pesos de lo que me
pagaban y ella me decía que de dónde sacaba el dinero, le respondía que del
trabajo, no me creía mucho pero pues de pronto ellos pasaban por el centro
comercial y me miraban ahí trabajando. Algunas veces yo le llevaba pollo y ella
me decía que regresara a la casa, pero yo no quería regresar, pues en la
combi nos juntábamos los amigos a ver movies para después
salirnos a jugar básquet, así pasaron como dos años, todo era muy sano, fue
hasta como los 13-14 años que probé la marihuana, éramos como trece cabrones
arriba de la combi, fumamos y yo creo me horneé, porque empecé a vomitar, esa
madre no me cayó bien, no volví a probarla en meses, fue hasta después
de un partido de básquet la segunda vez y en esa ocasión fueron puras risas,
veía todo más tranquilo, de ahí en adelante no la dejé.
No era agresivo, la vida me hizo serlo. Estaba muy morro, tenía que ingeniármelas para sobrevivir
en la calle, no me daban chamba fácil, ya en ese tiempo no
trabajaba en la rosticería, así que trabajé en unos abarrotes, ahí mismo en el
Presidentes, pero si mi jefa no me firmaba un papel para que
yo pudiera trabajar no me contrataban, tendría yo 14 o 15 años, lo que hice fue
falsificar un acta de nacimiento para entrar a una fábrica, me acuerdo que
ganaba como 700 pesos más los bonos a la semana, hacíamos lámparas para las
tiendas Sears, estaba en la Colonia 20 de Noviembre, ahí renté un cuartito, me
cobraban 500 pesos mensuales, era como una vecindad, estaba muy chiquito, tenía
que agacharme para entrar, nada más tenía una cama, una caja de esas de leche
como mesa, unos audífonos y mi ropa. Me aventé 2 años trabajando en ese lugar,
de ahí me regresé al Presidentes, ya había muchos barrios, estaba el LDC,
70, 76 y el US Presi. Había Clubs y Barrios, los barrios eran de cholos,
los del club era de rayadores, taggers, grafiteros, yo pertenecía
al Club DJ (Destrucción Juvenil) y pues yo andaba con esos vatos,
era amigo de los pesados, bueno había un güey que su nombre estaba en todas
partes, rayaba todo, pero esa era solo nuestra vagancia, a ver quién llegaba a
la cima, al letrero más alto, ese compa era uno de ellos, ahora es
escolta, pasó de ser correteado a corretear (risas).
Si la policía te encontraba con spray te llevaban a la
cárcel, como a los 16 años y medio me llevaron a la correccional de menores,
justo por andar rayando paredes. Fue una experiencia bien mamona en mi
vida, primero cuando llegué ahí me dijeron: encuérate. Me metieron al
baño, agarraron la manguera y ¡fuuu! me bañaron de esa forma, me dieron
ropa para ponerme y dale pa’ dentro, había todo un arsenal de camas, de bonques,
donde se acostaban los morros internos, te hablo como no sé,
de unas 200 pinches camas como en 500 metros cuadrados. Llegué
y estaban tumbando a un morro, le estaban quitando sus tenis, lo que hice fue
quitarme los míos rápido, ponerlos de almohada y estar al margen de a ver
qué onda. Llegaron unos morrillos, bueno unos morros, me
quieren quitar mis tenis y yo no me dejaba, pues cómo que mis tenis, quise
forcejear por ellos, pero llegó otro morro y no sé qué
era si la funda de una almohada o su playera, pero el güey me tapó la cara y
nadie hace nada, aunque estén viendo todos, hasta el guardia pasa y todavía
tienen una cámara donde supuestamente nos vigilan y no hacen nada; ahí duré
tres días, que mientras duraba la investigación.
Me metí de nuevo a trabajar a una panadería, hacía donas,
torcidos, empanadas, birotes, ojos de buey y unos pan piedra que le dicen,
aprendí todo ese oficio de ser panadero, cerca de ahí con unos compas
construimos una casa en un árbol, así tal cual, ahí viví 9 meses, me daban
quebrada de bañarme en la casa de un amigo que vivía en unos departamentos de
por ahí, él vivía en el segundo piso de tres y cuando se iba su mamá y su
hermana a la escuela, me dejaba entrar a su casa. Cuando me salía de la casa
del árbol, dejaba como unas caritas, para que pensaran que estaba alguien,
porque algunos amigos sabían que teníamos la llave de la alegría ahí,
porque recuerda ¨Un gallo al día, la llave de la alegría¨ y
habían intentado ya entrar pa´ fumársela.
