09 julio 2021

La importancia de la Movilidad Cultural en el Valle de San Quintín.


Las zonas rurales en México, específicamente en el Valle de San Quintín, en el estado Baja California, México, se denota un alto porcentaje de distintas culturas. Localidad agrícola y pesquera que está constituida por un alto porcentaje de migrantes de escasos recursos de lugares proveniente de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Sinaloa y Michoacán, así como de pobladores étnicos del estado y familias ya radicadas de descendientes extranjeros de Alemania, Reino Unido, Japón y Rusia que llegaron a finales del siglo XIX.

En el 2017, realicé un estudio de cómo expandir el arte en los distintos ejidos del Valle, en una extensión aproximada de 508 kilómetros que abarcan desde Punta Colonet hasta Villa de Jesús María, el motivo principal es porque para los habitantes es complicado desplazarse a los Centros Culturales que existen en San Quintín, dada la demografía que tiene este territorio y a las jornadas de trabajo de los habitantes.

Por lo cual en esta pandemia (COVID-19) iniciada en Marzo del año 2020, se logró el cometido de ejercer el resultado, como objetivo: llevar el arte hasta tu comunidad.


Casos de estudio: experiencias en campo de la participación en tiempos de COVID- 19

Siendo el Valle de San Quintín una zona rural donde se tiende a tener sus poblaciones apartadas, con grupos de habitantes que varía de entre los 120 y 3,000 pobladores, con un aproximado de 82,771 residentes, donde hay un alto porcentaje de población indígena, se propuso que a través de recursos federales y estatales del Instituto de Cultura de Baja California y  Secretaría de Cultura, con los programas de ¨Culturas Comunitarias¨ y ¨LIBROBUS¨ se continuara con las actividades necesarias y adecuadas para la región.

La pandemia del COVID-19, se conoce afectó a todos los rubros tanto empresariales, educativos así como culturales, donde se clausuraron los espacios encerrados, así como a la intemperie al público en general, con el fin de contener o no expandir el virus en la humanidad mientras se encontraban la inmunización, por lo cual las actividades cesaron durante 1 año.

Tengamos en cuenta que en este pedazo del territorio mexicano, la red de Wi Fi, no se encuentra al alcance de todas las familias o simplemente les es imposible obtener aparatos inteligentes para cada uno de los integrantes de sus descendientes que tienden a ser entre 2 y 5 por grupo, esto por las distintas economías que existentes en el país. 

Dadas las circunstancias que vivimos en esa primera etapa de pandemia, y que los alumnos tomaban clases en línea o por ejemplo en esta zona rural,  en algunas secciones los estudiantes tomaban las asignaturas por televisión o a través de tareas en sus libros de texto que sus docentes les proporcionaban personalmente cada semana en su institución educativa. La cultura en movimiento fue una arista a la situación que se vivía, tengamos en cuenta que la mayoría de estos colegiales tenían más de doce horas libres, así que con estos programas, se logró seguir con el fomento al desarrollo intelectual, tanto como artístico, logrando sacar de cada participante la creación a través del estimulo de las letras y la pintura.

Un Valle que nos permitió por su forma geográfica proseguir, donde la biodiversidad   conformada de volcanes, mar, humedales, bahías, sierra, desierto son los espacios que nos revisten, tener una extensión territorial donde se podían ejercer los talleres de fomento a la lectura y  el arte urbano, dirigidos a público en general en espacios al aire libre y naturales, significó la importancia de crear públicos receptores del arte, así como abarcar los vacíos culturales que, había generado la contingencia de salud mundial, y aunque en línea o en redes sociales se generaron otros públicos a través de las plataformas, recordemos que en esta sección del país es necesario la manera presencial de las actividades culturales, para continuar con el aprovechamiento a crear nuevas disciplinas artísticas, nuevos púbicos, arte en tu comunidad, unión entre los mismos habitantes para generar un bien común.

Es importante señalar el apoyo que se dio entre artistas e institución, ya que es de nuestro conocimiento que por el COVID-19, el desempleo tuvo un alto crecimiento en el mundo, los artistas/talleristas sufrieron la crisis económica, así que de cierta manera en esta movilidad cultural fueron beneficiados durante la pandemia.

Se trabajó con jóvenes también donde la delincuencia en su zona es alta, con talleres de Hip Hop y Arte Urbano, los resultados fueron propositivos, ellos y ellas en sus comunidades por el bien del pueblo mostraron interés y respeto a ser beneficiarios de los programas comunitarios y eso nos refleja, que si las personas son atendidas, es muy posible el rescate de esas mentes que fueron opacadas por el abandono social.

Se debe acotar que, las bibliotecas son pocas para la dimensión del municipio y que no existen librerías universales a su alcance inmediato, así que el proyecto del LIBROBUS, aparte de llevar los talleres,  también a través del Fondo Editorial La Rumorosa se les proporcionaron libros con la intención que en su comunidad se formarán habituales círculos de lecturas.

En San Quintín como nuevo municipio multicultural, se pretende que el arte llegue a todas las posiciones sociales para unificar las culturas, tanto nativas como provenientes de otras regiones, así que la pandemia resultó ser una puerta abierta para comprobar que la importancia de la movilidad cultural en el Valle de San Quintín es necesaria.

 

Conclusiones: reflexiones y recomendaciones.

Es significativa la aceptación por parte de la comunidad al movimiento cultural que se les ofreció. Los resultados del taller de pintura plástica con murales en centros educativos, faros, lugares deportivos, o los talleres de escritura creativa y fomento a la lectura donde la niñez y juventud del Valle realizaron libros cartoneros, pinturas en concha de mar, historietas representativas de su entorno, el llevarles distintos especialistas en la materia,  al expandirles su conocimiento nacieron nuevas visiones del respeto, el orgullo y el querer mostrar las maravillas culturales que tiene San Quintín a través del arte.

Bajo las indicaciones de la Secretaría de Salud en Baja California referente a los protocolos de salud que se debían seguir, se logra continuar con las necesidades culturales en esta zona rural. Se generó a la par algo de calma ante la contingencia, la población tuvo un horario en algunos días donde podían expresar lo acontecido entre el año 2020 y el primer semestre del año 2021.


Yohanna Jaramillo, junio 2021.

21 abril 2021

El Valle (Editorial Domingo Atrasado)


 El valle

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Sinopsis
Elegía por El Valle de San Quintín
Celedonio Orjuela Duarte
Llegar a un lugar sin ninguna garantía más que las manos para el trabajo, hace que de inmediato se comunique o incomunique con el otro, con el próximo, que es en últimas el alma de los pueblos. Este viaje a San Quintín, lo emprende la poeta Yohanna Jaramillo desde una doble instancia, la poesía y la otredad de los que van al surco y queda el libro EL VALLE. La poesía quería estar bien adentro de los lugareños en una ciudad portuaria al norte de México. Ese pedazo de tierra de la península de Baja California, donde los hermanos Flores Magón, editores y propagandistas de las ideas anarquistas, se rebelaron contra la dictadura de Porfirio Díaz. De su origen indígena aprendieron una suerte de comunismo libertario. Baja California fue su centro de operaciones. El poeta - cantor Jim Morrison trasegó idénticas lindes en un concierto en Ensenada, como si el duende de los hermanos Magón le hubieran trazado el camino.
A Ensenada, a San Quintín, a Santana, las mantiene vivas en medio del abandono estatal, una industria pesquera que fuera de los gringos y luego de los ingleses. Los ranchos con sus extensos cultivos y abundante mano de obra también aportan migrantes de Chiapas, Guerrero, Michoacán, que llevan asentados en San Quintín por más de treinta años y que el gobierno, debido a sus protestas, les ha dado algún bienestar económico. No obstante, siguen en un modus vivendi estacionario, colonial, para bien de los gobiernos cipayos del establecimiento, generalmente mal pagos, en los extensos surcos poblados de recolectores de frutas y verduras tipo exportación que se van para EE. UU. A los moradores solo les quedan las manos rojas de recolectarla, nos lo hace notar Yohanna Jaramillo en su libro.
La atmosfera de ese Valle lo divide en los apartados: El túnel, Entre surcos, Realidades alternas, De cuándo el racismo lo hace la familia, Punto y aparte, Zona de conflicto.
El poema discurre bajo una atmosfera un tanto elegíaca. Se inicia con el reconocimiento del lugar que va dejando hastío al encontrar la tierra escarpada; la atmosfera gris en el devenir de los versos, sugiere tono de reclamo: al trabajo, a la humillación, al saqueo de la fuerza del hombre elemental en un lugar que anuncia carencias “Es que no enverdecemos/porque no echamos raíces/ y aparte aquí/ solo llueve debajo de los árboles/
A este Valle se llega despojado y se ampollan las manos para encontrar la esencia, incluso en el dolor físico. Paisaje existencial, viciado, solo las manos y las tijeras en los surcos ¡Ándate con cuidado¡ / pues entre el polvo / y las puertas del Pick up blanco / siempre puede existir un despido /. Entonces está la voz altisonante del capataz, un indígena que entre más despótico más rápido llega a esos cargos: humilla a los cosecheros que se desplazan por los pueblos a través de la carretera transpeninsular que los lleva a Camalú, Cárdenas, San Quintín, Kino, Zapata. Porque México es extenso, hay que nombrarlo en su microhistoria y eso ocurre en este libro, pero desde la poesía. San Quintín es la confluencia de viajeros que pueden ser: Los desplazados, los utilizados, los de utilería, los egresados, los extranjeros, los de la cultura, los políticos. Justo ellos no quieren que el Valle luzca, reclama la poeta. Viven hacinados los siempre migrantes del espíritu y el hambre que terminan odiándose a sí mismos: Escondidos en el remordimiento/ se hackean, / encabronados y resentidos/no limpian sus calles, /empolvados y sin bañarse/por el veneno en sus aguas, /y todavía se boicotean.
El Valle, como escondite, un bunker con techos de fresas/que no se note el brillo de abajo/hagamos de esto una zona de conflicto. Entre el polvo y la carretera hay un extenso valle que deja ver montañas y volcanes en busca de la voz-duende del poeta que sueña encontrar la esperanza, pero el primer obstáculo es la incomunicación; no con las montañas o volcanes, sino con el morador encerrado en sí mismo que no le enseña al otro su lengua, el náhuatl, purépecha, mixteco. La lengua se mantiene secreta, arma de defensa o ataque como en tiempos inmemoriales: -Si somos sangre-/pienso/-¡si somos paisas compa-/. Tal el egoísmo, que, al no compartir el saber, entonces nace El Valle y emergen los versos que hablan de pueblos que no desean compartir su conocimiento ancestral: solo permiten quehaceres cotidianos, no la complicidad santa con la naturaleza. La única esperanza, los pájaros; la única señal de amaneceres, porque no hay grandes relojes, campanarios, sirenas, anuncios marcando tiempo, este Valle aún virginal en sus cimientos. Los indígenas que muestra la poeta, parecen imbuidos del sonambulismo que gira a lo largo de sus versos, actitudes que anuncian: no eres bienvenido y mucho menos podrás quedarte. De pronto el canto del sinzonte cataliza el silencio, se ven montones de codornices que después darán alimento y todo pareciera suceder en un tiempo arquetípico. Fuera de la ensoñación de la poeta, aparece lo real, lo agreste, el vasallaje, la trampa de los seres errantes.
Entre surcos pasan días en la recolección de la cosecha; el dolor en las manos y la ira. Después de unos meses, apenas se miran. Las mujeres siempre llevan cubierto el rostro, algo que llaman paliacate, no se lo quintan ni para comer. Más que una necesidad, se volvió un ornamento de misterio o algo parecido. En su hastío la poeta ironiza: Aquí no sirven de nada / los artículos, tanto federales/como gramaticales. Pero también la muerte de camaradas que dolían como punzadas en las manos de los cosecheros: tijeras que les venden para el corte en las jornadas. San Quintín plagado de analfabetas, no necesitan saber leer y escribir para engancharlos, solo la lengua indígena.
En el pueblo hay garrilleros, pequeñas bandas de asaltantes comidos por los vicios que genera la ciudad. La defensa del cosechero en la faena con la Poli experta en el pillaje para quitarle el jornal al labriego. La libertad así esté amordazada y alienada por el trabajo, reclama su forma de ser la poli. En estas atmosferas transitan los poemas de Yohanna Jaramillo. Y si no es la poli, es la religión como mordaza, tretas gringas. En esos ranchos del Valle de San Quintín, se vive una ignorancia impuesta por los rancheros en contubernio con los políticos de alto rango, como quiera que el rancho Los Pinos, estancia presidencial ubicada en San Quintín, empresa que engancha muchos trabajadores bajo estricta vigilancia, para que no se roben ni un pepino, y menos encontrarles armas o propaganda de algún movimiento político. Allí la orden es la ignorancia y la mano de obra como sustento. En ese tono elegíaco muestra la poeta a los obligados al rendimiento mediante un número determinado de botes llenos. Los que llegan apenas sobreviven. De vez en cuando yace el amor y la libertad.
Libro desnudo en su versificación. Nada de lirismo huero. Son versos enfurecidos, como la poesía de Nazim Hikmet, en los versos del turco hay barrotes visibles, en el Valle de San Quintín. Los barrotes son los surcos en busca de un mendrugo de seres humanos enajenados. Versos despojados de un lenguaje alambicado. En la poeta mexicana no se siente, lo que a veces suele ocurrir en la poesía actual, cierto manierismo, cierto corsé en los versos a través de un lenguaje que viene de la retórica académica. El poema en sus apartados, es desnudo como la vida misma.

