¨N¨
Octubre,
2016.
Nací aquí en Tijuana, acá vive un tío donde mi mamá se vino
a vivir en su embarazo, después nos fuimos a Chihuahua cuando tenía seis meses.
Llegamos a vivir a casa de mi abuela, el esposo de mi abuela no nos quería ahí,
pero pues nos quedamos, con el tiempo para mí él fue mi papá, pasé con
ellos hasta la secundaria.
En la primaria hacía dibujos y los vendía para comprar cosas
en las tiendas de importación de juguetes, cuando junté ya algo me puse con
unos amigos a vender especias, siempre me gustó el dinero. En una de las secundarias
que estuve, vi que los estudiantes fumaban marihuana, saqué cuentas de más o
menos cuánto gastaban y pues empecé a hacer churros para vender, hasta que me cacharon, lo negué, obviamente,
pero al final me corrieron de esa escuela y no me iban a quedar opciones ya que
esa secundaria era la de los corridos, así que no hubo donde me aceptaran otra
vez.
Tenía 15 años, necesitaba trabajar así que falsifiqué el
acta de nacimiento, un día de pago fui al cajero automático y encontré cocaína,
era muy peculiar la forma de envolverla allá en Chihuahua, ya que de una hoja
de la revista la partías en cuatro o seis pedazos, así despachaban la coca allá
y pues cuando vi el cuadrito dije ¡Cocaína! Me la pensé mucho en si la probaba,
no sabía que se sentía, al final la probé y me gustó, de ahí duré mucho tiempo
en volver a consumirla, ya que no tenía dinero para estar comprando.
Trabajé después en el
Alsuper, el novio de la supervisora era
guardia de seguridad y vendía cocaína, entonces yo le empecé a preguntar sobre
el tema, qué cuánto se ganaba y como me llamaba mucho la atención todo
eso, porque sabía que era dinero, hice cuentas, vi que si se le sacaba y con él empecé
a comprar, le mandaba a traer ochos y los dividía, de ese ocho los hacía
dieciséis, depende como los sirviera,
yo la verdad no los pesaba, pero más o menos ponía la cantidad entonces sacaba
lo doble, después encargaba más, siempre en ochos, hasta que me enteré
que podía encargar más barato si encargaba más cantidad, en vez de dos, tres ochos.
Empecé a vender en un antro gay, agarraba buen dinero, me gustó lo que
hacía, como ya en ese tiempo vivía con mi pareja, yo tenía como 17 años, creo que ese era mi destino.
Mi pareja trabajaba en un table
dance, un día me dijo que se iría a trabajar a otro lugar, porque le habían platicado
que estaba muy bien y no sé qué, ese lugar era Tijuana, yo ya había venido a
Tijuana, pero solo de vacaciones con mi tío, obviamente
que no conocía todo ese mundo de prostitución, de desmadre, de drogas y
alcohol, ni siquiera me lo imaginaba, en Chihuahua había un solo lugar y en las
afueras de la ciudad, la gente ni siquiera sabía, yo de ese
lugar supe pues cuando empecé a salir con ella, ni siquiera sabía tampoco que
existía. Yo le dije que no se fuera de Chihuahua, iba a irse uno o dos semanas
según y un amigo me dijo que le dijera que no, porque las tenían encerradas,
drogadas y cosas así, yo toda pendeja sí le creí, pensé que así era, aunque a
veces sí es así, pero no siempre, ese fue el motivo del porqué terminé en Tijuana.