Al cumplir 18 años me volvió a agarrar la policía, recuerdo
que hasta me revisaron las muelas para ver si sí era mayor de edad. Me habían
regalado unas famosas Roche™, píldoras Diazepam y estaba tomando Viva Villa con
Squirt, me tomé tres y una de dos litros de soda ¡boom! se me metió el
Superman, paré un taxi, lo llevé a una colonia, bajé al chofer, le pegué
unos putazos, le di como 6 golpes, al sexto se noqueó, le quite su cartera,
le tumbé el taxi, le quité las placas y me fui a dar el rol,
pero me encontré a los pitufos, traían ya el reporte de un taxi
robado, habían pasado como dos horas, yo andaba todo pendejo, enseguida me
cacharon, me llevaron a la delegación, el vato estaba ahí todo madreado, los
polis me metieron a un cuartito me cubrieron con una bolsa negra la cabeza y me
pegaron unos putazos con la bolsita puesta ¡tras, tras,
tras! me dijeron que por pasadito de vergas, después
que me llevaron a declarar me pasaron a los separos, en los separos me aventé
48 horas, de ahí me llevaron a La Ocho, me aventé tres días y medio. Ahí
me quería madrear un güey, a uno que le caí gordo, me
quería chingar a huevo, le dije al celador que le daba una
feria para que fuera a madrearme a mí solo, pero no
más fue verbal, ya después a los tres días y medio me declararon culpable y de
ahí al famoso Pueblito, a la penitenciaría del Estado de Baja
California, me dieron 5 años por robo calificado con violencia.
Ya antes habíamos robado, ya llevaba un tiempo metiéndome
pastillas, llamábamos para pedir pizza, una cuadra antes de la dirección que
dábamos yo estaba esperando al pizzero, lo golpeaba con todo y casco, le
quitaba el dinero y la pizza, en lo que avisaba él, yo ya había corrido
para esconderme en uno de los edificios, cuando la policía llegaba no sabía a
qué edificio me metí, nosotros desde el tercer piso veíamos cómo nos buscaban,
mientras comíamos pizza.
Después nos dedicamos a asaltar licores y tiendas OXXO, la verdad nunca me había tronado el monkey como ese día del taxi, yo antes de eso decía que mientras menos violencia era mejor y pues trataba de asaltar siendo muy amable. Llegaba y te hablaba así: Hola ¿cómo estás? vengo a asaltarte ¿me puedes dar todo el dinero? yo era amable todo el tiempo, porque tenía amigos que sí eran bien violentos güey, sin necesidad de usar violencia la usaban y a mí no me gustaba eso. Mi táctica era ser lo más amable que pudiera y pues sacar el arma, tenía un pistola 380, escuadra, bonita, pero solo se las enseñaba y ya, mientras estaba otro de nosotros en la puerta no dejando entrar a nadie, porque para hacer una misión de esas, ya tienes que haber estado observando desde tres semanas antes para saber quién entra y quién sale, a qué horas se cierra, a qué horas abren, esperábamos el momento exacto, con otro socio ya en el carro afuera, ya que me daban toda la feria les decía que se fueran para el baño con los demás (clientes y empleados) y antes de cerrar la puerta yo te decía que si te asomas te iba a pegar un balazo en la cabeza, para eso uno de los nuestros se hacía pasar por cliente, lo encerraba con los demás en el baño, por si alguien decía algo en contra de los asaltantes el actuaba ahí dentro, era nuestra oreja, a parte antes de irme agarraba botellas, paquetes de cigarros, nos subíamos al carro y fuga.
Rehabilitación.