Enero-2019. Colina de la deshonra
Macarena. Bogotá

*Lo pueden pedir en la Editorial Domingo Atrasado.

28 noviembre 2019

NUEVAS POETAS MEXICANAS




¨Nuevas poetas mexicanas¨

Esta antología de poetas mexicanas, cuyas voces nos adelantan el tiempo futuro, busca testimoniar, en primer lugar, la alta y clara calidad de la poesía más contemporánea. La diversidad de voces, registros del coloquio, formatos y escrituras, queda apenas trazada en este libro tan transitivo como sintomático. Esta es una poesía que nos dice más del lector que convoca y produce, que de las poetas que registran y testimonian. No porque el lector sea personaje y receptor del poema, sino porque es actor y operador de un libro que es un manual de instrucciones para que el lenguaje siga haciéndonos más humanos; esto es, mejores lectores. Un manual para empezar la tercera década del siglo XXI, esa encrucijada que esta poesía cifra y descifra.
* Iveth Luna Flores * Diana Garza Islas* Paula Abramo * Enriqueta Lunez * Mikeas Sánchez * Yohanna Jaramillo * Gabriela Jáuregui * Minerva Reynosa * Paty Blake * Sara Uribe * Maricela Guerrero * Cristina Rascón * Irma Pineda * Amaranta Caballero Prado * Rocío Cerón *


08 julio 2019

Del desplazamiento a los surcos. La vida en el Valle de San Quintín



INTRODUCCIÓN

En el año del 2013, realicé un viaje a 288 kilómetros hacia el Sur de Tijuana hasta llegar al Valle de San Quintín. Antes de sostener conversaciones con gente que ahí radica, me llamó mucho la atención las insignias que tenían las empresas o ranchos agrícolas, donde en sus emblemas mencionan que es una empresa libre de trabajo infantil, por lo regular en mi país México, lo primero que se anuncia que no se hace, termina resultando lo contrario.

Al platicar con uno de los lugareños, me comentó como ciertos partidos políticos o más bien políticos se habían apoderado de la zona del valle, ya que es una región rica en recursos naturales (Petróleo, grafito, laja, piedra volcánica, oro, entre otros elementos), así como buenas tierras a explotar para la siembra que va a exportación únicamente, sin olvidar que también es una región pesquera, donde los empaques de erizo, langosta y almeja son fuente de ingresos para los vallecinos y donde también existe la explotación.

Justo ahí donde inicia el tema a abordar en este ensayo que es la migración, el desplazamiento forzado y la esclavitud contemporánea, donde los derechos laborales en ese entonces no existían, donde en un pueblo en medio de la nada (que es el todo), mucho estaba sucediendo. Los choques culturales florecían, pero de una manera tipo de desierto: espinosos, áridos, salados, pero con vida.

En los años posteriores, tras una revuelta que se presentó, hubo cambios importantes en esa región, sin embargo, no hubo viables caminos para muchos de ellos, así como, aunque lograron derechos, destaparon puertas que desconocían. La política en México siempre ha tenido buenas intenciones, pero con tantos cambios, no se ha logrado llevar un seguimiento o darle vías alternas a los proyectos que surgen por las necesidades de los ciudadanos. Por eso aquí abordaré las problemáticas consecutivas que derivan tras la revuelta necesaria en el Valle de San Quintín de los jornaleros, así como el modus vivendi de los habitantes, tanto en costumbres y tradiciones.

UNA CULTURA RESENTIDA POR TRADICIÓN

En 1883 como nos comenta Fernando Jordan en el libro El otro México “El valle de San Quintín fue otorgado a la concesión de Luis Huller y Compañía, la cual le cedió las tierras que rodean la Bahía de San Quintín a la compañía Colonizadora y Explotadora de Baja California, firma inglesa cuyo interés declarado era el sembrar trigo y beneficiarlo convertido en harina de exportación.” Fernando Jordan. (1976). En el que se recorre una llanura sembrada de optimismo. (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE  UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)

Sin embargo, todo inicia mal ya que los norteamericanos se habían dado cuenta de que las tierras de San Quintín eran inútiles por la falta de agua. Jordan nos narra “Los británicos se tragaron el cuento de la fertilidad del valle, y en 1900 cerraron el trato que les hizo los dueños del Valle de la Esperanza. Los ingleses, al darse cuenta del fraude, disimularon su decepción y prepararon a su vez otro fraude.” (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138).
MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)

Después de la salida de los británicos, el valle según relata “Queda desolado, por lo cual el gobierno mexicano decide que 500 familias que habían sido repatriadas de Estados Unidos fueran enviadas al Valle de la Esperanza. Al darse cuenta los repatriados que era un pueblo desolado, sin agua, sin dinero, sin maquinarias se fueron yendo, sin embargo, nos cuenta que una familia encontró un manto freático que a 25 metros de profundidad parece extenderse bajo todas las tierras potencialmente fértiles” (Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(139). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.) y cuya existencia es el mejor respaldo a los actuales esfuerzos agrícolas y es ahí donde inicia el plan del valle.

Desde hace aproximadamente 35 años de los estados de Oaxaca, Chiapas, Guerrero, Michoacán y un porcentaje minoritario de Sinaloa, fueron trayendo trabajadores a los campos agrícolas, bajo las promesas de mejor calidad de vida. En un país donde todavía no se ha respetado por el patrón los derechos laborales, donde los domingos se vuelven lunes, donde las vacaciones se vuelven un sueño, donde los días de descanso son para los muertos, el gobierno siempre detrás. Incrementar empleos y desplazar a las personas de regiones, es como ir poniendo cuadros de loseta, vas en movimiento hasta que se acaba la tierra.

Viniendo ellos de condiciones más precarias era fácil el engaño; la tortura laboral, la exigencia, estando a 3,459 kilómetros los de Oaxaca, por ejemplo, no era sencillo retornar, pero como comentan alguno de ellos: igual allá no hay trabajo. Hemos permitido que las circunstancias de nuestro país nos hagan decidir por tomar o aceptar cualquier empleo, aunque no se nos sea reconocido realmente nuestro esfuerzo por el crecimiento del país. Entonces sucedió un día donde más de 35 mil jornaleros se organizaron para realizar un paro laboral, dando el golpe directo a los ranchos agrícolas y presión al gobierno el 17 de marzo del año 2015. Bloquearon la carretera transpeninsular, siendo el único acceso para recorrer la Baja California y Baja California Sur, donde unas de las primeras exigencias eran se les concedieran los derechos laborales como cualquier ciudadano mexicano y, el respeto al pago del salario justo por jornada. Entre pedradas y balazos se hizo la confrontación con el gobierno el día 18 de marzo del año 2015, donde por órdenes de Francisco Vega de la Madrid, el actual Gobernador del estado de Baja California, se ordenó a los tres cuerpos policíacos reprimieran de forma abrupta al paro, en esa ocasión hubo más de 200 detenidos.

El paro intenso duró una semana, con apoyo de toda la comunidad de las regiones cercanas se logró boicotear a las empresas Berry Mex, Los Pinos y Driscoll que son las más grandes exportadoras en el valle, para que no se comprara en Estados Unidos dichos productos, hubo bastante movilización por las regiones de Baja California y los 58 condados del estado de California en apoyo a los jornaleros.

Se logra entonces, que ninguna empresa pueda contratar a menores de edad, se les dieran sus prestaciones (Seguro social e Infonavit) y mejor paga por jornada. No todos los campos han respetado estas leyes, la vida en el valle sigue siendo ignorada por los altos mandos de nuestro país.

Con respecto a los resultados a largo plazo sobre estas exigencias fueron en un 50% contraproducente, no podemos olvidar que eran familias donde todos los integrantes están bajo la costumbre de trabajar, quizá era un golpe bajo del gobierno no permitir la mano infantil laboral, ya que era evidente que las familias sufrirían desintegración y se reducirían las entradas económicas, por las mismas costumbres que ellos fomentan. La mayoría de estos grupos de ciudadanos no están bajo la cultura de la educación formal, para muchos solo es el campo, las tradiciones, tanto que algunos padres aún venden a sus hijas después de los 13 años, aunque ellos le llaman intercambio (algunos de la comunidad Triki) y este por poner un ejemplo se convierte en un acto donde, ya no se le permite al futuro matrimonio, un crecimiento estudiantil, un desarrollo emocional o madurez política social. Así empezaron los conflictos en el Valle de San Quintín: robos a casa habitación, asaltos a comercios, narcotráfico, violaciones, según el Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de Baja California, en el año 2018, San Quintín se encontraba entre las zonas más inseguras del municipio de Ensenada. Perzabal, (2018), el Vígía, https://www.elvigia.net/el- valle/2018/1/19/quintn-insegura-zona-segn-estadstica-293701.html

A causa de estos conflictos en el valle muchas empresas se aprovecharon de los empleados, la necesidad de muchos por seguir consiguiendo la dosis del estupefaciente denominado Cristal o Chukis, con la cual desde hace algunos años iniciaron la adicción, los pagos por jornada son de 150 pesos el día, lo cual afecta a los demás trabajadores en su día cotidiano. Esto no quiere decir que todo conflicto viene de parte de los jornaleros, si no de las cruzadas del narcotráfico, del olvido de nuestro políticos y empresarios. No hubo programas de integración social, no se realizaron seguimientos sobre las personas que laboraban. Entre un valle donde los poblados están distantes, donde las calles siguen siendo de arena y tierra, los delegados con poco presupuesto están a la orden del día, los policías están involucrados en lo ilícito, el machismo sigue de moda, la Coca Cola se vuelve las mimosas de la ciudad y,  los programas prospera justo no los han dejado prosperar.

