06 marzo 2019
15 enero 2019
Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Tercera entrevista)
¨N¨
Octubre,
2016.
Nací aquí en Tijuana, acá vive un tío donde mi mamá se vino
a vivir en su embarazo, después nos fuimos a Chihuahua cuando tenía seis meses.
Llegamos a vivir a casa de mi abuela, el esposo de mi abuela no nos quería ahí,
pero pues nos quedamos, con el tiempo para mí él fue mi papá, pasé con
ellos hasta la secundaria.
En la primaria hacía dibujos y los vendía para comprar cosas
en las tiendas de importación de juguetes, cuando junté ya algo me puse con
unos amigos a vender especias, siempre me gustó el dinero. En una de las secundarias
que estuve, vi que los estudiantes fumaban marihuana, saqué cuentas de más o
menos cuánto gastaban y pues empecé a hacer churros para vender, hasta que me cacharon, lo negué, obviamente,
pero al final me corrieron de esa escuela y no me iban a quedar opciones ya que
esa secundaria era la de los corridos, así que no hubo donde me aceptaran otra
vez.
Tenía 15 años, necesitaba trabajar así que falsifiqué el
acta de nacimiento, un día de pago fui al cajero automático y encontré cocaína,
era muy peculiar la forma de envolverla allá en Chihuahua, ya que de una hoja
de la revista la partías en cuatro o seis pedazos, así despachaban la coca allá
y pues cuando vi el cuadrito dije ¡Cocaína! Me la pensé mucho en si la probaba,
no sabía que se sentía, al final la probé y me gustó, de ahí duré mucho tiempo
en volver a consumirla, ya que no tenía dinero para estar comprando.
Trabajé después en el
Alsuper, el novio de la supervisora era
guardia de seguridad y vendía cocaína, entonces yo le empecé a preguntar sobre
el tema, qué cuánto se ganaba y como me llamaba mucho la atención todo
eso, porque sabía que era dinero, hice cuentas, vi que si se le sacaba y con él empecé
a comprar, le mandaba a traer ochos y los dividía, de ese ocho los hacía
dieciséis, depende como los sirviera,
yo la verdad no los pesaba, pero más o menos ponía la cantidad entonces sacaba
lo doble, después encargaba más, siempre en ochos, hasta que me enteré
que podía encargar más barato si encargaba más cantidad, en vez de dos, tres ochos.
Empecé a vender en un antro gay, agarraba buen dinero, me gustó lo que
hacía, como ya en ese tiempo vivía con mi pareja, yo tenía como 17 años, creo que ese era mi destino.
Mi pareja trabajaba en un table
dance, un día me dijo que se iría a trabajar a otro lugar, porque le habían platicado
que estaba muy bien y no sé qué, ese lugar era Tijuana, yo ya había venido a
Tijuana, pero solo de vacaciones con mi tío, obviamente
que no conocía todo ese mundo de prostitución, de desmadre, de drogas y
alcohol, ni siquiera me lo imaginaba, en Chihuahua había un solo lugar y en las
afueras de la ciudad, la gente ni siquiera sabía, yo de ese
lugar supe pues cuando empecé a salir con ella, ni siquiera sabía tampoco que
existía. Yo le dije que no se fuera de Chihuahua, iba a irse uno o dos semanas
según y un amigo me dijo que le dijera que no, porque las tenían encerradas,
drogadas y cosas así, yo toda pendeja sí le creí, pensé que así era, aunque a
veces sí es así, pero no siempre, ese fue el motivo del porqué terminé en Tijuana.
Nos fuimos en su carro, me puse a investigar, pensé que iba
a hacer fácil, como allá en Chihuahua hay un solo lugar, pensé iba no sería difícil
encontrarla, sin embargo no fue así, había infinidad de bares, pero a lo último
llegué a dónde había trabajado, al momento que yo abrí esa cortina y vi todo ¿qué
pedo? era otro mundo, nunca había visto nada así, allá en Chihuahua no dejan
entrar mujeres, bueno no dejaban, no sé ahorita, pero no sé, era otro pedo totalmente diferente, mi amigo
también se fue a otros lugares, cuando nos encontramos platicábamos que eso
era mucho desmadre para nosotros. En esa ocasión, duramos como una semana o
diez días en Tijuana, después yo regresé, andando en todos esos lugares, en la
zona norte, ahí conocí a alguien, tú sabes que uno sale y de repente empiezas a
cotorrear con el güey de enseguida en
la barra. Se acercó una persona, un hombre, me contaba que una morra de
ahí se había pasado de lanzas y le había bajado el dinero, supongo que es
típico de muchas anécdotas que pasan aquí, cuando se despidió lo acompañé al
parking, le presté para que sacara su camioneta del estacionamiento y me dijo que
si lo acompañaba por dinero pues y yo tan pendeja lo acompañé, ahora que sé
cómo están las cosas no lo hubiera hecho, pero bueno en ese momento me dio lástima
el hombre. Ese güey resultó que tenía chingo
de dinero, fuimos a una casa donde tenía cajas y cajas llenas de billetes, no
se miraba como con lana o sea tú lo miras y es como morenito, así como si no
das ni un peso por él, no sé, o sea uno lo ve y dice pobre güey. De ahí
por portarme no sé, no sé si buena onda o pendeja, este me ofreció trabajar con
él, él cocinaba cristal, primero empecé cambiándole dinero, me decía ve y
cambia tanto de dólares, por ejemplo, si el dólar estaba en 10.30, 11.30, yo lo
cambiaba y me quedaba con esos .30 centavos de cada dólar, me iba muy bien
porque cambiaba mucho. Después me llevó a la casa no donde vivía, si no donde
cocinaba y pues me empecé a pegar más con él, cuando iba para Rosarito yo
siempre me pegaba con él, no nada más cuando cambiaba dinero, le decía que yo
quería ver cuando cocinaran, aunque tenía miedo, se decía que había muchos que
no aguantaban, que empezaban a alucinarse o a ver cosas, pero le dije yo no.
Antes de eso yo empecé a fumar cristal, un día buscando coca me dijo una morra, no pues, está otra cosa, no sabía
ni qué chingados era y ya me dijo que era como lo mismo, pero que a ella le
gustaba más, que se fumaba o lo podías inhalar y dije pues bueno a probar, me gustó, así que ya sabía qué onda cuando me tocó toparme con El Michoacano,
él era de Michoacán, así le
decíamos, pero bueno yo creo que de tanto que le dije, como que ya cuando empecé
a ir a la casa y veía todo, pues ya me dejó que les ayudara. Me empecé a quedar
ahí en la casa pa´ cuidar las cosas y
todo, nos quedábamos yo y El Maniaco, a veces se quedaba El
Michoacano, no siempre porque se iba a su casa con sus hijos y su esposa,
los que tiene aquí, una de sus mujeres, siempre estábamos El Maníaco y
yo, nos hicimos muy buenos amigos, nos empezamos a contar muchas cosas y empecé
a ayudarles a cocinar, siempre se ocupaban como cuatro personas, así que
también ayudaban El Primo y El Tiburón, pero El Michoacano es quien hacía la pasta,
una pasta que se hace con efedrina, los demás nada más le ayudábamos a detener
las mangueras cuando está saliendo todo el
humo, siempre era cuando había neblina, cerca de la playa, cuando está
el día bueno para cocinar es cuando hay mucha neblina para que se pierda ese
humo que sale de la casa, a veces sí te pones bien prendis de todo lo que inhalas.