Fue cuando vivía en la combi, le llegaron rumores a mi
madre de que yo andaba en malos pasos, ella pensaba que andaba en drogas y
a esa edad aún no era así, entonces mi madre me encerró en un centro de
rehabilitación, que por pasaditas de lanzas, por ingobernable,
aunque ella dijo por drogadicto cuando firmó, por eso no quería regresar a la
casa, porque ella me dijo que si quería volver, volviera, pero yo no volví, yo
sobreviví en la calle, después como miró que trabaja y ganaba feria, por eso
quería que volviera, porque es como bien convenenciera, si tienes dinero hijo
te abro las puertas, si no tienes dinero, bye cuídate, pero
bueno, es mi amá, la quiero y no le tengo rencor.
Te contaba que ese día llegó mi amá, me dijo que la
acompañara a recoger unas alfombras, como ella tenía un puesto en le sobreruedas y
vendía chacharas, yo le creí que a eso íbamos, pero cuando nos
metimos era de noche no se veía nada, solo como una gran cantón, me
dijo que me esperara ahí, que regresaba y pues la señora nunca
volvió lo que vino fue un pinche gorila que lo único que me dijo es:
aquí te vas a dejar de mamadas, ya chingaste a tu madre, estás
en un centro de rehabilitación y jálale para allá cabrón.
Yo fumaba poca marihuana en ese tiempo, pero mi madre
pensaba que yo consumía cristal, yo ni lo conocía todavía ese mentado diablo y
honestamente una persona que consume heroína si debe estar ahí, pero alguien
que solo consume marihuana pues no. Mi jefa firmó para que yo estuviera ahí 6
meses, aunque duré solo dos. Ahí mi trabajo consistía en separar tortillas
o la verdura, ya que toda la que nos regalan está podrida, el centro tiene
una panel que usan para ir a las panaderías, tortillerías o lugares de
abastos, donde les reglaran la comida que sobra o la merma que le dicen y pues
de eso comíamos nosotros, un chingo de caldos de verdura con pan enlamado, solo
le quitábamos la lama con la mano y pa´ dentro, solo una vez a la semana nos
daban tortillas, los encargados y mayores ellos sí comían bien, se servían un
pedazote siempre de bistec.
Siento que estar escuchando todos los días problemas
ajenos, enferma, teníamos reuniones o juntas cada dos horas durante el
transcurso del día, terapias verbales y las personas que subían a la tribuna y
unos contaban como habían violado a sus hijas por culpa de la
heroína, entonces cuando yo subía y les contaba que solo me fui de mi casa
porque no quise estudiar y por los golpes que mi madre me daba me decían que no
hiciera guacamole con el culo, que no le hiciera al pendejo y
dijera la verdad, siempre fui un mentiroso para ellos porque no aceptaba que
usara otras drogas. Pasó un mes y un señor dijo que habría un concurso de todos
los centros de rehabilitación e iba a realizarse en Playas de Rosarito, en
realidad era un torneo de voleibol, en mi vida había jugado pero a mí me
llevaron, nos advirtieron que no nos pasáramos de vergas y que
ni nos pasara por la cabeza querer fugarnos porque si no, nos iba a cargar
la de mear. La verdad en cuanto pisé arena se me vinieron mil formas de
escapar, me fui esquivando gente, llegué a la orillita de la playa,
tranquilo como siguiendo olas, que no se notara y así me fui de charquito en
charquito hasta que llegué a los taxis, ahí en el sitio de los taxis me
atoraron tres cabrones que eran del centro y pues me llevaron con el señor que
me había dicho que ni se me ocurriera escapar.
¡Te dije cabrón! y me metieron a una panel donde me
amarraron de una cadena grande que tienen instalada, cuando llegamos al centro
me dijeron que el castigo consistía en pasar la noche amarrado a poste, así la
pasé 24 horas, cada dos horas iban y me echaban un balde de agua fría, me sentí
muy impotente, de ahí me llevaron a dormir con los nenes, unos güeyes
que ya no están bien de la cabeza, de ahí el siguiente castigo era que te
cortaran el pelo a rapa y con un rastrillo me rasuraron las cejas, el domingo
me pusieron en el área de visita para que me viera la gente y me diera
vergüenza, de ahí a lavarle la ropa a los nenes que siempre
estaban hechos encima, lavaba la ropa con un cepillo de dientes, pensaba que
mientras no me metieran un palo por el culo podía aguantar todos los castigos.