Nos fuimos en su carro, me puse a investigar, pensé que iba
a hacer fácil, como allá en Chihuahua hay un solo lugar, pensé iba no sería difícil
encontrarla, sin embargo no fue así, había infinidad de bares, pero a lo último
llegué a dónde había trabajado, al momento que yo abrí esa cortina y vi todo ¿qué
pedo? era otro mundo, nunca había visto nada así, allá en Chihuahua no dejan
entrar mujeres, bueno no dejaban, no sé ahorita, pero no sé, era otro pedo totalmente diferente, mi amigo
también se fue a otros lugares, cuando nos encontramos platicábamos que eso
era mucho desmadre para nosotros. En esa ocasión, duramos como una semana o
diez días en Tijuana, después yo regresé, andando en todos esos lugares, en la
zona norte, ahí conocí a alguien, tú sabes que uno sale y de repente empiezas a
cotorrear con el güey de enseguida en
la barra. Se acercó una persona, un hombre, me contaba que una morra de
ahí se había pasado de lanzas y le había bajado el dinero, supongo que es
típico de muchas anécdotas que pasan aquí, cuando se despidió lo acompañé al
parking, le presté para que sacara su camioneta del estacionamiento y me dijo que
si lo acompañaba por dinero pues y yo tan pendeja lo acompañé, ahora que sé
cómo están las cosas no lo hubiera hecho, pero bueno en ese momento me dio lástima
el hombre. Ese güey resultó que tenía chingo
de dinero, fuimos a una casa donde tenía cajas y cajas llenas de billetes, no
se miraba como con lana o sea tú lo miras y es como morenito, así como si no
das ni un peso por él, no sé, o sea uno lo ve y dice pobre güey. De ahí
por portarme no sé, no sé si buena onda o pendeja, este me ofreció trabajar con
él, él cocinaba cristal, primero empecé cambiándole dinero, me decía ve y
cambia tanto de dólares, por ejemplo, si el dólar estaba en 10.30, 11.30, yo lo
cambiaba y me quedaba con esos .30 centavos de cada dólar, me iba muy bien
porque cambiaba mucho. Después me llevó a la casa no donde vivía, si no donde
cocinaba y pues me empecé a pegar más con él, cuando iba para Rosarito yo
siempre me pegaba con él, no nada más cuando cambiaba dinero, le decía que yo
quería ver cuando cocinaran, aunque tenía miedo, se decía que había muchos que
no aguantaban, que empezaban a alucinarse o a ver cosas, pero le dije yo no.
Antes de eso yo empecé a fumar cristal, un día buscando coca me dijo una morra, no pues, está otra cosa, no sabía
ni qué chingados era y ya me dijo que era como lo mismo, pero que a ella le
gustaba más, que se fumaba o lo podías inhalar y dije pues bueno a probar, me gustó, así que ya sabía qué onda cuando me tocó toparme con El Michoacano,
él era de Michoacán, así le
decíamos, pero bueno yo creo que de tanto que le dije, como que ya cuando empecé
a ir a la casa y veía todo, pues ya me dejó que les ayudara. Me empecé a quedar
ahí en la casa pa´ cuidar las cosas y
todo, nos quedábamos yo y El Maniaco, a veces se quedaba El
Michoacano, no siempre porque se iba a su casa con sus hijos y su esposa,
los que tiene aquí, una de sus mujeres, siempre estábamos El Maníaco y
yo, nos hicimos muy buenos amigos, nos empezamos a contar muchas cosas y empecé
a ayudarles a cocinar, siempre se ocupaban como cuatro personas, así que
también ayudaban El Primo y El Tiburón, pero El Michoacano es quien hacía la pasta,
una pasta que se hace con efedrina, los demás nada más le ayudábamos a detener
las mangueras cuando está saliendo todo el
humo, siempre era cuando había neblina, cerca de la playa, cuando está
el día bueno para cocinar es cuando hay mucha neblina para que se pierda ese
humo que sale de la casa, a veces sí te pones bien prendis de todo lo que inhalas.
Realmente no valía la pena tanto el cocinar,
terminabas con todos los dedos ampollados de tantas pastillas que había que
sacar de las cajas y pues no era tanta la ganancia y luego si se te rompía una
manguera, perdías, pero pues fumaba libre. Siempre se hacían las mismas cantidades, aunque
él a veces hacía para vender aquí a las tienditas
y a veces hacía más porque se iba a ir para el otro lado, allá le pedían
ice. Cuando lo convertía a Ice te cobraba más o por ejemplo si
tú ya tenías algo y querías que te lo convirtiera te cobraba extra porque lleva
un proceso distinto, mira uno te queda como cristalino y el otro te queda en
estaca. El Michoacano me daba más a mí
que a los demás, a lo mejor por ser mujer o por cómo lo conocí.