Realmente no valía la pena tanto el cocinar,
terminabas con todos los dedos ampollados de tantas pastillas que había que
sacar de las cajas y pues no era tanta la ganancia y luego si se te rompía una
manguera, perdías, pero pues fumaba libre. Siempre se hacían las mismas cantidades, aunque
él a veces hacía para vender aquí a las tienditas
y a veces hacía más porque se iba a ir para el otro lado, allá le pedían
ice. Cuando lo convertía a Ice te cobraba más o por ejemplo si
tú ya tenías algo y querías que te lo convirtiera te cobraba extra porque lleva
un proceso distinto, mira uno te queda como cristalino y el otro te queda en
estaca. El Michoacano me daba más a mí
que a los demás, a lo mejor por ser mujer o por cómo lo conocí.
Nosotros teníamos un carro, un Tsuru,
que a los lados en las puertas si presionabas el botón abajo del volante, se abría,
si has visto que las puertas tienen unos dibujos o líneas, pues haz de cuenta
le presionabas y se caía lo que es la puerta, el plástico, un pedacito, como un
cuadrito y ahí se guardaban todas las pastillas, así era como las transportábamos,
porque para donde estaba la casa siempre se ponían los policías, supongo que ya
sabían ¿no? que íbamos para allá y a veces así como que te bajaban, a cómo te
veían te bajaban, a lo mejor por eso siempre me traía con él (je), bueno te
bajaban y te esculcaban todo, pero pues aunque te esculcaran no te lo podían
encontrar, las sacábamos de las cajas y ya las carteras las metíamos ahí y
llegando a la casa, pues a sacar todas las pastillas de las carteritas,
empezabas bien con los dedos, ya después hasta con llaves porque ya todos los dedos
ampollados, la laminita te va lastimando ya que eran muchísimas y pues siempre
estábamos en chinga y fumando.
En ese lapso conocí, bueno ya la había
conocido, empecé a andar con una chava aquí en Tijuana y fue cuando dejé todo
eso, porque yo le conté que fumaba pero ella me dijo que no era saludable y que
si seguía fumando pues le dijera cuando lo hiciera, la llevé ahí a la casa
donde cocinábamos, me vio fumar y me dijo que ella pensaba que su ex fumaba
muchísimo, pero que al verme lo que yo estaba fumando pues no y eso que según
yo me limité (jé) al irnos me comentó que no iba a poder, sabía perfectamente
los efectos del cristal y me puso una condición: el cristal o ella. Ese día
decidí que ella y pues lo dejé, a veces iba El Michoacano a buscarme y me decía
que fumara, yo la verdad no quería, no me hacía falta, porque a veces caes en
todo eso por soledad o falta de algo, te llena el estar ahí, pero ya no me
hacía falta nada. Después nos fuimos a Guadalajara, pero yo venía para acá a
Tijuana siempre he estado acostumbrada a agarrar mi dinero por mi propia cuenta
y allá trabajaba pero como que era de ella, porque eran negocios de su familia,
no me sentía productiva, a parte no era nada que ver con lo que había hecho, y
la neta pensaba ¡ay estuviera ganando dinero allá! total que con El Michoacano
no perdí comunicación y le decía cuando vayas a cocinar algo en grande me dices
y él hasta eso que siempre que yo quería podía venir para acá, para cocinar,
que en realidad ni me ocupaba pero era como un paro, pero
a ella no le gustaba y eso que solo venía por tres días aunque a veces se
tenía que esperar a que hubiera neblina y tenía que durar unos días más y como
que pensaba que andaba de cabrona, no sé y a parte no le gustaba que me
separara de ella, su mamá habló conmigo y me dijo que si quería que me
estuviera allá, que qué quería hacer, que ella me daba para hacer lo que yo
quisiera, poner un negocio y ya después se lo pagaba, pero le dije que no, que
a mí no me gustaba que me dieran nada y me dijo pues después me lo vas a pagar
cuando recuperes el dinero, no te estoy dando nada. Nos fuimos a vivir a
Chihuahua, ahí tenía 21, pero ya había andado acá, ya había terminado con mi ex
la de Chihuahua, había venido a dar acá, a Tijuana, (según yo a ver qué había
hecho, cosa que nunca supe, já) ya había conocido al Michoacano, ya había
cocinado, ya había hecho muchas cosas, ya me había drogado por mucho tiempo, ya
lo había dejado. Llegamos, rentamos y pusimos una
boutique, me fui de Guadalajara porque quería estar cerca de mi hijo, ya que mi mamá no iba dejar que me lo llevara,
lo cual mi pareja me apoyó en seguirme, me ayudó mucho en ese aspecto aunque yo
obtuviera dinero, fácil viene, fácil se va ¿no? Bueno lo agarras rápido pero fácil
no porque imagínate que pasara algo, o sea que te quedes ahí, que te quedes
loco, que te pase algo, pero, pero sí es rápido, fáciles los policías y los judiciales que nomás llegan, te lo quitan
sin hacer nada, con charola permiso y todo, eso sí es fácil. Mi pareja me
convenció de agarrar una casa, mira tenía mucho dinero, pero ni carro tenía, gastaba
un chingo, era clienta de los table dance,
de la revu y pues gastas, o sea y más
antes, antes era una pinche gastadera, o sea te daban una cheve y pues tenías
que dar más de propina de lo que te costó la cheve porque si no te dicen ¨mmm¨ y quién las viera ahora, se andan
muriendo hasta por pinches cincuenta centavos de dólar. Te decía no tenía nada pues, entonces cuando
me dijo de una casa yo dije que sí enseguida y pues sí a quién no le gustaría,
pero dije, no porque desgraciadamente, aunque agarras
dinero, estás pagando renta o estás gastando en pinches vicios, bueno en drogas
no gastaba, pero cuando me dijo de lo de la casa, como que, a veces así te educan como para que no
tengas casa, entonces cuando ves la posibilidad de inmediato piensas que no
vas a poder, obviamente no pagar la casa al cash, pero te educan para que ni lo
piensen, bueno no es que te eduquen, pero es como escuchas que solo un marido
te puede dar todo, piensas de pronto que así es la vida, si yo me hubiera
quedado en Chihuahua, o sea me gustan las mujeres, soy 100% les, pero yo pensaba que tenía que casarme con un
cabrón y tener hijos, casarme con alguien, si bien me iba no trabajar y
dedicarme a la casa, es lo que ves, bueno no siempre, cuando mi mamá estaba joven
trabajaba, agarraba dinero, se mantenía como podía, ya fuera que iba a limpiar
una casa, que vendiera menudo, que limpiara ropa, como sea pero agarraba dinero
y nunca me dijo no, no tengo. Nunca estuvo con mi papá, se embarazó a los 16
años y a los puros 17 me tuvo a mí, pero yo admiraba mucho eso de mi mamá,
siempre me traía con ella, o sea si iba a limpiar una casa, me traía ahí con
ella, la escuela donde yo estaba era conserje, luego me preguntaba cuando
entraba a mi salón, me decía ¿Hija, no te da vergüenza? y yo ¡Nooo! a mí me
daba hasta orgullo, entraba al salón y yo gritaba ¡Es mi mamá! yo quería así
como ¡Vean a mi mamá, está joven! Me daba mucho orgullo, que fuera trabajadora,
que fuera luchona, que fuera joven, estaba muy orgullosa de ella, de todo lo