A las dos semanas el director me mandó llamar, me preguntó
por qué me quise fugar, le contesté que esto no era para mí todavía, que si yo
era ingobernable y estaba consumiendo marihuana, aquí con ver tanta gente que
se mete heroína, lo único que va a pasar es que se me antoje. Me dijo: te voy a
dejar salir, pero si te vuelven a meter sabes cómo les va a los que caen por
segunda vez. Yo no traía dinero y el vato me pidió el taxi y lo pagó, llegué
con mi jefa pero no estaba, estaban solo mis hermanos, empezamos a llorar
todos, después llegó mi madre y le dije pasa que usted no me conoce, y sí yo
necesito algo se lo iba a decir, después de eso me fui del barrio.
El Pueblito
Cuando te ingresan al pueblito, tienes que esperar tres
meses a que te llegue la condena, así que cuando entré me metieron al
gallinero, es un cuartito donde meten a los que se pelean o van a mandarlos a
las tumbas, las tumbas es un lugar donde te castigan y te
llevan ahí, es un cuarto, es un hoyo, un cuarto donde no hay luz, el
baño es un hoyo en una esquina, es todo lo que hay para que cagues y una cortina,
donde se abre por abajo de la puerta y te avientan la comida para que no te
mueras y cuando uno va llegando ahí nos meten una semana. Los custodios se
forman ahí afuera, eso durante 4 minutos para que nos vean los placas y
los identifique a uno, ellos a nosotros pues, después de ahí una semana, te
llevan a un lugar bien gacho, de hecho, todo ese pedazo de pueblo está feo, es
un pasillo, está bien crítico esa onda. Yo tenía un compa que ya estaba allá
adentro y él ya sabía que yo ya estaba ahí en el gallinero, no sé cómo le hizo,
pero me llegó una estuca que es una carta, donde me dice que
él me está esperando y va a estar viendo todo desde que yo salgo ahí del
gallinero, cuando vaya a medio camino él me va a hacer una seña y pase lo que
pase yo tengo que llegar a él. Yo no tenía que llegar al lugar ese de la fila,
porque son lo que le llaman las tumbas viejas y es lo más gacho que
existe ahí en el pueblito. De pronto mi compa me hace una seña y yo
me dejó ir con él, me dice ¡camínale y no voltees pa´ atrás! íbamos súper
rápido, él era un listero de un celador, ahí te toman lista a
las seis de la mañana, a las seis de la tarde y a las diez de la noche, por si
alguien se fuga, ahí se dan cuenta quién, si no lo encuentran se cierra todo y
hasta que lo encuentren. Ya por fin estaba con él y me dice: Pinche Pancho, qué
onda cabrón, no es para que tú estés aquí. Mi compa había asaltado por eso
estaba también ahí, era del Presidentes pero se fue a vivir a la 5 y 10, él
usaba heroína, siempre traía dinero, yo admiraba su manera de asaltar, cuando
se cambió de casa asaltó una tienda y le dijo a la señora que le abriera la
reja para que le diera todo, la señora no le abrió, mi compa la amenazó
que si no la abría le iba a dar un balazo y pues no la creyó la señora y le dio
el balazo, le disparó en el estómago, él y su Haina se fueron, agarraron una Calafia,
a medio camino la pararon y los agarraron a los dos, para acabarla el hijo de
la señora de la tienda era judicial o es judicial, no sé si exista, le dieron
como diez años y pues ahí nos encontramos, no más a él le gustaba mucho la
heroína, y pues era otra vida con él, no le importaba dormir en el piso con
laikas o sea pulgas que existen ahí adentro, se te pegan en el elástico del
calzón y a cada rato anda uno acá rascándose, eso sí le gustaba un chingo
dibujar a ese vato, no más se ponía loco y eso le gustaba.