Nosotros teníamos un carro, un Tsuru,
que a los lados en las puertas si presionabas el botón abajo del volante, se abría,
si has visto que las puertas tienen unos dibujos o líneas, pues haz de cuenta
le presionabas y se caía lo que es la puerta, el plástico, un pedacito, como un
cuadrito y ahí se guardaban todas las pastillas, así era como las transportábamos,
porque para donde estaba la casa siempre se ponían los policías, supongo que ya
sabían ¿no? que íbamos para allá y a veces así como que te bajaban, a cómo te
veían te bajaban, a lo mejor por eso siempre me traía con él (je), bueno te
bajaban y te esculcaban todo, pero pues aunque te esculcaran no te lo podían
encontrar, las sacábamos de las cajas y ya las carteras las metíamos ahí y
llegando a la casa, pues a sacar todas las pastillas de las carteritas,
empezabas bien con los dedos, ya después hasta con llaves porque ya todos los dedos
ampollados, la laminita te va lastimando ya que eran muchísimas y pues siempre
estábamos en chinga y fumando.
En ese lapso conocí, bueno ya la había
conocido, empecé a andar con una chava aquí en Tijuana y fue cuando dejé todo
eso, porque yo le conté que fumaba pero ella me dijo que no era saludable y que
si seguía fumando pues le dijera cuando lo hiciera, la llevé ahí a la casa
donde cocinábamos, me vio fumar y me dijo que ella pensaba que su ex fumaba
muchísimo, pero que al verme lo que yo estaba fumando pues no y eso que según
yo me limité (jé) al irnos me comentó que no iba a poder, sabía perfectamente
los efectos del cristal y me puso una condición: el cristal o ella. Ese día
decidí que ella y pues lo dejé, a veces iba El Michoacano a buscarme y me decía
que fumara, yo la verdad no quería, no me hacía falta, porque a veces caes en
todo eso por soledad o falta de algo, te llena el estar ahí, pero ya no me
hacía falta nada. Después nos fuimos a Guadalajara, pero yo venía para acá a
Tijuana siempre he estado acostumbrada a agarrar mi dinero por mi propia cuenta
y allá trabajaba pero como que era de ella, porque eran negocios de su familia,
no me sentía productiva, a parte no era nada que ver con lo que había hecho, y
la neta pensaba ¡ay estuviera ganando dinero allá! total que con El Michoacano
no perdí comunicación y le decía cuando vayas a cocinar algo en grande me dices
y él hasta eso que siempre que yo quería podía venir para acá, para cocinar,
que en realidad ni me ocupaba pero era como un paro, pero
a ella no le gustaba y eso que solo venía por tres días aunque a veces se
tenía que esperar a que hubiera neblina y tenía que durar unos días más y como
que pensaba que andaba de cabrona, no sé y a parte no le gustaba que me
separara de ella, su mamá habló conmigo y me dijo que si quería que me
estuviera allá, que qué quería hacer, que ella me daba para hacer lo que yo
quisiera, poner un negocio y ya después se lo pagaba, pero le dije que no, que
a mí no me gustaba que me dieran nada y me dijo pues después me lo vas a pagar
cuando recuperes el dinero, no te estoy dando nada. Nos fuimos a vivir a
Chihuahua, ahí tenía 21, pero ya había andado acá, ya había terminado con mi ex
la de Chihuahua, había venido a dar acá, a Tijuana, (según yo a ver qué había
hecho, cosa que nunca supe, já) ya había conocido al Michoacano, ya había
cocinado, ya había hecho muchas cosas, ya me había drogado por mucho tiempo, ya
lo había dejado. Llegamos, rentamos y pusimos una
boutique, me fui de Guadalajara porque quería estar cerca de mi hijo, ya que mi mamá no iba dejar que me lo llevara,
lo cual mi pareja me apoyó en seguirme, me ayudó mucho en ese aspecto aunque yo
obtuviera dinero, fácil viene, fácil se va ¿no? Bueno lo agarras rápido pero fácil
no porque imagínate que pasara algo, o sea que te quedes ahí, que te quedes
loco, que te pase algo, pero, pero sí es rápido, fáciles los policías y los judiciales que nomás llegan, te lo quitan