ENTRE SURCOS

Este tipo de conflictos que se nos comunicaba a través de los medios de comunicación,  redes sociales y donde al parecer los jornaleros se les había hecho justicia, llamó mucho mi atención, como comento anteriormente, desde el año 2014 me parecía un buen lugar de campo de investigación.

En octubre del año 2017 me voy a hacer una estancia a San Quintín, donde mi enfoque principal sería la observación del activismo interno que ellos representaban, esto durante un periodo de tres meses, sin embargo, la actitud de varios de los residentes me causaba conflicto, no existía la amabilidad, la mano amiga, si no hay beneficios de por medio. 

Nacer y radicar en Tijuana es vivir bajo dos modelos educativos, por un lado, el de Estados Unidos que nos inculca el apoyo entre ciudadanos y el respeto a mi ciudad, por el otro México que me fomenta los valores familiares, las artes culinarias, las hierbas medicinales. Durante los tres primeros meses en Rancho Contento de la delegación Vicente Guerrero, donde radiqué, a mis alrededores había campos de fresa, arándano y col de Bruselas. Me tocó justo cuando estaban sembrando, no había trabajo de jornada, por lo cual no podía asimilar lo que es un trabajo de este tipo sin ver el modus operandi de dicha labor, sin embargo, podría encontrarme a diario a los que denominan Paisas, que son todos los desplazados que han llegado a la zona o hijos de los migrantes que ya nacieron e hicieron vida en el valle. La vestimenta normal de las mujeres es portar paliacate que cubre el 80% en el rostro, pantalones debajo de una camisa falda, al tiempo me enteré por qué esa tendencia al vestir, sin embargo uno no se acostumbra a ver rostros tapados al menos en esta región de occidente, ya que si durante siglos se ha luchado por los derechos de las mujeres, lo cual desde mi perspectiva me parecía inconcebible que no fueran libres en todos los aspectos, era muy probable que por los conflictos que habían tenido con el gobierno decidieran proteger su identidad, pero no, no eran esos los motivos. De febrero a marzo empieza la pisca de fresa, decido ir para conocer de fondo la vida de un jornalero. Por la Carretera Transpeninsular recorren las unidades de transporte de los campos agrícolas desde San Vicente hasta el Kilómetro 311 hacia el Sur de la Baja California, donde van recogiendo a los piscadores, desde las cuatro cuarenta y cinco de la mañana inician el trayecto, todos los autobuses van con diferentes destinos, según el rancho donde vayas a trabajar, en cada esquina están grupitos de 4 a 10 personas de ambos géneros esperando su chofer designado, si eres nuevo te dicen de qué se trata el trabajo de ese día o semana, si te pagan por día o semanal, a cuánto la caja se te pagará y solo de requisito te piden tu identificación oficial y comprobante de domicilio, en esos trayectos, en varias ocasiones iban menores de edad con identificaciones prestadas con autorización del chofer, secreto a voces, así como la frase que allá existe orgánicos de día, convencionales de noche, esto referente a que de noche los pesticidas abundan para hacer crecer las siembras orgánicas más rápido, así tal cual con los empleados.

En el rancho que me tocó la primera vez trabajar, era un rancho que contaban con mejor salario y todas las prestaciones que indica la ley del trabajo, te pagaban de 20 a 30 pesos la caja de fresa por semana, en algunos campos se te paga la jornada de día que les llama saliendo y pagando. En esa ocasión se realizaba la labor de canería, es la segunda etapa de la pisca de toda la temporada, donde cada trabajador toma su carrito que se conforma de varillas (muy austero) y una llanta delantera pequeña de bicicleta con dimensiones exactas para el tamaño del jornalero y el ancho de los surcos. En ese denominado carrito de fresas se le coloca la caja y la navaja donde se corta el pedúnculo de la fresa, cada caja terminada había que llevarla con el revisador o revisadora para que le pusieran una marca en su tarjeta donde se contabilizaba al final la cantidad de cajas entregadas, el proceso es muy cansado, en realidad para todo el tiempo de este mercado me parece increíble que no existan nuevos modelos o formatos para la mejor calidad laboral del trabajador, donde no tenga que recorrer tantos kilómetros sin necesidad de cansarse tanto. Las jerarquías se convierten en el fomento a este tipo vejaciones; los mayordomos son los gerentes de los jornaleros, sin embargo, no son capacitados para el trato de empleados, no tienen la educación para dar indicaciones, para respetar a las mujeres, ellos hacen el ambiente muy pesado en los surcos, el patrón le da tanta confianza de mandato donde lo programa en cuidar sus ganancias que, olvidan los mayordomos que el jornalero es su hermana, su familia, su madre. El poder siempre ha causado conflictos cuando no se encamina como una responsabilidad. No había día que alguno de ellos no hablara sobre sexo, pero de una manera libidinosa, reprimida, sus chistes seguían siendo como el del niño de la primaria que molesta y que siempre quiere inducirte a lo sexual. Mi trabajo consistía en encargarme de los baños móviles unos días y otros entregar las cajas a los piscadores, como yo no tenía la experiencia de piscar, es lo que me ofrecieron, eso me hacía que tuviera más comunicación con los ingenieros y mayordomos, donde me contaban como había infidelidad en las temporadas de cosecha, por ejemplo, en los tomates cherry se hace una cogedera me comentaban. Los hombres con estos cargos pasan y te tocan por la cintura, te soban la espalda, te invitan a comer y si no aceptas repercute en el trabajo. En una de las ocasiones, llegó la ingeniera encargada de inocuidad, le dijo al mayordomo que mandara a 5 jornaleros para revisión médica, faltando veinte minutos para acabar la jornada, todos iban por su última caja por lo tanto nadie quería el derecho de salud, solo les interesaba acabar su tarea; el mayordomo al sentirse ignorado levantó la voz y les dijo: tú, tú, tú y tú súbanse a la camioneta o no les vamos a ponchar la tarjeta, ellos le cuestionaban si les iban a pagar esa caja a medias que iban a dejar mientras continuaban piscando, en eso él todo impotente les grita ¡Qué se muevan a la verga, chingada madre! antes del grito me había acercado a él para darle una solución y él como si yo fuera una mosca que molesta, me hizo shh shh cállate y vete, cuando ya lo escuché gritar, le alcé la voz y le dije: ¡No compa, aquí palabras altisonantes, no! En seguida me contestó que a mí quién chingados me había dado permiso de hablar, volteó con los otros compañeros gritando ¡Les dije, les dije, que esta nos iba a dar problemas! Yo insistí que no era forma de hablarles, sencillo hubiera sido que les dijera vayan, la caja se las pagaremos o quién vaya terminando favor de pasar al servicio médico, formas existen, pero insisto el poder los ciega. En ese momento me dirigí con la ingeniera y le preguntaré si tiene derecho a hablarnos así, ya que él me había asegurado que tenía el permiso del patrón para hablarnos como quisiera, les pedí a los compañeros ir con la inge, para comentarle sobre los hechos ocurridos, ella muy enfadada me respondió que él no tenía derecho a lo que hizo, todo se puso denso, se acabó la jornada, me subí a mi camión y esperé a que llegaran todos para irnos, cuando iban subiendo uno por uno me decían no te agüites Tijuana, no pasa nada, a lo que les contesté que seguro me iban a correr al día siguiente, si te corren me dice una muchacha de apellido Hernández, mañana hacemos paro de labores. Esa fue la primera vez que sentí su apoyo, ya que todos me miraban con desconfianza, no me hablaban, no me ofrecían de sus alimentos, habían tenido acciones racistas conmigo, hablaban en sus lenguas, se reían y yo no entendía. Al día siguiente llegué y el mayordomo al que había acusado me vio con sonrisa hiriente y me gritó de lejos ¡agarra tu carrito, vete a piscar!, a lo que yo le comenté que él sabía perfectamente que yo no piscaba, que no sabía cómo, ¡pues no hay más trabajo entonces para ti! y se fue riendo. Dejé que se fueran todos y me acerqué al ingeniero mayor para pedirle si me podía esperar en el comedor a que todos terminaran el horario establecido, ya que estaba lejos de casa como para regresarme a pie y que dado los incidentes de ayer, no me habían dado trabajo, ¡claro que hay trabajo!, me respondió de inmediato y me mando a limpiar todo el rancho. Los días posteriores me mandaron con los adultos mayores a la labor de deshierbar, que es quitar la maleza que sale entre las fresas, las primeras horas quisieron comportarse como los demás, sin embargo, fui sacándoles temas y de ahí surgió por primera vez algo positivo: el intercambio de conocimiento, culturas y la amabilidad para ser antes que individuo un grupo de apoyo, no eran competencias, trabajábamos para alimentar al mundo y eso era nuestro mayor aporte a la humanidad a bajo costo. Es difícil y peligroso trabajar en el campo con este tipo de personas, con una cultura arraigada al machismo sin saberlo, fomentada la mayoría de las veces por las mismas mujeres y, lograr que encuentren la línea del respeto y no nos vean como herramientas sexuales, fabricadoras de hijos o simplemente las que alimentan a la familia.

Por una parte, la forma de vida, por otra la forma laboral, las señaléticas están por todo el rancho, porque las frutas son de exportación, así que todo debe de ir en excelentes condiciones, como si por ser mexicanos se nos ha impuesto comer siempre la merma. A 3° centígrados, con la cercanía de la brisa del mar, las manos siempre limpias, al entrar, al salir, al terminar de comer lavarlas con agua fría, de cada 5 jornaleros uno se cortaba las crestas capilares con las navajas para cortar la fresa, se le informaba a inocuidad y ellos solo les ponían una cinta adhesiva medicinal y los mandaban de nuevo a la labor, sin antes lavar la navaja, a parte de trabajar con navajas infectadas, con fresas que van para exportación sin los cuidados debidos, el jornalero batalla mucho cuando el juego de la fresa penetra entre la cinta y sus dedos, era tanto ardor, comentaban, pero debían continuar. El acoso sexual, el abuso de poder, lo abandonado que se tiene al jornalero por parte de los patrones, hace que la cadena de resentimiento solo se fortalezca.