que hacía, después haz de cuenta consiguió trabajo y pues yo creo que ahí fue
cuando estuvo mejor, trabajaba y aparte ahí vendía a veces ropa que traía de El
Paso, Texas, le empezó a ir bien, porque pues porque sí era buena para vender,
muy buena, al tiempo conoció al que es su esposo ahorita, el papá de mis
hermanos, empezaron a salir y ya después un tiempo no se vieron y un día
apareció otra vez, le habló, él estaba en Las Vegas, pues no sé si realmente hicieron
una pauta, no sé mucho de su relación pero mi mamá se fue para Las Vegas con él
y con mi hermano que en paz descanse, yo
me quedé en Chihuahua con mi abuelita, siempre vivimos en casa de mi abuelita y
pues tenía que seguir yendo a la primaria, al tiempo regresaron y cuando él iba
a cruzar lo detuvieron, él cruzaba con papeles de su primo. Yo le tenía mucho aprecio a él, le decía a mi
amá pues que se casara con él y así, ahora me arrepiento, pues estuvo detenido
como 6 meses, ya cuando salió se fue a Chihuahua, mi mamá se embarazó
y se casaron, se la llevó de Chihuahua a un pequeño pueblo que está a 30
minutos de ahí, Cárdenas, Lázaro Cárdenas, ya iba en la secundaria y aunque ya
tenía mi lugar en Chihuahua en la escuela, quise irme con mi mamá, yo estaba
muy apegada a mi mamá, cuando se fue a Las Vegas sufrí un chingo, porque siempre éramos mi mamá y yo, ella y yo, allá agarré
el lugar en la secundaria, en la cual duré solo como una semana porque no
aguanté. Ellos habían rentado una casa, eran dos cuartos y un pasillo, yo creo
que ahí, o sea sí fuimos pobres, pero yo no me acuerdo decirle a mi mamá,
quiero unas papitas, quiero algo y me dijera que no, bueno a veces sí me decía
que no, pero ahí fue como lo más jodido y me daba mucho coraje que yo sabía
cómo estaba mi mamá antes y a lo que la
arrastró un hombre conformista, hasta que mi mamá no se amarró y le dijo que
ella se iba a ir, pero para eso pasó como un año, yo a la semana me fui, me regresé con mi abuelita, agarré
mi lugar que tenía ahí en la secundaria y los fines de semana iba allá con mi
amá de lo que me daban para gastar en la semana, a veces no
gastaba para cuando fuera con mi mamá llevarle dinero, porque este cabrón era
como no sé güey nunca había dinero y mi amá estaba toda así mal, a veces como
el dinero no se puede ocultar, la pinche pobreza tampoco, la neta o sea no se
puede, mi amá estaba toda flaquita, así como mal pedo, ahí a veces hay gente
dice que mientras haya para frijoles, pero ahí a veces nada y es
en serio, ni frijoles por culpa de un cabrón y lo que más me calaba era cómo mi
mamá que era de carácter fuerte, lo estaba permitiendo, sabiendo que ella
podía pues, después se fueron a Chihuahua, rentaron casa, y este, bueno a parte
de la de Cárdenas que no era casa, rentaron casa, ya me fui yo para con mi
mamá y pues todo empezó como un poquito a mejorar, empezó todo a mejorar pero
yo ya no me llevaba bien con él, después fue cuando mi mamá me sacó de la
secundaria y entre a otra que fue donde me agarraron, no sé quién puso dedo, lo
peor es que no me los regresaron, los churros (já) y pues bueno empecé a hacer
todo eso por el dinero. Tú me preguntas que, si fue peligroso dedicarme a esto y no,
no fue peligroso, pero, es que mira, a
mí ya me tocaba, me tocaban todo ese tipo de amistades, que mucha gente
puede decir que son malas amistades, pero no, simplemente son malas decisiones que
toma uno, uno toma las decisiones, puedes ver fumando a alguien y no quiere
decir que lo tengas que hacer o que te pongas a querer venderles (risas) o sea,
siempre en la primaria como movía dinero era en dulces, hacer dibujos y
venderlos, pero de lo que yo podía hacer algo, compraba algo lo vendía y le
ganaba, así, lo hacía, ya después de grande, casi todo se enfocaba en drogas y de
grande pues es lo que ya a ti se te ocurra, tenía 15 falsifique el acta y fue
cuando me encuentro la coca, me hago amiga de la supervisora donde trabajaba en
el súper, resulta que su novio que es el de seguridad, vende coca, veo como la
parte y pues dije yo también, te digo siempre me ha tocado eso, que me
ofrecieran asaltar el súper el mismo de seguridad, y te ganas porque la empresa te chinga y
aparte pues ves todas las cantidades de dinero, yo fui cajera ahí, sí te falta
te lo descuentan, si te sobra no te lo dan, ni tampoco si debes de lo otro te
abonan a lo que debes, no, pues te quedas como no mames ¿no? yo primero era como,
la cago una vez no como para solucionar mi vida pero ya para hacer las
cosas bien, pero no es cierto, si lo haces una vez, lo vas a volver a hacer, o
si no te salen bien las cosas, ya sabes qué hacer, y a veces lo haces hasta con
gusto, como ahí, te da coraje ver cómo es eso de si te falta te lo cobro,
aunque te pague bien poquito, si te sobra no te voy a dar ni madres es mío,
pues hasta con gusto lo haces ¡Soy Robin Hood! pero no, no lo hicimos, y
qué bueno, porque no mames, a quién
se le ocurre que vas a poder y pues te digo siempre he tenido ese tipo de amistades,
no las busco te lo juro, o sea llegan
solas, no las atraigo, no o sea, no sé, o más bien ¿sabes qué? el mundo está lleno de todo,
todos somos así güey, no más que no todos estamos en las circunstancias
adecuadas para tomar esas decisiones, quién sabe si otra persona que no sé,
tenga una carrera la ejerza o que tenga o que venga de una familia con dinero y
aun así hay muchas que aunque tengan pasa, porque te gusta el desmadre o
quieres tu propio dinero, pero quién sabe si estuviera en circunstancias en las
que mucha gente se ve a veces.
Después también empecé de Chihuahua a
traerme a Tijuana tachas y aquí las vendía, allá pues las conseguía baratas.
Antes de trabajar en el Súper por
ejemplo entré a una agencia de modelos, fui con mi mamá de hecho, ella me
acompañó, era para que te enseñaran pasarela, se llamaba Jorge Soto el dueño de
ahí, no sé si ya falleció, ya estaba grande, iba dos veces a la semana, éramos
varias las que asistíamos, la mayoría menores de edad, un día llegó Lupíta
Quique, es una modelo, sale en anuncios, allá es conocida, llegó y nos dijo que
ocupaba muchachas para una pasarela que iba a hacer en Juárez, nos escogió a
tres, se suponía que íbamos a hacer una pasarela en Juárez, ella nos iba a
llevar, no iba a ver paga, o sea nos iban a pagar con ropa, la que modelabas en
la pasarela era tu paga, pues estaba super bien, yo le dije a mi mamá y ya pues
se llegó el día en que íbamos a ir, fuimos a la casa de ella, vivía cerca de
donde yo vivía, ahí tenía yo 16 años, más o menos, cuando llegamos ahí, pues mi
amá se fue y ya nada más nos quedamos las que íbamos a ir, ahí nos dijo cómo
iba a estar el rollo, íbamos a ir a Cd. Juárez, iban a pasar por nosotras y nos
subiríamos al carro para irnos y nos pagarían 500 dólares, obviamente el carro traía coca.