sin hacer nada, con charola permiso y todo, eso sí es fácil. Mi pareja me
convenció de agarrar una casa, mira tenía mucho dinero, pero ni carro tenía, gastaba
un chingo, era clienta de los table dance,
de la revu y pues gastas, o sea y más
antes, antes era una pinche gastadera, o sea te daban una cheve y pues tenías
que dar más de propina de lo que te costó la cheve porque si no te dicen ¨mmm¨ y quién las viera ahora, se andan
muriendo hasta por pinches cincuenta centavos de dólar. Te decía no tenía nada pues, entonces cuando
me dijo de una casa yo dije que sí enseguida y pues sí a quién no le gustaría,
pero dije, no porque desgraciadamente, aunque agarras
dinero, estás pagando renta o estás gastando en pinches vicios, bueno en drogas
no gastaba, pero cuando me dijo de lo de la casa, como que, a veces así te educan como para que no
tengas casa, entonces cuando ves la posibilidad de inmediato piensas que no
vas a poder, obviamente no pagar la casa al cash, pero te educan para que ni lo
piensen, bueno no es que te eduquen, pero es como escuchas que solo un marido
te puede dar todo, piensas de pronto que así es la vida, si yo me hubiera
quedado en Chihuahua, o sea me gustan las mujeres, soy 100% les, pero yo pensaba que tenía que casarme con un
cabrón y tener hijos, casarme con alguien, si bien me iba no trabajar y
dedicarme a la casa, es lo que ves, bueno no siempre, cuando mi mamá estaba joven
trabajaba, agarraba dinero, se mantenía como podía, ya fuera que iba a limpiar
una casa, que vendiera menudo, que limpiara ropa, como sea pero agarraba dinero
y nunca me dijo no, no tengo. Nunca estuvo con mi papá, se embarazó a los 16
años y a los puros 17 me tuvo a mí, pero yo admiraba mucho eso de mi mamá,
siempre me traía con ella, o sea si iba a limpiar una casa, me traía ahí con
ella, la escuela donde yo estaba era conserje, luego me preguntaba cuando
entraba a mi salón, me decía ¿Hija, no te da vergüenza? y yo ¡Nooo! a mí me
daba hasta orgullo, entraba al salón y yo gritaba ¡Es mi mamá! yo quería así
como ¡Vean a mi mamá, está joven! Me daba mucho orgullo, que fuera trabajadora,
que fuera luchona, que fuera joven, estaba muy orgullosa de ella, de todo lo
que hacía, después haz de cuenta consiguió trabajo y pues yo creo que ahí fue
cuando estuvo mejor, trabajaba y aparte ahí vendía a veces ropa que traía de El
Paso, Texas, le empezó a ir bien, porque pues porque sí era buena para vender,
muy buena, al tiempo conoció al que es su esposo ahorita, el papá de mis
hermanos, empezaron a salir y ya después un tiempo no se vieron y un día
apareció otra vez, le habló, él estaba en Las Vegas, pues no sé si realmente hicieron
una pauta, no sé mucho de su relación pero mi mamá se fue para Las Vegas con él
y con mi hermano que en paz descanse, yo
me quedé en Chihuahua con mi abuelita, siempre vivimos en casa de mi abuelita y
pues tenía que seguir yendo a la primaria, al tiempo regresaron y cuando él iba
a cruzar lo detuvieron, él cruzaba con papeles de su primo. Yo le tenía mucho aprecio a él, le decía a mi
amá pues que se casara con él y así, ahora me arrepiento, pues estuvo detenido
como 6 meses, ya cuando salió se fue a Chihuahua, mi mamá se embarazó
y se casaron, se la llevó de Chihuahua a un pequeño pueblo que está a 30
minutos de ahí, Cárdenas, Lázaro Cárdenas, ya iba en la secundaria y aunque ya
tenía mi lugar en Chihuahua en la escuela, quise irme con mi mamá, yo estaba
muy apegada a mi mamá, cuando se fue a Las Vegas sufrí un chingo, porque siempre éramos mi mamá y yo, ella y yo, allá agarré
el lugar en la secundaria, en la cual duré solo como una semana porque no
aguanté. Ellos habían rentado una casa, eran dos cuartos y un pasillo, yo creo
que ahí, o sea sí fuimos pobres, pero yo no me acuerdo decirle a mi mamá,
quiero unas papitas, quiero algo y me dijera que no, bueno a veces sí me decía