Hubo un rancho al que después asistí de siembra de pepino llamado Santa Mónica, ahí la jornada era de hacer guías con hilos a las plantas, cada surco te lo pagaban en 30 pesos, era casi imposible ganar más de 150 pesos el día, si acaso un jornalero ganaba 300 es porque no hacía bien el trabajo bajo el respaldo del mayordomo. Duré tres días en ese lugar, con las condiciones más precarias, escasa agua para beber, sin protección debida, ya que las plantas de pepino tienen alhuates y uno termina todo lacerado, bajo extrema exigencia, maltrato verbal, presión por parte de los mayordomos, entre las Malla Sombra y lluvia, donde los zapatos se te hunden en los surcos, donde la ropa pesada se vuelve y aún así los patrones no quieren pagarte lo debido.

En unos de los días, nos mandaron a colocar los hilos para las guías, que consiste en aventar hacía arriba el hilo, atinarle (por así decirlo) a lo primitivo, como si no hubiera avances tecnológicos en ese tipo de actividad, ya sea con una piedra, un hule o una pelota se lanzaba hacia los aires, utilizando la física para poder logarlo, el surco nos lo pagarían en 35 pesos, lo cual nos pareció excelente, lo que no contamos era con las dificultades que se nos presentaría y que cada surco media lo doble de los anteriores. El trabajo lo haríamos entre dos personas, porque los mayordomos no estarían esperando horas extras para que termináramos, al día ganamos 70 pesos entre dos y aún así el patrón en esa ocasión no quería pagarnos lo acordado. Interrumpí la fila de pago (porque allá nos pagan en un pick up, no somos dignos de una oficina como para que nos reciban) para cuestionarle a la señora encargada de los pagos porqué no querían pagarle completo a mi compañera, a lo que ella me grito: que no cuestionara, que quién era yo y que me fuera a sentar a la tierrita. Antes de ese suceso, antes de acabar la jornada, uno de los trabajadores de los adultos mayores, tomó un pepino del suelo (merma) y lo empezó a pelar, cuando el mayordomo lo miró, hizo que lo tirara, sin salvarse de un regaño.

Los dos días anteriores nos tuvieron bajo el Sol, casi hora y media esperando la paga, me parecía inconcebible y grosero, le comenté a la chica que anteriormente nos había pagado y le dije que no era digno tenernos horas extras sentados, al día siguiente nos pagaron a tiempo y el chofer del camión me agradeció por haber levantado la voz y me pidió volver al siguiente día, volví y fue cuando se suscitó el diálogo fuerte, estas personas logran hacerte sentir impotente, con todo el respaldo gubernamental que tienen, los trabajadores no somos nada.

LA VIDA EN EL EMPAQUE

Todo es un proceso y aquí en lo agrícola se demuestra. Los empaques en los valles agrícolas son como las maquilas en las ciudades industriales. A diferencia del campo, en los empaques eligen personas con más capacitación, podríamos decir que los estudiantes son los que tienen estos puestos, en un ambiente de trabajo menos hostil, techado, pero con la misma presión, no te puedes ir hasta que se acabe el producto, sigues a expensas de la pisca del día y del trabajo final del jornalero, somos un gran equipo, aunque no aprovechen para hacérnoslo sentir, insisto, seguimos trabando para el mundo.

Me tocaba trabajar de diez de la mañana a una de la mañana, con dos horas de descanso intercaladas y no pagadas, la persona encargada de Recursos Humanos al igual que los jefes directos muchas veces no tenía modo de comunicarse con nosotros al dirigirse para darnos una orden, lo hacía gritando, por ejemplo en una de las ocasiones que fueron a hablarnos del virus de Zika por parte del Gobierno de Baja California, al reunirnos en la mesa, ella nos gritó ¡Acomódense bien o quieren que yo los mueva!.

No tienen la más mínima idea de resolver nada, aunque fueron personas que para su cultura se superaron profesionalmente, siguen bajo los mismos dominios de estatus, de jerarquías y reitero de poder.

En el Empaque Dos Amigos se empacaba pepino, chile mini sweet peper y tomate cherry, yo estaba en el área de tomate cherry, en esa semana que entré a laborar, nos entregaron batas rojas que aparte que fueron a preguntarnos nuestras medidas a nadie nos tocó la indicada; bajo un clima caluroso, donde no había abanicos para todas las secciones, donde el clima en el exterior era de 30° en pleno julio, con el cuerpo en movimiento, sudando a chorros, llego el momento en que decidí romper el orden y quitarme la bata, al verme la Lic. de Recursos Humanos, amablemente me cuestionó si se me había dado bata, a lo que le respondí que sí, pero con la situación del clima dentro del empaque, me era difícil continuar la labor, a parte que me quedaba enorme, era muy calurosa y esa área no tenía abanicos, le pedí que nos trajeran ventilación, a aparte por las normas de higiene era antiséptico que nuestras gotas de sudor cayeran en el producto de exportación, a los diez minutos nos mandaron la orden para todos quitarnos las batas, batas que por normas de seguridad e higiene teníamos que llevar, pero no guantes, ni cubrebocas, ni tapones para los oídos que pudieran protegernos del ruido extremo de las máquinas. Los trabajadores siempre están bajo miedo de poder ser despedidos si hacen peticiones para tener un mejor ambiente de trabajo, siempre como coloquialmente se dice: estamos de agachados.

CONSIDERACIONES FINALES

En el valle nadie se muere de hambre, es imposible que pueda sostener la pobreza donde abunda el trabajo y hay buena economía, donde las ofertas de oportunidad de crecimiento existen, terrenos que se pueden obtener a bajos costos a comparación de las ciudades, es un pueblo noble. Sin embargo no han podido unificarse, los choques de cultura, el gobierno y las religiones detrás, los vicios a los programa sociales, a juzgar la diversidad, a mantener los abolengos, no han hecho que los derechos sean funcionales y  asimilar que el crecimiento en la región será para beneficio de todos, como lo dije en el libro de que escribí sobre San Quintín Es un valle disfrazado de polvo, un búnker con techo de fresas, que no se note el brillo de abajo, hagan de esto una zona de conflicto.


Yohanna Jaramillo
Tijuana, Baja California, febrero 2019.

BIBLIOGRAFÍA
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(138). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
(Fernando Jordan. (1976). EN EL QUE SE RECORRE UNA LLANURA SEMBRADA DE
OPTIMISMO. En EL OTRO MÉXICO(139). MÉXICO: LITOARTE, S. DE R.L.)
Perzabal, (2018), el Vígía, https://www.elvigia.net/el-valle/2018/1/19/quintn-insegura-
zona-segn-estadstica-293701.html

15 enero 2019

Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Tercera entrevista)


  ¨N¨

Octubre, 2016.

Nací aquí en Tijuana, acá vive un tío donde mi mamá se vino a vivir en su embarazo, después nos fuimos a Chihuahua cuando tenía seis meses. Llegamos a vivir a casa de mi abuela, el esposo de mi abuela no nos quería ahí, pero pues nos quedamos, con el tiempo para mí él fue mi papá, pasé con ellos hasta la secundaria.
En la primaria hacía dibujos y los vendía para comprar cosas en las tiendas de importación de juguetes, cuando junté ya algo me puse con unos amigos a vender especias, siempre me gustó el dinero. En una de las secundarias que estuve, vi que los estudiantes fumaban marihuana, saqué cuentas de más o menos cuánto gastaban y pues empecé a hacer churros para vender, hasta que me cacharon, lo negué, obviamente, pero al final me corrieron de esa escuela y no me iban a quedar opciones ya que esa secundaria era la de los corridos, así que no hubo donde me aceptaran otra vez.  
Tenía 15 años, necesitaba trabajar así que falsifiqué el acta de nacimiento, un día de pago fui al cajero automático y encontré cocaína, era muy peculiar la forma de envolverla allá en Chihuahua, ya que de una hoja de la revista la partías en cuatro o seis pedazos, así despachaban la coca allá y pues cuando vi el cuadrito dije ¡Cocaína! Me la pensé mucho en si la probaba, no sabía que se sentía, al final la probé y me gustó, de ahí duré mucho tiempo en volver a consumirla, ya que no tenía dinero para estar comprando.