Era un carro, un neón verde, no nos
obligaron ni nada solo nos dijeron y o sea quién no quisiera no lo iba a hacer,
y yo si fui porque la cantidad de dinero que dijo que era mucho y luego dólar, escuchar
dólar, quinientos, mi edad, me gusta el dinero, dije vamos, cuando estás o como
que no conoces mucho se te hace más pelada porque pues no sabes todo lo que te
puede pasar, a parte también dije bueno pues ella también va, no creo que
vaya a pasar algo, pues fui, llegamos allá, hasta una casa, usé cocaína, estaba
muy buena (risas) muy chingona la casa, ahí nos quedamos ese día, no la pasamos curada, los que estaban ahí que
supongo, bueno no supongo eran los jefes, también había ahí un güey que le
decía Indio, no nada más le decían,
parecía, era como el gato del gato del
patrón (risas) todo el mundo lo mandaba pero fíjate que él y no se me va a
olvidar eso, hasta ese gato que hacía todo, como recoge eso, limpia mis
zapatos, no sé, hasta el otro gato mandaba a ese, traía un chingo de dinero, un
chingo, dije no pues no para la otra no me subo a un carro, mejor limpio los
zapatos, no te creas (risas) nos
trataron bien, se portaron amables, no molestaban nada, había gente ahí también
como que te atendían, alberca
climatizada, nos quedamos ahí y al día siguiente nos regresamos, ya no me
quería regresar pero (risas) fue ahí donde me di cuenta, las drogas es lo que
te da dinero. Antes no había tanto pedo
o sí había, pero sabes qué, es que yo como empezaba y no sabía bien el movimiento,
no te das a notar tampoco, vendes con tus conocidos, no tenía malicia solo
avaricia (risas) no pues, no avaricia, porque tampoco era como que guardaba, pero tampoco no iba estar a
un sueldo de 500 pesos, 600 pesos, chingándome y que bueno que no lo hice,
porque a dónde me hubiera llevado eso, a dónde estaría, la verdad , qué bueno
que no aguanté esos sueldos, tampoco era que yo vendiera un chingo pero, traía
dinero y mira que nunca llegó alguien y me dijo vente tú vas a hacer algo, no, yo
buscaba, yo preguntaba, porque hacía cuentas y pues como veía que mis amigos
compraban pues decía no pues mejor yo les vendo, yo decía quizá venga El Señor
de los Cielos y me diga, vente conmigo. El físico me ayudó mucho aunque hay
mujeres que no les ayuda en nada ser mujer, pero tengo cara de buena onda y
luego si me lo propongo hasta pendejísima me veo, como mi mamá luego me decía ¡ay y luego tu con esa carita de que no
rompes ningún plato!
31 diciembre 2018
Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Segunda entrevista)
Francisco ¨N¨
Diciembre, 2016.
El Presidentes
Nací y crecí en Tijuana, Baja California. En una Colonia
llamada Infonavit Presidentes, es un sector muy mencionado por la violencia y
sus barrios.
Vivía con mi madre y mis nueve hermanos, pero era muy vago,
muy ingobernable desde la primaria, iba en tercer grado cuando ya no quise ir a
la escuela y prefería pinteármela e irme a las maquinitas a
jugar videojuegos, mi madre me dijo que si yo quería la vagancia en lugar de ir
a la escuela, pues que mejor me fuera a la calle, me corrió del cantón y
pues anduve en la calle desde ese tiempo, tenía como 9 o 10 años, dormía en un
carro abandonado donde duré algunos meses.
Me iba a Plaza Río a limpiar parabrisas en el semáforo, ahí
donde está la bola del CECUT, limpiaba los vidrios y me daban coras,
prefería eso a robar, robar no me gustaba, bueno a mi jefa si le robaba de su
monedero, se me hacía fácil, si me cachaba solo me daba unos golpes, pero no
pasaba de ahí. Limpiando vidrios entonces sacaba para comer y mal vestir,
después conocí a Don Fidel, era carpintero, estaba ubicado en la cuadra donde
yo me la llevaba con varios amigos y ese señor me regaló una combi, la hice mi
casa, tenía televisión y cable. Empecé a trabajar con un señor que tenía una
panadería ahí mismo en la colonia, estaba pegado a un local que también tenía
unos pollos rostizados y yo preparaba los pollos, les ponía paprika, los
inyectaba, los ensartaba en esa madre para ponerlos a
hornear 45 minutos y mientras se cocían, me ponía a atender al cliente,
ese era mi trabajo, me pagaba al día y si sobraba un pollo o papas me decía que
yo me lo podía llevar a la casa.
Mi madre mandaba a veces a mis hermanos y me decían:
Pancho me mandó mi mamá a ver dónde andabas y qué estabas haciendo, yo
nomas les decía que le dijeran a mi jefa que estaba bien.
Después ya iba y la visitaba, me acuerdo que le daba 40 pesos de lo que me
pagaban y ella me decía que de dónde sacaba el dinero, le respondía que del
trabajo, no me creía mucho pero pues de pronto ellos pasaban por el centro
comercial y me miraban ahí trabajando. Algunas veces yo le llevaba pollo y ella
me decía que regresara a la casa, pero yo no quería regresar, pues en la
combi nos juntábamos los amigos a ver movies para después
salirnos a jugar básquet, así pasaron como dos años, todo era muy sano, fue
hasta como los 13-14 años que probé la marihuana, éramos como trece cabrones
arriba de la combi, fumamos y yo creo me horneé, porque empecé a vomitar, esa
madre no me cayó bien, no volví a probarla en meses, fue hasta después
de un partido de básquet la segunda vez y en esa ocasión fueron puras risas,
veía todo más tranquilo, de ahí en adelante no la dejé.
No era agresivo, la vida me hizo serlo. Estaba muy morro, tenía que ingeniármelas para sobrevivir
en la calle, no me daban chamba fácil, ya en ese tiempo no
trabajaba en la rosticería, así que trabajé en unos abarrotes, ahí mismo en el
Presidentes, pero si mi jefa no me firmaba un papel para que
yo pudiera trabajar no me contrataban, tendría yo 14 o 15 años, lo que hice fue
falsificar un acta de nacimiento para entrar a una fábrica, me acuerdo que
ganaba como 700 pesos más los bonos a la semana, hacíamos lámparas para las
tiendas Sears, estaba en la Colonia 20 de Noviembre, ahí renté un cuartito, me
cobraban 500 pesos mensuales, era como una vecindad, estaba muy chiquito, tenía
que agacharme para entrar, nada más tenía una cama, una caja de esas de leche
como mesa, unos audífonos y mi ropa. Me aventé 2 años trabajando en ese lugar,
de ahí me regresé al Presidentes, ya había muchos barrios, estaba el LDC,
70, 76 y el US Presi. Había Clubs y Barrios, los barrios eran de cholos,
los del club era de rayadores, taggers, grafiteros, yo pertenecía
al Club DJ (Destrucción Juvenil) y pues yo andaba con esos vatos,
era amigo de los pesados, bueno había un güey que su nombre estaba en todas
partes, rayaba todo, pero esa era solo nuestra vagancia, a ver quién llegaba a
la cima, al letrero más alto, ese compa era uno de ellos, ahora es
escolta, pasó de ser correteado a corretear (risas).
Si la policía te encontraba con spray te llevaban a la
cárcel, como a los 16 años y medio me llevaron a la correccional de menores,
justo por andar rayando paredes. Fue una experiencia bien mamona en mi
vida, primero cuando llegué ahí me dijeron: encuérate. Me metieron al
baño, agarraron la manguera y ¡fuuu! me bañaron de esa forma, me dieron
ropa para ponerme y dale pa’ dentro, había todo un arsenal de camas, de bonques,
donde se acostaban los morros internos, te hablo como no sé,
de unas 200 pinches camas como en 500 metros cuadrados. Llegué
y estaban tumbando a un morro, le estaban quitando sus tenis, lo que hice fue
quitarme los míos rápido, ponerlos de almohada y estar al margen de a ver
qué onda. Llegaron unos morrillos, bueno unos morros, me
quieren quitar mis tenis y yo no me dejaba, pues cómo que mis tenis, quise
forcejear por ellos, pero llegó otro morro y no sé qué
era si la funda de una almohada o su playera, pero el güey me tapó la cara y
nadie hace nada, aunque estén viendo todos, hasta el guardia pasa y todavía
tienen una cámara donde supuestamente nos vigilan y no hacen nada; ahí duré
tres días, que mientras duraba la investigación.