que no, pero ahí fue como lo más jodido y me daba mucho coraje que yo sabía
cómo estaba mi mamá antes y a lo que la
arrastró un hombre conformista, hasta que mi mamá no se amarró y le dijo que
ella se iba a ir, pero para eso pasó como un año, yo a la semana me fui, me regresé con mi abuelita, agarré
mi lugar que tenía ahí en la secundaria y los fines de semana iba allá con mi
amá de lo que me daban para gastar en la semana, a veces no
gastaba para cuando fuera con mi mamá llevarle dinero, porque este cabrón era
como no sé güey nunca había dinero y mi amá estaba toda así mal, a veces como
el dinero no se puede ocultar, la pinche pobreza tampoco, la neta o sea no se
puede, mi amá estaba toda flaquita, así como mal pedo, ahí a veces hay gente
dice que mientras haya para frijoles, pero ahí a veces nada y es
en serio, ni frijoles por culpa de un cabrón y lo que más me calaba era cómo mi
mamá que era de carácter fuerte, lo estaba permitiendo, sabiendo que ella
podía pues, después se fueron a Chihuahua, rentaron casa, y este, bueno a parte
de la de Cárdenas que no era casa, rentaron casa, ya me fui yo para con mi
mamá y pues todo empezó como un poquito a mejorar, empezó todo a mejorar pero
yo ya no me llevaba bien con él, después fue cuando mi mamá me sacó de la
secundaria y entre a otra que fue donde me agarraron, no sé quién puso dedo, lo
peor es que no me los regresaron, los churros (já) y pues bueno empecé a hacer
todo eso por el dinero. Tú me preguntas que, si fue peligroso dedicarme a esto y no,
no fue peligroso, pero, es que mira, a
mí ya me tocaba, me tocaban todo ese tipo de amistades, que mucha gente
puede decir que son malas amistades, pero no, simplemente son malas decisiones que
toma uno, uno toma las decisiones, puedes ver fumando a alguien y no quiere
decir que lo tengas que hacer o que te pongas a querer venderles (risas) o sea,
siempre en la primaria como movía dinero era en dulces, hacer dibujos y
venderlos, pero de lo que yo podía hacer algo, compraba algo lo vendía y le
ganaba, así, lo hacía, ya después de grande, casi todo se enfocaba en drogas y de
grande pues es lo que ya a ti se te ocurra, tenía 15 falsifique el acta y fue
cuando me encuentro la coca, me hago amiga de la supervisora donde trabajaba en
el súper, resulta que su novio que es el de seguridad, vende coca, veo como la
parte y pues dije yo también, te digo siempre me ha tocado eso, que me
ofrecieran asaltar el súper el mismo de seguridad, y te ganas porque la empresa te chinga y
aparte pues ves todas las cantidades de dinero, yo fui cajera ahí, sí te falta
te lo descuentan, si te sobra no te lo dan, ni tampoco si debes de lo otro te
abonan a lo que debes, no, pues te quedas como no mames ¿no? yo primero era como,
la cago una vez no como para solucionar mi vida pero ya para hacer las
cosas bien, pero no es cierto, si lo haces una vez, lo vas a volver a hacer, o
si no te salen bien las cosas, ya sabes qué hacer, y a veces lo haces hasta con
gusto, como ahí, te da coraje ver cómo es eso de si te falta te lo cobro,
aunque te pague bien poquito, si te sobra no te voy a dar ni madres es mío,
pues hasta con gusto lo haces ¡Soy Robin Hood! pero no, no lo hicimos, y
qué bueno, porque no mames, a quién
se le ocurre que vas a poder y pues te digo siempre he tenido ese tipo de amistades,
no las busco te lo juro, o sea llegan
solas, no las atraigo, no o sea, no sé, o más bien ¿sabes qué? el mundo está lleno de todo,
todos somos así güey, no más que no todos estamos en las circunstancias
adecuadas para tomar esas decisiones, quién sabe si otra persona que no sé,
tenga una carrera la ejerza o que tenga o que venga de una familia con dinero y
aun así hay muchas que aunque tengan pasa, porque te gusta el desmadre o
quieres tu propio dinero, pero quién sabe si estuviera en circunstancias en las
que mucha gente se ve a veces.