Trabajé después en el Alsuper, el novio de la supervisora era guardia de seguridad y vendía cocaína, entonces yo le empecé a preguntar sobre el tema, qué cuánto se ganaba y  como me llamaba mucho la atención todo eso, porque sabía que era dinero, hice cuentas, vi que si se le sacaba y con él empecé a comprar, le mandaba a traer ochos y los dividía, de ese ocho los hacía dieciséis, depende como los sirviera, yo la verdad no los pesaba, pero más o menos ponía la cantidad entonces sacaba lo doble, después encargaba más, siempre en ochos, hasta que me enteré que podía encargar más barato si encargaba más cantidad, en vez de dos, tres ochos. Empecé a vender en un antro gay, agarraba buen dinero, me gustó lo que hacía, como ya en ese tiempo vivía con mi pareja, yo tenía como 17 años, creo que ese era mi destino.
Mi pareja trabajaba en un table dance, un día me dijo que se iría a trabajar a otro lugar, porque le habían platicado que estaba muy bien y no sé qué, ese lugar era Tijuana, yo ya había venido a Tijuana, pero solo de vacaciones con mi tío, obviamente que no conocía todo ese mundo de prostitución, de desmadre, de drogas y alcohol, ni siquiera me lo imaginaba, en Chihuahua había un solo lugar y en las afueras de la ciudad, la gente ni siquiera sabía, yo de ese lugar supe pues cuando empecé a salir con ella, ni siquiera sabía tampoco que existía. Yo le dije que no se fuera de Chihuahua, iba a irse uno o dos semanas según y un amigo me dijo que le dijera que no, porque las tenían encerradas, drogadas y cosas así, yo toda pendeja sí le creí, pensé que así era, aunque a veces sí es así, pero no siempre, ese fue el motivo del porqué terminé en Tijuana.
Nos fuimos en su carro, me puse a investigar, pensé que iba a hacer fácil, como allá en Chihuahua hay un solo lugar, pensé iba no sería difícil encontrarla, sin embargo no fue así, había infinidad de bares, pero a lo último llegué a dónde había trabajado, al momento que yo abrí esa cortina y vi todo ¿qué pedo? era otro mundo, nunca había visto nada así, allá en Chihuahua no dejan entrar mujeres, bueno no dejaban, no sé ahorita, pero no sé, era otro pedo totalmente diferente, mi amigo también se fue a otros lugares, cuando nos encontramos platicábamos que eso era mucho desmadre para nosotros. En esa ocasión, duramos como una semana o diez días en Tijuana, después yo regresé, andando en todos esos lugares, en la zona norte, ahí conocí a alguien, tú sabes que uno sale y de repente empiezas a cotorrear con el güey de enseguida en la barra. Se acercó una persona, un hombre, me contaba que una morra de ahí se había pasado de lanzas y le había bajado el dinero, supongo que es típico de muchas anécdotas que pasan aquí, cuando se despidió lo acompañé al parking, le presté para que sacara su camioneta del estacionamiento y me dijo que si lo acompañaba por dinero pues y yo tan pendeja lo acompañé, ahora que sé cómo están las cosas no lo hubiera hecho, pero bueno en ese momento me dio lástima el hombre. Ese güey resultó que tenía chingo de dinero, fuimos a una casa donde tenía cajas y cajas llenas de billetes, no se miraba como con lana o sea tú lo miras y es como morenito, así como si no das ni un peso por él, no sé, o sea uno lo ve y dice pobre güey. De ahí por portarme no sé, no sé si buena onda o pendeja, este me ofreció trabajar con él, él cocinaba cristal, primero empecé cambiándole dinero, me decía ve y cambia tanto de dólares, por ejemplo, si el dólar estaba en 10.30, 11.30, yo lo cambiaba y me quedaba con esos .30 centavos de cada dólar, me iba muy bien porque cambiaba mucho. Después me llevó a la casa no donde vivía, si no donde cocinaba y pues me empecé a pegar más con él, cuando iba para Rosarito yo siempre me pegaba con él, no nada más cuando cambiaba dinero, le decía que yo quería ver cuando cocinaran, aunque tenía miedo, se decía que había muchos que no aguantaban, que empezaban a alucinarse o a ver cosas, pero le dije yo no. Antes de eso yo empecé a fumar cristal, un día buscando coca me dijo una morra, no pues, está otra cosa, no sabía ni qué chingados era y ya me dijo que era como lo mismo, pero que a ella le gustaba más, que se fumaba o lo podías inhalar y dije pues bueno a probar,  me gustó, así que ya sabía qué onda cuando me tocó toparme con El Michoacano, él era de Michoacán, así le decíamos, pero bueno yo creo que de tanto que le dije, como que ya cuando empecé a ir a la casa y veía todo, pues ya me dejó que les ayudara. Me empecé a quedar ahí  en la casa pa´ cuidar las cosas y todo, nos quedábamos yo y El Maniaco, a veces se quedaba El Michoacano, no siempre porque se iba a su casa con sus hijos y su esposa, los que tiene aquí, una de sus mujeres, siempre estábamos El Maníaco y yo, nos hicimos muy buenos amigos, nos empezamos a contar muchas cosas y empecé a ayudarles a cocinar, siempre se ocupaban como cuatro personas, así que también ayudaban El Primo y El Tiburón, pero El Michoacano es quien hacía la pasta, una pasta que se hace con efedrina, los demás nada más le ayudábamos a detener las mangueras cuando está saliendo todo el  humo, siempre era cuando había neblina, cerca de la playa, cuando está el día bueno para cocinar es cuando hay mucha neblina para que se pierda ese humo que sale de la casa, a veces sí te pones bien prendis de todo lo que inhalas.
Realmente no valía la pena tanto el cocinar, terminabas con todos los dedos ampollados de tantas pastillas que había que sacar de las cajas y pues no era tanta la ganancia y luego si se te rompía una manguera, perdías, pero pues fumaba libre. Siempre se hacían las mismas cantidades, aunque él a veces hacía para vender aquí a las tienditas y a veces hacía más porque se iba a ir para el otro lado, allá le pedían ice. Cuando lo convertía a Ice te cobraba más o por ejemplo si tú ya tenías algo y querías que te lo convirtiera te cobraba extra porque lleva un proceso distinto, mira uno te queda como cristalino y el otro te queda en estaca.  El Michoacano me daba más a mí que a los demás, a lo mejor por ser mujer o por cómo lo conocí.
Nosotros teníamos un carro, un Tsuru, que a los lados en las puertas si presionabas el botón abajo del volante, se abría, si has visto que las puertas tienen unos dibujos o líneas, pues haz de cuenta le presionabas y se caía lo que es la puerta, el plástico, un pedacito, como un cuadrito y ahí se guardaban todas las pastillas, así era como las transportábamos, porque para donde estaba la casa siempre se ponían los policías, supongo que ya sabían ¿no? que íbamos para allá y a veces así como que te bajaban, a cómo te veían te bajaban, a lo mejor por eso siempre me traía con él (je), bueno te bajaban y te esculcaban todo, pero pues aunque te esculcaran no te lo podían encontrar, las sacábamos de las cajas y ya las carteras las metíamos ahí y llegando a la casa, pues a sacar todas las pastillas de las carteritas, empezabas bien con los dedos, ya después hasta con llaves porque ya todos los dedos ampollados, la laminita te va lastimando ya que eran muchísimas y pues siempre estábamos en chinga y fumando.
En ese lapso conocí, bueno ya la había conocido, empecé a andar con una chava aquí en Tijuana y fue cuando dejé todo eso, porque yo le conté que fumaba pero ella me dijo que no era saludable y que si seguía fumando pues le dijera cuando lo hiciera, la llevé ahí a la casa donde cocinábamos, me vio fumar y me dijo que ella pensaba que su ex fumaba muchísimo, pero que al verme lo que yo estaba fumando pues no y eso que según yo me limité (jé) al irnos me comentó que no iba a poder, sabía perfectamente los efectos del cristal y me puso una condición: el cristal o ella. Ese día decidí que ella y pues lo dejé, a veces iba El Michoacano a buscarme y me decía que fumara, yo la verdad no quería, no me hacía falta, porque a veces caes en todo eso por soledad o falta de algo, te llena el estar ahí, pero ya no me hacía falta nada. Después nos fuimos a Guadalajara, pero yo venía para acá a Tijuana siempre he estado acostumbrada a agarrar mi dinero por mi propia cuenta y allá trabajaba pero como que era de ella, porque eran negocios de su familia, no me sentía productiva, a parte no era nada que ver con lo que había hecho, y la neta pensaba ¡ay estuviera ganando dinero allá! total que con El Michoacano no perdí comunicación y le decía cuando vayas a cocinar algo en grande me dices y él hasta eso que siempre que yo quería podía venir para acá, para cocinar, que en realidad ni me ocupaba pero era como un paro, pero a ella no le gustaba y eso que solo venía por tres días aunque a veces se tenía que esperar a que hubiera neblina y tenía que durar unos días más y como que pensaba que andaba de cabrona, no sé y a parte no le gustaba que me separara de ella, su mamá habló conmigo y me dijo que si quería que me estuviera allá, que qué quería hacer, que ella me daba para hacer lo que yo quisiera, poner un negocio y ya después se lo pagaba, pero le dije que no, que a mí no me gustaba que me dieran nada y me dijo pues después me lo vas a pagar cuando recuperes el dinero, no te estoy dando nada. Nos fuimos a vivir a Chihuahua, ahí tenía 21, pero ya había andado acá, ya había terminado con mi ex la de Chihuahua, había venido a dar acá, a Tijuana, (según yo a ver qué había hecho, cosa que nunca supe, já) ya había conocido al Michoacano, ya había cocinado, ya había hecho muchas cosas, ya me había drogado por mucho tiempo, ya lo había dejado. Llegamos, rentamos y pusimos una boutique, me fui de Guadalajara porque quería estar cerca de mi hijo,  ya que mi mamá no iba dejar que me lo llevara, lo cual mi pareja me apoyó en seguirme, me ayudó mucho en ese aspecto aunque yo obtuviera dinero, fácil viene, fácil se va ¿no? Bueno lo agarras rápido pero fácil no porque imagínate que pasara algo, o sea que te quedes ahí, que te quedes loco, que te pase algo, pero, pero sí es rápido, fáciles los policías y los judiciales que nomás llegan, te lo quitan sin hacer nada, con charola permiso y todo, eso sí es fácil. Mi pareja me convenció de agarrar una casa, mira tenía mucho dinero, pero ni carro tenía, gastaba un chingo, era clienta de los table dance, de la revu y pues gastas, o sea y más antes, antes era una pinche gastadera, o sea te daban una cheve y pues tenías que dar más de propina de lo que te costó la cheve porque si no te dicen ¨mmm¨ y quién las viera ahora, se andan muriendo hasta por pinches cincuenta centavos de dólar. Te decía no tenía nada pues, entonces cuando me dijo de una casa yo dije que sí enseguida y pues sí a quién no le gustaría, pero dije, no porque desgraciadamente, aunque agarras dinero, estás pagando renta o estás gastando en pinches vicios, bueno en drogas no gastaba, pero cuando me dijo de lo de la casa, como que, a veces así te educan como para que no tengas casa, entonces cuando ves la posibilidad de inmediato piensas que no vas a poder, obviamente no pagar la casa al cash, pero te educan para que ni lo piensen, bueno no es que te eduquen, pero es como escuchas que solo un marido te puede dar todo, piensas de pronto que así es la vida, si yo me hubiera quedado en Chihuahua, o sea me gustan las mujeres, soy 100% les,  pero yo pensaba que tenía que casarme con un cabrón y tener hijos, casarme con alguien, si bien me iba no trabajar y dedicarme a la casa, es lo que ves, bueno no siempre, cuando mi mamá estaba joven trabajaba, agarraba dinero, se mantenía como podía, ya fuera que iba a limpiar una casa, que vendiera menudo, que limpiara ropa, como sea pero agarraba dinero y nunca me dijo no, no tengo. Nunca estuvo con mi papá, se embarazó a los 16 años y a los puros 17 me tuvo a mí, pero yo admiraba mucho eso de mi mamá, siempre me traía con ella, o sea si iba a limpiar una casa, me traía ahí con ella, la escuela donde yo estaba era conserje, luego me preguntaba cuando entraba a mi salón, me decía ¿Hija, no te da vergüenza? y yo ¡Nooo! a mí me daba hasta orgullo, entraba al salón y yo gritaba ¡Es mi mamá! yo quería así como ¡Vean a mi mamá, está joven! Me daba mucho orgullo, que fuera trabajadora, que fuera luchona, que fuera joven, estaba muy orgullosa de ella, de todo lo que hacía, después haz de cuenta consiguió trabajo y pues yo creo que ahí fue cuando estuvo mejor, trabajaba y aparte ahí vendía a veces ropa que traía de El Paso, Texas, le empezó a ir bien, porque pues porque sí era buena para vender, muy buena, al tiempo conoció al que es su esposo ahorita, el papá de mis hermanos, empezaron a salir y ya después un tiempo no se vieron y un día apareció otra vez, le habló, él estaba en Las Vegas, pues no sé si realmente hicieron una pauta, no sé mucho de su relación pero mi mamá se fue para Las Vegas con él  y con mi hermano que en paz descanse, yo me quedé en Chihuahua con mi abuelita, siempre vivimos en casa de mi abuelita y pues tenía que seguir yendo a la primaria, al tiempo regresaron y cuando él iba a cruzar lo detuvieron, él cruzaba con papeles de su primo. Yo le tenía mucho aprecio a él, le decía a mi amá pues que se casara con él y así, ahora me arrepiento, pues estuvo detenido como 6 meses, ya cuando salió se fue a Chihuahua, mi mamá se embarazó y se casaron, se la llevó de Chihuahua a un pequeño pueblo que está a 30 minutos de ahí, Cárdenas, Lázaro Cárdenas, ya iba en la secundaria y aunque ya tenía mi lugar en Chihuahua en la escuela, quise irme con mi mamá, yo estaba muy apegada a mi mamá, cuando se fue a Las Vegas sufrí un chingo, porque siempre éramos mi mamá y yo, ella y yo, allá agarré el lugar en la secundaria, en la cual duré solo como una semana porque no aguanté. Ellos habían rentado una casa, eran dos cuartos y un pasillo, yo creo que ahí,  o sea sí fuimos pobres, pero yo no me acuerdo decirle a mi mamá, quiero unas papitas, quiero algo y me dijera que no, bueno a veces sí me decía que no, pero ahí fue como lo más jodido y me daba mucho coraje que yo sabía cómo estaba mi mamá  antes y a lo que la arrastró un hombre conformista, hasta que mi mamá no se amarró y le dijo que ella se iba a ir, pero para eso  pasó como un año, yo a la semana  me fui, me regresé con mi abuelita, agarré mi lugar que tenía ahí en la secundaria y los fines de semana iba allá con mi amá de lo que me daban para gastar en la semana, a veces no gastaba para cuando fuera con mi mamá llevarle dinero, porque este cabrón era como no sé güey nunca había dinero y mi amá estaba toda así mal, a veces como el dinero no se puede ocultar, la pinche pobreza tampoco, la neta o sea no se puede, mi amá estaba toda flaquita, así como mal pedo, ahí a veces hay gente dice que  mientras haya para frijoles, pero ahí a veces nada y es en serio, ni frijoles por culpa de un cabrón y lo que más me calaba era cómo mi mamá que era de carácter fuerte, lo estaba permitiendo, sabiendo que ella podía pues, después se fueron a Chihuahua, rentaron casa, y este, bueno a parte de la de Cárdenas que no era casa, rentaron casa, ya me fui yo para con mi mamá y pues todo empezó como un poquito a mejorar, empezó todo a mejorar pero yo ya no me llevaba bien con él, después fue cuando mi mamá me sacó de la secundaria y entre a otra que fue donde me agarraron, no sé quién puso dedo, lo peor es que no me los regresaron, los churros (já) y pues bueno empecé a hacer todo eso por el dinero. Tú me preguntas que, si fue peligroso dedicarme a esto y no, no fue peligroso, pero, es que mira, a mí ya me tocaba, me tocaban todo ese tipo de amistades, que mucha gente puede decir que son malas amistades, pero no, simplemente son malas decisiones que toma uno, uno toma las decisiones, puedes ver fumando a alguien y no quiere decir que lo tengas que hacer o que te pongas a querer venderles (risas) o sea, siempre en la primaria como movía dinero era en dulces, hacer dibujos y venderlos, pero de lo que yo podía hacer algo, compraba algo lo vendía y le ganaba, así, lo hacía, ya después de grande, casi todo se enfocaba en drogas y de grande pues es lo que ya a ti se te ocurra, tenía 15 falsifique el acta y fue cuando me encuentro la coca, me hago amiga de la supervisora donde trabajaba en el súper, resulta que su novio que es el de seguridad, vende coca, veo como la parte y pues dije yo también, te digo siempre me ha tocado eso,  que me ofrecieran asaltar el súper el mismo de seguridad,  y te ganas porque la empresa te chinga y aparte pues ves todas las cantidades de dinero, yo fui cajera ahí, sí te falta te lo descuentan, si te sobra no te lo dan, ni tampoco si debes de lo otro te abonan a lo que debes, no, pues te quedas como no mames ¿no? yo primero era como,  la cago una vez no como para solucionar mi vida pero ya para hacer las cosas bien, pero no es cierto, si lo haces una vez, lo vas a volver a hacer, o si no te salen bien las cosas, ya sabes qué hacer, y a veces lo haces hasta con gusto, como ahí, te da coraje ver cómo es eso de si te falta te lo cobro, aunque te pague bien poquito, si te sobra no te voy a dar ni madres es mío, pues hasta con gusto lo haces ¡Soy Robin Hood! pero no, no lo hicimos, y qué bueno, porque no mames, a quién se le ocurre que vas a poder y pues te digo siempre he tenido ese tipo de amistades, no las busco te lo juro, o sea  llegan solas, no las atraigo, no o sea, no sé, o más bien  ¿sabes qué? el mundo está lleno de todo, todos somos así güey, no más que no todos estamos en las circunstancias adecuadas para tomar esas decisiones, quién sabe si otra persona que no sé, tenga una carrera la ejerza o que tenga o que venga de una familia con dinero y aun así hay muchas que aunque tengan pasa, porque te gusta el desmadre o quieres tu propio dinero, pero quién sabe si estuviera en circunstancias en las que mucha gente se ve a veces.
Después también empecé de Chihuahua a traerme a Tijuana tachas y aquí las vendía, allá pues las conseguía baratas.
Antes de trabajar en el Súper por ejemplo entré a una agencia de modelos, fui con mi mamá de hecho, ella me acompañó, era para que te enseñaran pasarela, se llamaba Jorge Soto el dueño de ahí, no sé si ya falleció, ya estaba grande, iba dos veces a la semana, éramos varias las que asistíamos, la mayoría menores de edad, un día llegó Lupíta Quique, es una modelo, sale en anuncios, allá es conocida, llegó y nos dijo que ocupaba muchachas para una pasarela que iba a hacer en Juárez, nos escogió a tres, se suponía que íbamos a hacer una pasarela en Juárez, ella nos iba a llevar, no iba a ver paga, o sea nos iban a pagar con ropa, la que modelabas en la pasarela era tu paga, pues estaba super bien, yo le dije a mi mamá y ya pues se llegó el día en que íbamos a ir, fuimos a la casa de ella, vivía cerca de donde yo vivía, ahí tenía yo 16 años, más o menos, cuando llegamos ahí, pues mi amá se fue y ya nada más nos quedamos las que íbamos a ir, ahí nos dijo cómo iba a estar el rollo, íbamos a ir a Cd. Juárez, iban a pasar por nosotras y nos subiríamos al carro para irnos y nos pagarían 500 dólares, obviamente el carro traía coca.
Era un carro, un neón verde, no nos obligaron ni nada solo nos dijeron y o sea quién no quisiera no lo iba a hacer, y yo si fui porque la cantidad de dinero que dijo que era mucho y luego dólar, escuchar dólar, quinientos, mi edad, me gusta el dinero, dije vamos, cuando estás o como que no conoces mucho se te hace más pelada porque pues no sabes todo lo que te puede pasar, a parte también dije bueno  pues ella también va, no creo que vaya a pasar algo, pues fui, llegamos allá, hasta una casa, usé cocaína, estaba muy buena (risas) muy chingona la casa, ahí nos quedamos ese día, no la pasamos curada, los que estaban ahí que supongo, bueno no supongo eran los jefes, también había ahí un güey que le decía Indio, no nada más le decían, parecía, era como el gato del gato del patrón (risas) todo el mundo lo mandaba pero fíjate que él y no se me va a olvidar eso, hasta ese gato que  hacía todo, como recoge eso, limpia mis zapatos, no sé, hasta el otro gato mandaba a ese, traía un chingo de dinero, un chingo, dije no pues no para la otra no me subo a un carro, mejor limpio los zapatos, no te creas (risas)  nos trataron bien, se portaron amables, no molestaban nada, había gente ahí también como que te atendían,  alberca climatizada, nos quedamos ahí y al día siguiente nos regresamos, ya no me quería regresar pero (risas) fue ahí donde me di cuenta, las drogas es lo que te da dinero. Antes no había tanto pedo o sí había, pero sabes qué, es que yo como empezaba y no sabía bien el movimiento, no te das a notar tampoco, vendes con tus conocidos, no tenía malicia solo avaricia (risas) no pues, no avaricia, porque tampoco era  como que guardaba, pero tampoco no iba estar a un sueldo de 500 pesos, 600 pesos, chingándome y que bueno que no lo hice, porque a dónde me hubiera llevado eso, a dónde estaría, la verdad , qué bueno que no aguanté esos sueldos, tampoco era que yo vendiera un chingo pero, traía dinero y mira que nunca llegó alguien y me dijo vente tú vas a hacer algo, no, yo buscaba, yo preguntaba, porque hacía cuentas y pues como veía que mis amigos compraban pues decía no pues mejor yo les vendo, yo decía quizá venga El Señor de los Cielos y me diga, vente conmigo. El físico me ayudó mucho aunque hay mujeres que no les ayuda en nada ser mujer, pero tengo cara de buena onda y luego si me lo propongo hasta pendejísima me veo, como mi mamá luego me decía ¡ay y luego tu con esa carita de que no rompes ningún plato!