Me metí de nuevo a trabajar a una panadería, hacía donas,
torcidos, empanadas, birotes, ojos de buey y unos pan piedra que le dicen,
aprendí todo ese oficio de ser panadero, cerca de ahí con unos compas
construimos una casa en un árbol, así tal cual, ahí viví 9 meses, me daban
quebrada de bañarme en la casa de un amigo que vivía en unos departamentos de
por ahí, él vivía en el segundo piso de tres y cuando se iba su mamá y su
hermana a la escuela, me dejaba entrar a su casa. Cuando me salía de la casa
del árbol, dejaba como unas caritas, para que pensaran que estaba alguien,
porque algunos amigos sabían que teníamos la llave de la alegría ahí,
porque recuerda ¨Un gallo al día, la llave de la alegría¨ y
habían intentado ya entrar pa´ fumársela.
Al cumplir 18 años me volvió a agarrar la policía, recuerdo
que hasta me revisaron las muelas para ver si sí era mayor de edad. Me habían
regalado unas famosas Roche™, píldoras Diazepam y estaba tomando Viva Villa con
Squirt, me tomé tres y una de dos litros de soda ¡boom! se me metió el
Superman, paré un taxi, lo llevé a una colonia, bajé al chofer, le pegué
unos putazos, le di como 6 golpes, al sexto se noqueó, le quite su cartera,
le tumbé el taxi, le quité las placas y me fui a dar el rol,
pero me encontré a los pitufos, traían ya el reporte de un taxi
robado, habían pasado como dos horas, yo andaba todo pendejo, enseguida me
cacharon, me llevaron a la delegación, el vato estaba ahí todo madreado, los
polis me metieron a un cuartito me cubrieron con una bolsa negra la cabeza y me
pegaron unos putazos con la bolsita puesta ¡tras, tras,
tras! me dijeron que por pasadito de vergas, después
que me llevaron a declarar me pasaron a los separos, en los separos me aventé
48 horas, de ahí me llevaron a La Ocho, me aventé tres días y medio. Ahí
me quería madrear un güey, a uno que le caí gordo, me
quería chingar a huevo, le dije al celador que le daba una
feria para que fuera a madrearme a mí solo, pero no
más fue verbal, ya después a los tres días y medio me declararon culpable y de
ahí al famoso Pueblito, a la penitenciaría del Estado de Baja
California, me dieron 5 años por robo calificado con violencia.
Ya antes habíamos robado, ya llevaba un tiempo metiéndome
pastillas, llamábamos para pedir pizza, una cuadra antes de la dirección que
dábamos yo estaba esperando al pizzero, lo golpeaba con todo y casco, le
quitaba el dinero y la pizza, en lo que avisaba él, yo ya había corrido
para esconderme en uno de los edificios, cuando la policía llegaba no sabía a
qué edificio me metí, nosotros desde el tercer piso veíamos cómo nos buscaban,
mientras comíamos pizza.
Después nos dedicamos a asaltar licores y tiendas OXXO, la verdad nunca me había tronado el monkey como ese día del taxi, yo antes de eso decía que mientras menos violencia era mejor y pues trataba de asaltar siendo muy amable. Llegaba y te hablaba así: Hola ¿cómo estás? vengo a asaltarte ¿me puedes dar todo el dinero? yo era amable todo el tiempo, porque tenía amigos que sí eran bien violentos güey, sin necesidad de usar violencia la usaban y a mí no me gustaba eso. Mi táctica era ser lo más amable que pudiera y pues sacar el arma, tenía un pistola 380, escuadra, bonita, pero solo se las enseñaba y ya, mientras estaba otro de nosotros en la puerta no dejando entrar a nadie, porque para hacer una misión de esas, ya tienes que haber estado observando desde tres semanas antes para saber quién entra y quién sale, a qué horas se cierra, a qué horas abren, esperábamos el momento exacto, con otro socio ya en el carro afuera, ya que me daban toda la feria les decía que se fueran para el baño con los demás (clientes y empleados) y antes de cerrar la puerta yo te decía que si te asomas te iba a pegar un balazo en la cabeza, para eso uno de los nuestros se hacía pasar por cliente, lo encerraba con los demás en el baño, por si alguien decía algo en contra de los asaltantes el actuaba ahí dentro, era nuestra oreja, a parte antes de irme agarraba botellas, paquetes de cigarros, nos subíamos al carro y fuga.
Rehabilitación.
Fue cuando vivía en la combi, le llegaron rumores a mi
madre de que yo andaba en malos pasos, ella pensaba que andaba en drogas y
a esa edad aún no era así, entonces mi madre me encerró en un centro de
rehabilitación, que por pasaditas de lanzas, por ingobernable,
aunque ella dijo por drogadicto cuando firmó, por eso no quería regresar a la
casa, porque ella me dijo que si quería volver, volviera, pero yo no volví, yo
sobreviví en la calle, después como miró que trabaja y ganaba feria, por eso
quería que volviera, porque es como bien convenenciera, si tienes dinero hijo
te abro las puertas, si no tienes dinero, bye cuídate, pero
bueno, es mi amá, la quiero y no le tengo rencor.
Te contaba que ese día llegó mi amá, me dijo que la
acompañara a recoger unas alfombras, como ella tenía un puesto en le sobreruedas y
vendía chacharas, yo le creí que a eso íbamos, pero cuando nos
metimos era de noche no se veía nada, solo como una gran cantón, me
dijo que me esperara ahí, que regresaba y pues la señora nunca
volvió lo que vino fue un pinche gorila que lo único que me dijo es:
aquí te vas a dejar de mamadas, ya chingaste a tu madre, estás
en un centro de rehabilitación y jálale para allá cabrón.
Yo fumaba poca marihuana en ese tiempo, pero mi madre
pensaba que yo consumía cristal, yo ni lo conocía todavía ese mentado diablo y
honestamente una persona que consume heroína si debe estar ahí, pero alguien
que solo consume marihuana pues no. Mi jefa firmó para que yo estuviera ahí 6
meses, aunque duré solo dos. Ahí mi trabajo consistía en separar tortillas
o la verdura, ya que toda la que nos regalan está podrida, el centro tiene
una panel que usan para ir a las panaderías, tortillerías o lugares de
abastos, donde les reglaran la comida que sobra o la merma que le dicen y pues
de eso comíamos nosotros, un chingo de caldos de verdura con pan enlamado, solo
le quitábamos la lama con la mano y pa´ dentro, solo una vez a la semana nos
daban tortillas, los encargados y mayores ellos sí comían bien, se servían un
pedazote siempre de bistec.
Siento que estar escuchando todos los días problemas
ajenos, enferma, teníamos reuniones o juntas cada dos horas durante el
transcurso del día, terapias verbales y las personas que subían a la tribuna y
unos contaban como habían violado a sus hijas por culpa de la
heroína, entonces cuando yo subía y les contaba que solo me fui de mi casa
porque no quise estudiar y por los golpes que mi madre me daba me decían que no
hiciera guacamole con el culo, que no le hiciera al pendejo y
dijera la verdad, siempre fui un mentiroso para ellos porque no aceptaba que
usara otras drogas. Pasó un mes y un señor dijo que habría un concurso de todos
los centros de rehabilitación e iba a realizarse en Playas de Rosarito, en
realidad era un torneo de voleibol, en mi vida había jugado pero a mí me
llevaron, nos advirtieron que no nos pasáramos de vergas y que
ni nos pasara por la cabeza querer fugarnos porque si no, nos iba a cargar
la de mear. La verdad en cuanto pisé arena se me vinieron mil formas de
escapar, me fui esquivando gente, llegué a la orillita de la playa,
tranquilo como siguiendo olas, que no se notara y así me fui de charquito en
charquito hasta que llegué a los taxis, ahí en el sitio de los taxis me
atoraron tres cabrones que eran del centro y pues me llevaron con el señor que
me había dicho que ni se me ocurriera escapar.