Me ofreció mi gallito de la mejor calidad, porque ahí adentro están las mejores
drogas, te venden tu dosis y tu canala por 7 pesos, a mí me
sorprendía que una cura te costaba 12 pesos y eso valía tu vida, lo que pasa es
que es si no tienes quién te haga un paro o cómo hacerle para sobrevivir ahí
pues está cabrón, por ejemplo yo podía hacer que se pelearan por cincuenta
centavos, a esa gravedad, simplemente nomas hasta por no pagar lo que pides
prestado, hay una persona que te presta dinero ahí, a réditos, le pedía yo un
decir 50 pesos para pagarle 70 pesos a cierto día, si yo no tenía ese dinero,
él me mandaba decir, que qué pedo, primero me daba tres strikes y sí ya pasaban
los tres strikes, iban y me iban a pegar en la madre, unos putazos primero y sí
ya después no pagué nada, está en riesgo tu vida y dices tú, sabes qué no me
mates, pero si quieres hago trabajo para ti, puedo ser sicario o lo que tú
quieras pero no me mates. No te voy a decir que yo no maté, pero sí que
tuve que defender mi vida.
Sí está crítica la vida ahí dentro, ahí todo se mueve por
dinero, ahí había hasta autosecuestros, era una historia, por eso le
decían El Pueblito, vivías con la gente, vivías con tu señora,
vivías con tus hijos, de ahí los mandabas a la escuela, hoy en día pues ya no,
ya es cárcel, antes no, antes era otra vida, otra historia, la droga bien
barata y más buena, muchos decían que hacían su desmadre nada más
para que los volvieran a agarrar y meterlos para estar consumiendo más droga de
ahí, pues era más barato todo, afuera valía 50 pesos una cura y adentro valía
12 pesos y pues calidad por eso era el mentado pueblito, pero si entraste no
siendo no eres gacho, porque solo convives con puro malandro, con
pura persona de la calle, nadie es honesto adentro, aunque digan que es
honesto, no, eso es mentira, y pues como en todos los lugares, hay política y
rangos, hay pupilos, discípulos, mayores y sargentos, pero la política de la
cárcel es diferente, ahí sí hay cosas de las que yo no puedo hablar porque eso
es un código de ética para nosotros los que estuvimos y están adentro.
Duré un mes encerrado en mi celda, no quería salir a la
realidad de ese pueblito cuando llegué, miraba tanta injusticia, me contaban
cómo era estar ahí, como te cuento los mismos custodios avientan 50 centavos al
piso para ver cómo se pelean los reos me parecía bien loco, bien sádico el
pedo, o que te toque ver cómo mandar a picar a otro por las
deudas y poco a poco uno se va subiendo al barco porque si no te ahogas. Salí
porque tenía un chingo sin jugar básquetbol y fuimos a jugar al cuadro el
primer día que salí, enseguida me querían tumbar, los tenis y la playera, traía
una playera de Michael Jordan, la cosa es que de esa manera puedes sacar
dinero, le quitas las cosas a alguien vas y las vendes, hay dos maneras que te
las quiten: dormido o a putazos. Dos tres veces ahí me quisieron pescuecear, si te
duermes, te aprietan el pescuezo y te asfixian poquito, pero si se pasan de
fuerza o tiempo puedes morir ahí. Cuando quisieron robarme, los placas querían
culparme, pero yo les alegué que esos güeyes son los que me cagaron el palo, me
querían tumbar y la chingada, pero tuve que sobornar a un custodio
para que me hiciera el paro, le di una feria y le fui a
salir al toro, no quería que él me defendiera simplemente que fuera como un
referí, que nadie se meta, de ahí me gané al placa, porque el placa miró lo
justo de mí, no como el pasadito de vergas, así
me las viví todo el tiempo, como me hice el listero de ese celador, yo me
levantaba a las seis de la mañana pasaba lista, yo no tenía que formarme en la
fila, me cobraban 30 pesos, pero tampoco tenía que formarme para comer, me
llevaban a la celda comida preparada, la cosa es que yo todo el tiempo traía
dinero, me compraba hasta chimichangas y atole de a
pesos, recuerdo en ese tiempo un six de Tecates costaba
350 pesos, el Viva villa 45 pesos, era como nuestro 7 eleven, bueno así también
decía el letrero (risas).
Hice una condena de 3 años nueve meses, pagué 175
dólares y una botella de licor, era un abogado amigo de mi madre.
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