31 diciembre 2018

Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Segunda entrevista)


Francisco ¨N¨

Diciembre, 2016.
El Presidentes
Nací y crecí en Tijuana, Baja California. En una Colonia llamada Infonavit Presidentes, es un sector muy mencionado por la violencia y sus barrios.
Vivía con mi madre y mis nueve hermanos, pero era muy vago, muy ingobernable desde la primaria, iba en tercer grado cuando ya no quise ir a la escuela y prefería pinteármela e irme a las maquinitas a jugar videojuegos, mi madre me dijo que si yo quería la vagancia en lugar de ir a la escuela, pues que mejor me fuera a la calle,  me corrió del cantón y pues anduve en la calle desde ese tiempo, tenía como 9 o 10 años, dormía en un carro abandonado donde duré algunos meses.


Me iba a Plaza Río a limpiar parabrisas en el semáforo, ahí donde está la bola del CECUT, limpiaba los vidrios y me daban coras, prefería eso a robar, robar no me gustaba, bueno a mi jefa si le robaba de su monedero, se me hacía fácil, si me cachaba solo me daba unos golpes, pero no pasaba de ahí. Limpiando vidrios entonces sacaba para comer y mal vestir, después conocí a Don Fidel, era carpintero, estaba ubicado en la cuadra donde yo me la llevaba con varios amigos y ese señor me regaló una combi, la hice mi casa, tenía televisión y cable. Empecé a trabajar con un señor que tenía una panadería ahí mismo en la colonia, estaba pegado a un local que también tenía unos pollos rostizados y yo preparaba los pollos, les ponía paprika, los inyectaba,  los ensartaba en esa madre para ponerlos a hornear 45 minutos y mientras se cocían,  me ponía a atender al cliente, ese era mi trabajo, me pagaba al día y si sobraba un pollo o papas me decía que yo me lo podía llevar a la casa.


Mi madre mandaba a veces a mis hermanos y me decían:  Pancho me mandó mi mamá a ver dónde andabas y qué estabas haciendo, yo nomas les decía que le dijeran a mi jefa que estaba bien. Después ya iba y la visitaba, me acuerdo que le daba 40 pesos de lo que me pagaban y ella me decía que de dónde sacaba el dinero, le respondía que del trabajo, no me creía mucho pero pues de pronto ellos pasaban por el centro comercial y me miraban ahí trabajando. Algunas veces yo le llevaba pollo y ella me decía que regresara a la casa, pero yo no quería regresar,  pues en la combi nos juntábamos los amigos a ver movies para después salirnos a jugar básquet, así pasaron como dos años, todo era muy sano, fue hasta como los 13-14 años que probé la marihuana, éramos como trece cabrones arriba de la combi, fumamos y yo creo me horneé, porque empecé a vomitar, esa madre no me cayó bien, no volví a probarla en meses, fue hasta después de un partido de básquet la segunda vez y en esa ocasión fueron puras risas, veía todo más tranquilo, de ahí en adelante no la dejé.