¡Te dije cabrón! y me metieron a una panel donde me
amarraron de una cadena grande que tienen instalada, cuando llegamos al centro
me dijeron que el castigo consistía en pasar la noche amarrado a poste, así la
pasé 24 horas, cada dos horas iban y me echaban un balde de agua fría, me sentí
muy impotente, de ahí me llevaron a dormir con los nenes, unos güeyes
que ya no están bien de la cabeza, de ahí el siguiente castigo era que te
cortaran el pelo a rapa y con un rastrillo me rasuraron las cejas, el domingo
me pusieron en el área de visita para que me viera la gente y me diera
vergüenza, de ahí a lavarle la ropa a los nenes que siempre
estaban hechos encima, lavaba la ropa con un cepillo de dientes, pensaba que
mientras no me metieran un palo por el culo podía aguantar todos los castigos.
A las dos semanas el director me mandó llamar, me preguntó
por qué me quise fugar, le contesté que esto no era para mí todavía, que si yo
era ingobernable y estaba consumiendo marihuana, aquí con ver tanta gente que
se mete heroína, lo único que va a pasar es que se me antoje. Me dijo: te voy a
dejar salir, pero si te vuelven a meter sabes cómo les va a los que caen por
segunda vez. Yo no traía dinero y el vato me pidió el taxi y lo pagó, llegué
con mi jefa pero no estaba, estaban solo mis hermanos, empezamos a llorar
todos, después llegó mi madre y le dije pasa que usted no me conoce, y sí yo
necesito algo se lo iba a decir, después de eso me fui del barrio.
El Pueblito
Cuando te ingresan al pueblito, tienes que esperar tres
meses a que te llegue la condena, así que cuando entré me metieron al
gallinero, es un cuartito donde meten a los que se pelean o van a mandarlos a
las tumbas, las tumbas es un lugar donde te castigan y te
llevan ahí, es un cuarto, es un hoyo, un cuarto donde no hay luz, el
baño es un hoyo en una esquina, es todo lo que hay para que cagues y una cortina,
donde se abre por abajo de la puerta y te avientan la comida para que no te
mueras y cuando uno va llegando ahí nos meten una semana. Los custodios se
forman ahí afuera, eso durante 4 minutos para que nos vean los placas y
los identifique a uno, ellos a nosotros pues, después de ahí una semana, te
llevan a un lugar bien gacho, de hecho, todo ese pedazo de pueblo está feo, es
un pasillo, está bien crítico esa onda. Yo tenía un compa que ya estaba allá
adentro y él ya sabía que yo ya estaba ahí en el gallinero, no sé cómo le hizo,
pero me llegó una estuca que es una carta, donde me dice que
él me está esperando y va a estar viendo todo desde que yo salgo ahí del
gallinero, cuando vaya a medio camino él me va a hacer una seña y pase lo que
pase yo tengo que llegar a él. Yo no tenía que llegar al lugar ese de la fila,
porque son lo que le llaman las tumbas viejas y es lo más gacho que
existe ahí en el pueblito. De pronto mi compa me hace una seña y yo
me dejó ir con él, me dice ¡camínale y no voltees pa´ atrás! íbamos súper
rápido, él era un listero de un celador, ahí te toman lista a
las seis de la mañana, a las seis de la tarde y a las diez de la noche, por si
alguien se fuga, ahí se dan cuenta quién, si no lo encuentran se cierra todo y
hasta que lo encuentren. Ya por fin estaba con él y me dice: Pinche Pancho, qué
onda cabrón, no es para que tú estés aquí. Mi compa había asaltado por eso
estaba también ahí, era del Presidentes pero se fue a vivir a la 5 y 10, él
usaba heroína, siempre traía dinero, yo admiraba su manera de asaltar, cuando
se cambió de casa asaltó una tienda y le dijo a la señora que le abriera la
reja para que le diera todo, la señora no le abrió, mi compa la amenazó
que si no la abría le iba a dar un balazo y pues no la creyó la señora y le dio
el balazo, le disparó en el estómago, él y su Haina se fueron, agarraron una Calafia,
a medio camino la pararon y los agarraron a los dos, para acabarla el hijo de
la señora de la tienda era judicial o es judicial, no sé si exista, le dieron
como diez años y pues ahí nos encontramos, no más a él le gustaba mucho la
heroína, y pues era otra vida con él, no le importaba dormir en el piso con
laikas o sea pulgas que existen ahí adentro, se te pegan en el elástico del
calzón y a cada rato anda uno acá rascándose, eso sí le gustaba un chingo
dibujar a ese vato, no más se ponía loco y eso le gustaba.
Me ofreció mi gallito de la mejor calidad, porque ahí adentro están las mejores
drogas, te venden tu dosis y tu canala por 7 pesos, a mí me
sorprendía que una cura te costaba 12 pesos y eso valía tu vida, lo que pasa es
que es si no tienes quién te haga un paro o cómo hacerle para sobrevivir ahí
pues está cabrón, por ejemplo yo podía hacer que se pelearan por cincuenta
centavos, a esa gravedad, simplemente nomas hasta por no pagar lo que pides
prestado, hay una persona que te presta dinero ahí, a réditos, le pedía yo un
decir 50 pesos para pagarle 70 pesos a cierto día, si yo no tenía ese dinero,
él me mandaba decir, que qué pedo, primero me daba tres strikes y sí ya pasaban
los tres strikes, iban y me iban a pegar en la madre, unos putazos primero y sí
ya después no pagué nada, está en riesgo tu vida y dices tú, sabes qué no me
mates, pero si quieres hago trabajo para ti, puedo ser sicario o lo que tú
quieras pero no me mates. No te voy a decir que yo no maté, pero sí que
tuve que defender mi vida.
Sí está crítica la vida ahí dentro, ahí todo se mueve por
dinero, ahí había hasta autosecuestros, era una historia, por eso le
decían El Pueblito, vivías con la gente, vivías con tu señora,
vivías con tus hijos, de ahí los mandabas a la escuela, hoy en día pues ya no,
ya es cárcel, antes no, antes era otra vida, otra historia, la droga bien
barata y más buena, muchos decían que hacían su desmadre nada más
para que los volvieran a agarrar y meterlos para estar consumiendo más droga de
ahí, pues era más barato todo, afuera valía 50 pesos una cura y adentro valía
12 pesos y pues calidad por eso era el mentado pueblito, pero si entraste no
siendo no eres gacho, porque solo convives con puro malandro, con
pura persona de la calle, nadie es honesto adentro, aunque digan que es
honesto, no, eso es mentira, y pues como en todos los lugares, hay política y
rangos, hay pupilos, discípulos, mayores y sargentos, pero la política de la
cárcel es diferente, ahí sí hay cosas de las que yo no puedo hablar porque eso
es un código de ética para nosotros los que estuvimos y están adentro.