Después también empecé de Chihuahua a
traerme a Tijuana tachas y aquí las vendía, allá pues las conseguía baratas.
Antes de trabajar en el Súper por
ejemplo entré a una agencia de modelos, fui con mi mamá de hecho, ella me
acompañó, era para que te enseñaran pasarela, se llamaba Jorge Soto el dueño de
ahí, no sé si ya falleció, ya estaba grande, iba dos veces a la semana, éramos
varias las que asistíamos, la mayoría menores de edad, un día llegó Lupíta
Quique, es una modelo, sale en anuncios, allá es conocida, llegó y nos dijo que
ocupaba muchachas para una pasarela que iba a hacer en Juárez, nos escogió a
tres, se suponía que íbamos a hacer una pasarela en Juárez, ella nos iba a
llevar, no iba a ver paga, o sea nos iban a pagar con ropa, la que modelabas en
la pasarela era tu paga, pues estaba super bien, yo le dije a mi mamá y ya pues
se llegó el día en que íbamos a ir, fuimos a la casa de ella, vivía cerca de
donde yo vivía, ahí tenía yo 16 años, más o menos, cuando llegamos ahí, pues mi
amá se fue y ya nada más nos quedamos las que íbamos a ir, ahí nos dijo cómo
iba a estar el rollo, íbamos a ir a Cd. Juárez, iban a pasar por nosotras y nos
subiríamos al carro para irnos y nos pagarían 500 dólares, obviamente el carro traía coca.
Era un carro, un neón verde, no nos
obligaron ni nada solo nos dijeron y o sea quién no quisiera no lo iba a hacer,
y yo si fui porque la cantidad de dinero que dijo que era mucho y luego dólar, escuchar
dólar, quinientos, mi edad, me gusta el dinero, dije vamos, cuando estás o como
que no conoces mucho se te hace más pelada porque pues no sabes todo lo que te
puede pasar, a parte también dije bueno pues ella también va, no creo que
vaya a pasar algo, pues fui, llegamos allá, hasta una casa, usé cocaína, estaba
muy buena (risas) muy chingona la casa, ahí nos quedamos ese día, no la pasamos curada, los que estaban ahí que
supongo, bueno no supongo eran los jefes, también había ahí un güey que le
decía Indio, no nada más le decían,
parecía, era como el gato del gato del
patrón (risas) todo el mundo lo mandaba pero fíjate que él y no se me va a
olvidar eso, hasta ese gato que hacía todo, como recoge eso, limpia mis
zapatos, no sé, hasta el otro gato mandaba a ese, traía un chingo de dinero, un
chingo, dije no pues no para la otra no me subo a un carro, mejor limpio los
zapatos, no te creas (risas) nos
trataron bien, se portaron amables, no molestaban nada, había gente ahí también
como que te atendían, alberca
climatizada, nos quedamos ahí y al día siguiente nos regresamos, ya no me
quería regresar pero (risas) fue ahí donde me di cuenta, las drogas es lo que
te da dinero. Antes no había tanto pedo
o sí había, pero sabes qué, es que yo como empezaba y no sabía bien el movimiento,
no te das a notar tampoco, vendes con tus conocidos, no tenía malicia solo
avaricia (risas) no pues, no avaricia, porque tampoco era como que guardaba, pero tampoco no iba estar a
un sueldo de 500 pesos, 600 pesos, chingándome y que bueno que no lo hice,
porque a dónde me hubiera llevado eso, a dónde estaría, la verdad , qué bueno
que no aguanté esos sueldos, tampoco era que yo vendiera un chingo pero, traía
dinero y mira que nunca llegó alguien y me dijo vente tú vas a hacer algo, no, yo
buscaba, yo preguntaba, porque hacía cuentas y pues como veía que mis amigos
compraban pues decía no pues mejor yo les vendo, yo decía quizá venga El Señor
de los Cielos y me diga, vente conmigo. El físico me ayudó mucho aunque hay
mujeres que no les ayuda en nada ser mujer, pero tengo cara de buena onda y
luego si me lo propongo hasta pendejísima me veo, como mi mamá luego me decía ¡ay y luego tu con esa carita de que no
rompes ningún plato!