Enero, 2016
No era agresivo, la vida me hizo serlo. Estaba muy morro, tenía que ingeniármelas para sobrevivir en la calle, no me daban chamba fácil, ya en ese tiempo no trabajaba en la rosticería, así que trabajé en unos abarrotes, ahí mismo en el Presidentes, pero si mi jefa no me firmaba un papel para que yo pudiera trabajar no me contrataban, tendría yo 14 o 15 años, lo que hice fue falsificar un acta de nacimiento para entrar a una fábrica, me acuerdo que ganaba como 700 pesos más los bonos a la semana, hacíamos lámparas para las tiendas Sears, estaba en la Colonia 20 de Noviembre, ahí renté un cuartito, me cobraban 500 pesos mensuales, era como una vecindad, estaba muy chiquito, tenía que agacharme para entrar, nada más tenía una cama, una caja de esas de leche como mesa, unos audífonos y mi ropa. Me aventé 2 años trabajando en ese lugar, de ahí me regresé al Presidentes, ya había muchos barrios, estaba el LDC, 70, 76 y el US Presi. Había Clubs y Barrios, los barrios eran de cholos, los del club era de rayadores, taggers, grafiteros, yo pertenecía al Club DJ (Destrucción Juvenil) y pues yo andaba con esos vatos, era amigo de los pesados, bueno había un güey que su nombre estaba en todas partes, rayaba todo, pero esa era solo nuestra vagancia, a ver quién llegaba a la cima, al letrero más alto, ese compa era uno de ellos, ahora es escolta, pasó de ser correteado a corretear (risas).


Si la policía te encontraba con spray te llevaban a la cárcel, como a los 16 años y medio me llevaron a la correccional de menores, justo por andar rayando paredes. Fue una experiencia bien mamona en mi vida,  primero cuando llegué ahí me dijeron: encuérate. Me metieron al baño, agarraron la manguera y ¡fuuu! me bañaron de esa forma, me dieron ropa para ponerme y dale pa’ dentro, había todo un arsenal de camas, de bonques, donde se acostaban los morros internos, te hablo como no sé, de unas 200 pinches camas como en 500 metros cuadrados. Llegué y estaban tumbando a un morro, le estaban quitando sus tenis, lo que hice fue quitarme los míos rápido, ponerlos de almohada y estar al margen de a ver qué onda. Llegaron unos morrillos, bueno unos morros, me quieren quitar mis tenis y yo no me dejaba, pues cómo que mis tenis, quise forcejear  por ellos, pero llegó otro morro y no sé qué era si la funda de una almohada o su playera, pero el güey me tapó la cara y nadie hace nada, aunque estén viendo todos, hasta el guardia pasa y todavía tienen una cámara donde supuestamente nos vigilan y no hacen nada; ahí duré tres días, que mientras duraba la investigación.


Me metí de nuevo a trabajar a una panadería, hacía donas, torcidos, empanadas, birotes, ojos de buey y unos pan piedra que le dicen, aprendí todo ese oficio de ser panadero, cerca de ahí con unos compas construimos una casa en un árbol, así tal cual, ahí viví 9 meses, me daban quebrada de bañarme en la casa de un amigo que vivía en unos departamentos de por ahí, él vivía en el segundo piso de tres y cuando se iba su mamá y su hermana a la escuela, me dejaba entrar a su casa. Cuando me salía de la casa del árbol, dejaba como unas caritas, para que pensaran que estaba alguien, porque algunos amigos sabían que teníamos la llave de la alegría ahí, porque recuerda ¨Un gallo al día, la llave de la alegría¨ y habían intentado ya entrar pa´ fumársela. 


Al cumplir 18 años me volvió a agarrar la policía, recuerdo que hasta me revisaron las muelas para ver si sí era mayor de edad. Me habían regalado unas famosas Roche™, píldoras Diazepam y estaba tomando Viva Villa con Squirt, me tomé tres y una de dos litros de soda ¡boom! se me metió el Superman, paré un taxi, lo llevé a una colonia, bajé al chofer,  le pegué unos putazos, le di como 6 golpes, al sexto se noqueó, le quite su cartera, le tumbé el taxi, le quité las placas y me fui a dar el rol, pero me encontré a los pitufos, traían ya el reporte de un taxi robado, habían pasado como dos horas, yo andaba todo pendejo, enseguida me cacharon, me llevaron a la delegación, el vato estaba ahí todo madreado, los polis me metieron a un cuartito me cubrieron con una bolsa negra la cabeza y me pegaron unos putazos con la bolsita puesta  ¡tras, tras, tras!  me dijeron que por pasadito de vergas, después que me llevaron a declarar me pasaron a los separos, en los separos me aventé 48 horas, de ahí me llevaron a La Ocho, me aventé tres días y medio. Ahí me quería madrear un güey, a uno que le caí gordo, me quería chingar a huevo, le dije al celador que le daba una  feria para que fuera a madrearme a mí solo, pero no más fue verbal, ya después a los tres días y medio me declararon culpable y de ahí al famoso Pueblito, a la penitenciaría del Estado de Baja California, me dieron 5 años por robo calificado con violencia.
Ya antes habíamos robado, ya llevaba un tiempo metiéndome pastillas, llamábamos para pedir pizza, una cuadra antes de la dirección que dábamos yo estaba esperando al pizzero, lo golpeaba con todo y casco, le quitaba el dinero y la pizza, en lo que avisaba él,  yo ya había corrido para esconderme en uno de los edificios, cuando la policía llegaba no sabía a qué edificio me metí, nosotros desde el tercer piso veíamos cómo nos buscaban, mientras comíamos pizza. 

Después nos dedicamos a asaltar licores y tiendas OXXO, la verdad nunca me había tronado el monkey como ese día del taxi, yo antes de eso decía que mientras menos violencia era mejor y pues trataba de asaltar siendo muy amable. Llegaba y te hablaba así: Hola ¿cómo estás? vengo a asaltarte ¿me puedes dar todo el dinero? yo era amable todo el tiempo, porque tenía amigos que sí eran bien violentos güey, sin necesidad de usar violencia la usaban y a mí no me gustaba eso. Mi táctica era ser lo más amable que pudiera y pues sacar el arma, tenía un pistola 380, escuadra, bonita, pero solo se las enseñaba y ya, mientras estaba otro de nosotros en la puerta no dejando entrar a nadie, porque para hacer una misión de esas, ya tienes que haber estado observando desde tres semanas antes para saber quién entra y quién sale, a qué horas se cierra, a qué horas abren, esperábamos el momento exacto, con otro socio ya en el carro afuera, ya que me daban toda la feria les decía que se fueran para el baño con los demás (clientes y empleados) y antes de cerrar la puerta yo te decía que si te asomas te iba a pegar un balazo en la cabeza, para eso uno de los nuestros se hacía pasar por cliente, lo encerraba con los demás en el baño, por si alguien decía algo en contra de los asaltantes el actuaba ahí dentro, era nuestra oreja, a parte antes de irme agarraba botellas, paquetes de cigarros, nos subíamos al carro y fuga.


Rehabilitación.
Fue cuando vivía en la combi, le llegaron rumores a mi madre de que yo andaba en malos pasos, ella pensaba que andaba en drogas y a esa edad aún no era así, entonces mi madre me encerró en un centro de rehabilitación, que por pasaditas de lanzas, por ingobernable, aunque ella dijo por drogadicto cuando firmó, por eso no quería regresar a la casa, porque ella me dijo que si quería volver, volviera, pero yo no volví, yo sobreviví en la calle, después como miró que trabaja y ganaba feria, por eso quería que volviera, porque es como bien convenenciera, si tienes dinero hijo te abro las puertas, si no tienes dinero, bye cuídate, pero bueno, es mi amá,  la quiero y no le tengo rencor.  
Te contaba que ese día llegó mi amá, me dijo que la acompañara a recoger unas alfombras, como ella tenía un puesto en le sobreruedas y vendía chacharas, yo le creí que a eso íbamos, pero cuando nos metimos era de noche no se veía nada, solo como una gran cantón, me dijo que me esperara ahí, que regresaba y pues la señora nunca volvió  lo que vino fue un pinche gorila que lo único que me dijo es: aquí te vas a dejar de mamadas, ya chingaste a tu madre, estás en un centro de rehabilitación y jálale para allá cabrón.
Yo fumaba poca marihuana en ese tiempo, pero mi madre pensaba que yo consumía cristal, yo ni lo conocía todavía ese mentado diablo y honestamente una persona que consume heroína si debe estar ahí, pero alguien que solo consume marihuana pues no. Mi jefa firmó para que yo estuviera ahí 6 meses, aunque duré solo dos. Ahí mi trabajo consistía en separar tortillas o la verdura, ya que toda la que nos regalan está podrida, el centro tiene una panel que usan para ir a las panaderías, tortillerías o lugares de abastos, donde les reglaran la comida que sobra o la merma que le dicen y pues de eso comíamos nosotros, un chingo de caldos de verdura con pan enlamado, solo le quitábamos la lama con la mano y pa´ dentro, solo una vez a la semana nos daban tortillas, los encargados y mayores ellos sí comían bien, se servían un pedazote siempre de bistec.
Siento que estar escuchando todos los días problemas ajenos, enferma, teníamos reuniones o juntas cada dos horas durante el transcurso del día, terapias verbales y las personas que subían a la tribuna y unos contaban como habían violado a sus hijas por culpa de la heroína, entonces cuando yo subía y les contaba que solo me fui de mi casa porque no quise estudiar y por los golpes que mi madre me daba me decían que no hiciera guacamole con el culo, que no le hiciera al pendejo y dijera la verdad, siempre fui un mentiroso para ellos porque no aceptaba que usara otras drogas. Pasó un mes y un señor dijo que habría un concurso de todos los centros de rehabilitación e iba a realizarse en Playas de Rosarito, en realidad era un torneo de voleibol, en mi vida había jugado pero a mí me llevaron, nos advirtieron que no nos pasáramos de vergas y que ni nos pasara por la cabeza querer fugarnos porque si no, nos iba a cargar la de mear. La verdad en cuanto pisé arena se me vinieron mil formas de escapar, me fui esquivando gente, llegué a la orillita de la playa, tranquilo como siguiendo olas, que no se notara y así me fui de charquito en charquito hasta que llegué a los taxis, ahí en el sitio de los taxis me atoraron tres cabrones que eran del centro y pues me llevaron con el señor que me había dicho que ni se me ocurriera escapar. 

¡Te dije cabrón! y me metieron a una panel donde me amarraron de una cadena grande que tienen instalada, cuando llegamos al centro me dijeron que el castigo consistía en pasar la noche amarrado a poste, así la pasé 24 horas, cada dos horas iban y me echaban un balde de agua fría, me sentí muy impotente, de ahí me llevaron a dormir con los nenes, unos güeyes que ya no están bien de la cabeza, de ahí el siguiente castigo era que te cortaran el pelo a rapa y con un rastrillo me rasuraron las cejas, el domingo me pusieron en el área de visita para que me viera la gente y me diera vergüenza, de ahí a lavarle la ropa a los nenes que siempre estaban hechos encima, lavaba la ropa con un cepillo de dientes, pensaba que mientras no me metieran un palo por el culo podía aguantar todos los castigos. 
A las dos semanas el director me mandó llamar, me preguntó por qué me quise fugar, le contesté que esto no era para mí todavía, que si yo era ingobernable y estaba consumiendo marihuana, aquí con ver tanta gente que se mete heroína, lo único que va a pasar es que se me antoje. Me dijo: te voy a dejar salir, pero si te vuelven a meter sabes cómo les va a los que caen por segunda vez. Yo no traía dinero y el vato me pidió el taxi y lo pagó, llegué con mi jefa pero no estaba, estaban solo mis hermanos, empezamos a llorar todos, después llegó mi madre y le dije pasa que usted no me conoce, y sí yo necesito algo se lo iba a decir, después de eso me fui del barrio.