Duré un mes encerrado en mi celda, no quería salir a la
realidad de ese pueblito cuando llegué, miraba tanta injusticia, me contaban
cómo era estar ahí, como te cuento los mismos custodios avientan 50 centavos al
piso para ver cómo se pelean los reos me parecía bien loco, bien sádico el
pedo, o que te toque ver cómo mandar a picar a otro por las
deudas y poco a poco uno se va subiendo al barco porque si no te ahogas. Salí
porque tenía un chingo sin jugar básquetbol y fuimos a jugar al cuadro el
primer día que salí, enseguida me querían tumbar, los tenis y la playera, traía
una playera de Michael Jordan, la cosa es que de esa manera puedes sacar
dinero, le quitas las cosas a alguien vas y las vendes, hay dos maneras que te
las quiten: dormido o a putazos. Dos tres veces ahí me quisieron pescuecear, si te
duermes, te aprietan el pescuezo y te asfixian poquito, pero si se pasan de
fuerza o tiempo puedes morir ahí. Cuando quisieron robarme, los placas querían
culparme, pero yo les alegué que esos güeyes son los que me cagaron el palo, me
querían tumbar y la chingada, pero tuve que sobornar a un custodio
para que me hiciera el paro, le di una feria y le fui a
salir al toro, no quería que él me defendiera simplemente que fuera como un
referí, que nadie se meta, de ahí me gané al placa, porque el placa miró lo
justo de mí, no como el pasadito de vergas, así
me las viví todo el tiempo, como me hice el listero de ese celador, yo me
levantaba a las seis de la mañana pasaba lista, yo no tenía que formarme en la
fila, me cobraban 30 pesos, pero tampoco tenía que formarme para comer, me
llevaban a la celda comida preparada, la cosa es que yo todo el tiempo traía
dinero, me compraba hasta chimichangas y atole de a
pesos, recuerdo en ese tiempo un six de Tecates costaba
350 pesos, el Viva villa 45 pesos, era como nuestro 7 eleven, bueno así también
decía el letrero (risas).
Hice una condena de 3 años nueve meses, pagué 175
dólares y una botella de licor, era un abogado amigo de mi madre.
18 diciembre 2018
Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Primera entrevista)
INTRODUCCIÓN.
Los puentes de Tijuana tienen doble
función, mas no doble moral, sangre entre los acueductos obstruidos, infantes
que desaparecen como si fueran rosales y pudieran cortarse, mujeres que llegan
con esa mirada de vengo a trabajar y terminan siendo lo que defienden ser,
libidinosos extranjeros que llegan a esta ciudad o país por políticos corruptos
enfermos que no ven más allá de su palacio. ¿Tanto es el poder que se
requiere para vivir tranquilo? que uno prefiere ignorar que alguien sufre o
justificarlo de cultura social y en estos tiempos que la conciencia es
anestesiada vía un like en las redes sociales o un compartir, se
complica abolir este tipo de situaciones (Secuestro, narcotráfico,
prostitución, corrupción). En estas entrevistas las personas se confesaron
tristes, inconformes y explican los porqués de su vida en estos distintos
ámbitos referidos y que narran sus historias con el único fin no de ser
conocidos, ni justificar violencia, si no apuntar a un Sistema que los llevó a
casi morir y a matar, donde el hambre y la irresponsabilidad prenatal es parte
importante de este tipo de vejaciones. Pareciera que estos dos factores antes
mencionados avalados por el Gobierno y corporaciones religiosas son la parte
fundamental de los futuros de muchas personas con el único motivo de no perder
votos ni fervientes seguidores. Dinero igual a poder, poder igual a placer,
placer: iniciativa mundial aprobada.
PRIMERA PARTE:
PRIMERA PARTE:
SERGIO
¨N¨
Acaso iremos a pelear,
esto va a explotar, decía la cholada.
esto va a explotar, decía la cholada.
Martín Castillo
¨ ¡Y eso qué compa! le grité cuando me
levantaba del suelo de entre las mesas de billar, no sé si temblaba de miedo o
de lo muy encabronada que estaba por haber utilizado su fuerza contra mí,
cuando le dije: Todos tenemos el mismo poder que tú. ¨
Septiembre, 2016.
A mí me gustaba mucho el rifle, la
primera vez que lo vi, me enamoré, fue un cuerno de chivo me acuerdo,
cromado, patas blancas, es lo mejor que he tenido, fue cuando entré trabajar a despatar
mota, era muy bueno para plantar mota, sacaba ocho kilos diarios, en ese tiempo
lo pagaban a 150 pesos el kilo, te ganabas 1500 pesos diarios, me gustó y
empecé a despatar. Al tiempo me invitaron a sembrar, dije chingesumadre
¿por qué no? y empezamos a sembrar a la verga; un día, me acuerdo,
venían bajando los wachos, y yo quise correr,
haz de cuenta que en lugar de correr agarré mi pistola, pero no pa´
tirarles, si no cómo pa´ correr, pa´ que no nos cayeran, porque las pistolas,
los rifles te las prestaban güey y yo la neta quise correr y para que no se
dieran cuenta que estaba la pistola, pues que la agarro y cuando la agarré
¡pum,pum,pum! empezaron a tirar los wachos ¡Ay, qué vergas, dije, pues tengo
que responder a la verga! y me agarré
¡pa, pa, pa! le tiré pa´ arriba, ¡nombre! les tiré como tres, se cayeron
todos por la ladera, haz de cuenta que los maté a todos (risas) bien golpeados terminamos, estaban bien golpeados, así
comenzó el desmadre, de ahí nos agarramos el rancho y después empezamos a robar,
empezamos a pedir piso en Sinaloa. Empezamos a pedir piso y la gente sí te
pagaba porque andábamos armados, luego nos empezaron a pagar plaza, la gente de
las tiendas, allá por el 2003, 2004.
En esos días vamos a la calle, tirando
balazos, y de pronto sí nos respondieron y me tocó un balazo en la pierna y
otro en la panza, la libré y me fui pa´ Nogales, igual, matamos en Nogales y
ahí la estábamos haciendo.
En ese tiempo me tiré un tiro con unos
judiciales, porque así nos podemos pelear, de hombre a hombre y los vatos nos
tiraban a tacuaches, que valíamos verga y pues que me pego una arremangada con
arma de fuego, nos agarramos a balazos y los otros balazos que me pegaron
después, me pegaron dos balazos, pero yo maté dos vatos fue por ahí del dos mil,
nos pegamos un recio con los vatos, yo
le tenía un chingo de miedo a los policías pero, ese día se me quitó,
se llegó la balacera y ahí nos balaceamos con ellos, me pegaron dos balazos a
mí, yo arremangué como tres, y ahí me di cuenta que ya nadie podía conmigo, me
sentí hombre ¿me entiendes? aunque estaba herido dije me pelan la verga, y me hice hombre.
Después
asalté un banco, allá por el lado de Tucson, me metieron por otro lado y ahí
asalté un banco, y nos lo trajimos por Nogales el dinero, nos robamos unos
caballos también, que eran de pasos finos me acuerdo, agarramos esos
caballos y nos los trajimos a Nogales; habíamos asaltado un
banco, valía verga, estaban buscándolos porque los caballos eran de
carrera, de paso fino. De Nogales nos bajamos,
nos fuimos a Imuris y nos fuimos por Magdalena, ya en Nogales pues nos hicimos más
hombres, pues andábamos armados, nos sentíamos la gran cosa ¿no? los policías nos pelaban la verga, éramos hombres, pues ¿sí, me
entiendes? yo ya traía
un balazo en la panza, ya sabía lo que se sentían los balazos, ya tenía
tres balazos para ese tiempo, yo sentía que era de fierro y nadie me hacía nada, después empezamos a trabajar en una fábrica, ganábamos
qué, ochocientos pesos a la semana, no me gustó, y nos fuimos a meter a un
banco para allá para Agua Prieta, asaltamos el banco y mataron a un camarada
mío que se llamaba Agustín, a él lo enterraron en Imuris, ahí mataron a un
camarada mío y ahí me metieron el cuarto balazo, no me acuerdo si en la pierna,
nos agarramos a balazos, no matamos a nadie, solo nos agarramos a balazos, los
vatos se portaron bien. Adentro del banco, nos estábamos
tirando, lo hicimos pedazos. Allá en Agua Prieta, corrimos para Imuris, Sonora,
de ahí pa´ adelante, puro hacerse hombre a la verga, de ahí pa´delante nadie me
podía ver, me vengo pa´ Sinaloa, me pego un tiro en Mocorito con un vato, me
pega dos balazos a la verga y le pegó dos yo a él, el vato tocaba el acordeón y
luego se quejaba ¡ay que ya no puedo tocar el acordeón, ay tanto balazo! le
dejé la mano tulla, ¿Sabes qué es tullida? que ya no la pudo mover pues lo dejé
jodido, ¡ay me pegaste en el brazo, ay me hubieras pegado en la panza! y le
dije: chingado, semos hombres y estamos vivos, después de eso me vine para Tijuana.