El Pueblito
Se le llamaba pueblito porque ahí uno podía vivir con su familia si tenías, podría entrar mi hijo o mi esposa a vivir conmigo si yo tenía dinero, todo ahí adentro era dinero, todo era dinero como en muchas partes, todo era dinero, todo era dinero. Existían las carracas, las carracas es un cuartito donde tú tienes a tu pareja de afuera, pagas 80 pesos y te prestan ese cuartito, donde pues tú estás con tu morra ahí en visita conyugal, el que tenía dinero podía hacer eso. A los que tienen dinero pueden vivir en las carracas mayores, así les llamaban, no me acuerdo bien, pero creo que unos 500 o 600 dólares y ya tenías un cuartito ahí para vivir con todo y cable de tv, tenía todos los servicios, había hasta una catedral.
Cuando te ingresan al pueblito, tienes que esperar tres meses a que te llegue la condena, así que cuando entré me metieron al gallinero, es un cuartito donde meten a los que se pelean o van a mandarlos a las tumbas, las tumbas es un lugar donde te castigan y te llevan ahí, es un cuarto, es un hoyo, un cuarto donde no hay luz, el baño es un hoyo en una esquina, es todo lo que hay para que cagues y una cortina, donde se abre por abajo de la puerta y te avientan la comida para que no te mueras y cuando uno va llegando ahí nos meten una semana. Los custodios se forman ahí afuera, eso durante 4 minutos para que nos vean los placas y los identifique a uno, ellos a nosotros pues, después de ahí una semana, te llevan a un lugar bien gacho, de hecho, todo ese pedazo de pueblo está feo, es un pasillo, está bien crítico esa onda. Yo tenía un compa que ya estaba allá adentro y él ya sabía que yo ya estaba ahí en el gallinero, no sé cómo le hizo, pero me llegó una estuca que es una carta, donde me dice que él me está esperando y va a estar viendo todo desde que yo salgo ahí del gallinero, cuando vaya a medio camino él me va a hacer una seña y pase lo que pase yo tengo que llegar a él. Yo no tenía que llegar al lugar ese de la fila, porque son lo que le llaman las tumbas viejas y es lo más gacho que existe ahí en el pueblito. De pronto mi compa me hace una seña y yo me dejó ir con él, me dice ¡camínale y no voltees pa´ atrás!  íbamos súper rápido, él era un listero de un celador, ahí te toman lista a las seis de la mañana, a las seis de la tarde y a las diez de la noche, por si alguien se fuga, ahí se dan cuenta quién, si no lo encuentran se cierra todo y hasta que lo encuentren. Ya por fin estaba con él y me dice: Pinche Pancho, qué onda cabrón, no es para que tú estés aquí. Mi compa había asaltado por eso estaba también ahí, era del Presidentes pero se fue a vivir a la 5 y 10, él usaba heroína, siempre traía dinero, yo admiraba su manera de asaltar, cuando se cambió de casa asaltó una tienda y le dijo a la señora que le abriera la reja para que le diera todo,  la señora no le abrió, mi compa la amenazó que si no la abría le iba a dar un balazo y pues no la creyó la señora y le dio el balazo, le disparó en el estómago, él y su Haina se fueron, agarraron una Calafia, a medio camino la pararon y los agarraron a los dos, para acabarla el hijo de la señora de la tienda era judicial o es judicial, no sé si exista, le dieron como diez años y pues ahí nos encontramos, no más a él le gustaba mucho la heroína, y pues era otra vida con él, no le importaba dormir en el piso con laikas o sea pulgas que existen ahí adentro, se te pegan en el elástico del calzón y a cada rato anda uno acá rascándose, eso sí le gustaba un chingo dibujar a ese vato, no más se ponía loco y eso le gustaba.
Me ofreció mi gallito de la mejor calidad, porque ahí adentro están las mejores drogas, te venden tu dosis y tu canala por 7 pesos, a mí me sorprendía que una cura te costaba 12 pesos y eso valía tu vida, lo que pasa es que es si no tienes quién te haga un paro o cómo hacerle para sobrevivir ahí pues está cabrón, por ejemplo yo podía hacer que se pelearan por cincuenta centavos, a esa gravedad, simplemente nomas hasta por no pagar lo que pides prestado, hay una persona que te presta dinero ahí, a réditos, le pedía yo un decir 50 pesos para pagarle 70 pesos a cierto día, si yo no tenía ese dinero, él me mandaba decir, que qué pedo, primero me daba tres strikes y sí ya pasaban los tres strikes, iban y me iban a pegar en la madre, unos putazos primero y sí ya después no pagué nada, está en riesgo tu vida y dices tú, sabes qué no me mates, pero si quieres hago trabajo para ti, puedo ser sicario o lo que tú quieras pero no me mates. No te voy a decir que yo no maté, pero sí que tuve que defender mi vida.
Sí está crítica la vida ahí dentro, ahí todo se mueve por dinero, ahí había hasta autosecuestros, era una historia,  por eso le decían El Pueblito, vivías con la gente, vivías con tu señora, vivías con tus hijos, de ahí los mandabas a la escuela, hoy en día pues ya no, ya es cárcel, antes no, antes era otra vida, otra historia,  la droga bien barata y más buena,  muchos decían que hacían su desmadre nada más para que los volvieran a agarrar y meterlos para estar consumiendo más droga de ahí, pues era más barato todo, afuera valía 50 pesos una cura y adentro valía 12 pesos y pues calidad por eso era el mentado pueblito, pero si entraste no siendo no eres gacho, porque solo convives con puro malandro, con pura persona de la calle, nadie es honesto adentro, aunque digan que es honesto, no, eso es mentira, y pues como en todos los lugares, hay política y rangos, hay pupilos, discípulos, mayores y sargentos, pero la política de la cárcel es diferente, ahí sí hay cosas de las que yo no puedo hablar porque eso es un código de ética para nosotros los que estuvimos y están  adentro.
Duré un mes encerrado en mi celda, no quería salir a la realidad de ese pueblito cuando llegué, miraba tanta injusticia, me contaban cómo era estar ahí, como te cuento los mismos custodios avientan 50 centavos al piso para ver cómo se pelean los reos me parecía bien loco, bien sádico el pedo, o  que te toque ver cómo mandar a picar a otro por las deudas y poco a poco uno se va subiendo al barco porque si no te ahogas. Salí porque tenía un chingo sin jugar básquetbol y fuimos a jugar al cuadro el primer día que salí, enseguida me querían tumbar, los tenis y la playera, traía una playera de Michael Jordan, la cosa es que de esa manera puedes sacar dinero, le quitas las cosas a alguien vas y las vendes, hay dos maneras que te las quiten: dormido o a putazos. Dos tres veces ahí me quisieron pescuecear, si te duermes, te aprietan el pescuezo y te asfixian poquito, pero si se pasan de fuerza o tiempo puedes morir ahí. Cuando quisieron robarme, los placas querían culparme, pero yo les alegué que esos güeyes son los que me cagaron el palo, me querían tumbar y la chingada, pero tuve que  sobornar a un custodio para que me hiciera el paro,  le di una feria  y le fui a salir al toro, no quería que él me defendiera simplemente que fuera como un referí, que nadie se meta, de ahí me gané al placa, porque el placa miró lo justo de mí, no como el pasadito de vergas,  así me las viví todo el tiempo, como me hice el listero de ese celador, yo me levantaba a las seis de la mañana pasaba lista, yo no tenía que formarme en la fila, me cobraban 30 pesos, pero tampoco tenía que formarme para comer, me llevaban a la celda comida preparada, la cosa es que yo todo el tiempo traía dinero, me compraba hasta chimichangas y atole de a pesos, recuerdo en ese tiempo un six de Tecates costaba 350 pesos, el Viva villa 45 pesos, era como nuestro 7 eleven, bueno así también decía el letrero (risas).
Armas puedes obtener todo el tiempo, puedes ir a matar o dejar mal herido a alguien, uno aprende a vivir de eso, de principio yo no quería participar, pero ya después hasta me gustó el pedo, yo ya pasaba por donde yo quiera, me valía madre y como sabía una madre de karate, pues yo ya estaba hecho, entrenado para esos business.


Los domingos siempre había un sonido de música y en ese espacio podías estar con tu familia, conviviendo, bailando, ahí nadie podía hacer nada malo, se respetaba el ambiente familiar (bueno, a veces) porque si auto secuestraban a sus propios morritos, por ponerte un ejemplo, a mí me iba a visitar mi jainitaella iba con su hijo y planearon que un malandro iba a llegar por el morro, pero como yo tenía comprado al celador y esos güeyes no sabían, ahí los celadores están enterados de todos los movimientos que se hacen, total, que cuando el vato se iba a lanzar a hacer la misión, lo agarraron, el güey confesó que se sabía que mi vieja y yo teníamos algo de lanilla y pues por eso intentaron el secuestro, pero pues se les arruinó, los tenía por el culo a esos cabrones. Uno podía meter dinero, la cosa es que no revisaban bien y como saben que te llevan, pues se aprovecha, y mientras vas en camino a visitar a tus familiares presos, los malandrillos van como carroñeros robándote, a mi abuela (en paz descanse) una vez le robaron sus cigarros varones verdes, de su mandil, le metieron la mano, sabe cómo, la verdad yo recuerdo que también se los robaba, cuando era empacador del Calimax, mi abuela fue como mi madre, se escucha feo pero solo de ella recibía cariño, todo lo que no recibía de mi jefa, la verdad si me faltó tener padre, solo lo conocí por una foto, siento que me faltó que me jalara las riendas, mi madre solo me daba unas putizas, no se tentaba el corazón para pegar, cayera donde cayera el golpe, una vez traía un tipo látigo, de esos que usan para los caballos, puro cuero, eso sí duele culero, y pues esa vez metí las manos, me estaba pegando en la nuca. Antes de golpearme me decía quieres que te pegue yo o Daniel, quien es mi hermano mayor, y yo prefería que Daniel, porque él me daba solo de las nalgas para abajo y pues mi jefa no le importaba donde cayera el vergazo, de pronto se metía mi tío y le decía ¡Ya déjalo Rosa! Por qué le pegas así, pero el solo venía a veces del otro lado. Mi hermano, el que me madreaba, me preguntaba por qué lo hiciste y yo le contestaba: es que yo pensaba...te voy a decir una cosa, tú nunca andes pensando porque el pensar no existe, desde ahí me quito el pensar en los sueños y luego me dicen y porqué eres tan seco, pues si se me hace que hasta puedo comprar los abrazos que me dio mi jefa, y terminas en esos lugares donde no más tienes que estar dormido y al tanto.

Hice una condena de 3 años nueve meses,  pagué 175 dólares y una botella de licor, era un abogado amigo de mi madre.