Diciembre,
2016.
Mi descendencia no se va a acabar aquí
conmigo, porque yo por mi descendencia doy todo, ya verás que van a ser
doctores, maestros, abogados no quiero, te voy a decir por qué, no es que no me
gusten los licenciados, lo que pasa es que está muy peleado, no van a poder
ejercer, un maestro y un doctor, ejerce siempre. Yo soy muy inteligente, yo sé cómo educar a mis
hijos para que estudien y no sean como yo, te diré una cosa, aquí se acabó lo
mío.
Ellos no
saben a qué me dedico, crees
que no me da vergüenza esa madre, a mí me da vergüenza, entonces, como dices tú, vender frijoles o tomates no es malo, pero vender marihuana si lo satanizan,
yo hablé contigo aquel
día, sé tú eres muy abierta, igual y me estás siguiendo la cura, pero chingo mi
madre que nos satanizan porque no nos conocen, no conocen al buen padre, al
buen esposo, al buen hijo, yo te voy a decir una cosa, el mejor hijo de
todos los hijos de mi amá, yo soy, soy el vato que le pregunta si ya pagó la
renta, el vato que le paga la renta, el vato que le puso un negocio a su madre mi padre
siempre es: ¿qué ocupas viejo? yo le pago todo, todo, todo.
Nosotros,
hacemos lo que hacemos, no porque queramos hacerlo, porque ya nos tocó, de aquí
nosotros nos vamos a ir con dos pases no más: cárcel o muerte. De
aquí salimos así, si me dan a escoger prefiero muerte, yo soy hombre no un
pájaro enjaulado.
Cuando yo tenía dos años, mis papás se
separaron y todo el mundo me pegó en la espalda, ¡Ay, mira, es el hijo de la
Martha! ¡Pobrecito! el morro que juntaba paletas, donde jugaban todos los
morros, en la plaza cívica, yo buscaba las paletas tiradas, las agarraba
e iba a lavarlas y me las comía, yo soy ese morro, el morro que sufrió, tú crees que yo quiero que mis
hijos sufran eso ¡Pura verga! y es lo
que nadie se da cuenta, si nos echan todo el desmadre a nosotros, el puto gobierno, por qué vergas no nos da algo parejo a
todos, yo junté paletas de la tierra, no
un año, dos años, seis años, toda la primaria, juntando paletas de la tierra y
lavándolas, para poder probar una paleta Son mamadas ¿o no? Ahorita ya me
puedo comprar diez bolsas de paletas si yo quiero, hoy me puedo comprar carros
que nunca en la vida imaginé que iba a tener, ahorita yo me puedo comprar lo
que yo quiera, ahorita puedo hacer lo que yo quiera güey, yo ya sufrí de morro,
pa´ qué voy a sufrir de grande y para qué voy a hacer sufrir a mis hijos.
Mi vida y te lo voy a decir, mi vida no
es mía, es prestada, pero lo que te puedo asegurar, es que mis hijos no van a
ser igual que yo, mis hijos no saben lo que soy, mis hijos conocen a un papá,
que va a trabajar todos los días, porque yo tengo un trabajo a parte, un
trabajo que a mí no me deja, me deja tener responsabilidad y no ocupo, porque
yo gano más, yo gano 20 veces más de lo que gano en el trabajo, pero sabes por
qué estoy ahí, porque quiero demostrarles que soy una persona responsable a mis
hijos, es el ejemplo que les estoy dando a ellos, no lo mío, el ejemplo de la
perseverancia, de la fuerza y que le echo un chingo de ganas, yo le digo
a mis hijos que no han batallado nada güey,
ustedes nacieron ricos, ustedes tienen todo, yo les platico a ellos todas las cosas
buenas, porque yo tengo dos vidas: la buena y la mala, pero la mala es más buena que la buena.
¿Tú crees que lo justo es lo correcto?
porque yo no, te voy a decir por qué, un vato te puede meter el dedo en
el fundillo porque era justo, pero no es lo correcto, nos vamos a 1910, había
900 terratenientes, todo esos vatos eran los dueños de todos y de toda la
gente que había, eran empleados de ellos, sabes para quién trabajaban ¿dónde quedaba el dinero que ganaban? en las tiendas que ellos tenían, si tú
quedabas teniendo una deuda, tu hijo, seguía pagando la deuda que tú tenías,
por qué crees que Emiliano Zapata, Francisco Villa, se pusieron las pilas,
ahora, tú me dijiste que un día tú luchabas y yo te respondía que yo lucho
también y si hay que levantarnos, yo dejo lo que estoy haciendo güey,
por la igualdad y te lo dije aquel día, a mí me encanta un putero esta madre,
yo ya tengo y mis hijos tienen, pero no me siento conforme, a mí no me gusta ver gente valiendo verga en
la calle, a mí no me gusta ver niños
muriéndose de hambre, lo que tengo yo lo regalo, para que todo mundo no esté
como estaba yo, a mí no me gustó, la vida que tuve de morro no me gustó, la que
tengo ahorita me encanta, yo me puedo quedar con esta vida, y está muy
chingona, pero si algún día se tiene que repartir mi desmadre, yo lo reparto,
a mí se me hace más fregón que todos estamos a gusto y que no se
tenga hambre, yo tuve hambre, yo sé lo que es un vato de los que se tiene que robar
un puto taco, un taco de frijoles, yo sé lo es eso, echarte de volada
un taco de tortilla y salirte corriendo de tu casa, porque nomás había un taco para cada uno.
Ahí te va otra cosa
güey, yo voy al sobreruedas con mi vieja, voy con dos mil, tres mil pesos y termino
comprando para los viejitos u otras personas que veo que solo piden de dos tres
tomates, y mi esposa me dice ¡Hey, qué no venimos a comprar nosotros! Le
contesto que mañana vamos a comprar nosotros, ahora fue pa´ ellos a la verga.
Bajarte de un carro,
y que alguien lo lave, le daré todo lo que traigo en la bolsa, que tu vieja te
diga, ¡Hey, no sea mamón! no traemos ni para gasolina nosotros, qué tiene le
contesto, mañana vamos a tener nosotros; darle todo el dinero al vato, eso no lo
hace ni un político, ¡Chingo a mi madre si no es cierto!
Y me pregunto
entonces por qué no me entienden, por qué nos crucifican, yo te voy a decir una
cosa, el gobierno quiere una cosa para nosotros, que los jodidos sean jodidos y los ricos sean
más ricos, este es el resultado de todo lo queremos, nosotros que estamos en la
edad media, nos tienen miedo, sabes por qué, porque nosotros podemos hacer más
cosas que ellos, porque un día vamos a ser más ricos que ellos, y que un
día agarremos poder, es lo que les da
miedo, los ideales de nosotros, porque nosotros somos pobres como los
boxeadores, y le da miedo que un pobre agarre el poder, sabes por qué, porque
el pobre va a repartir pa´ todos iguales,
y los ricos no, los ricos es para hacerse más ricos y quién es amigo de
ellos, pero que un pobre agarre el poder, un pinche pobre va a repartir lo que
tiene, un rico no reparte nada, un rico no come bien, yo conozco gente rica que
no come bien, y yo conozco gente pobre que come mejor que ellos. Tu ideología es la mía, y esa lucha que se
tiene que apoyar, y siempre he dicho, pero no ha habido un vato de diga, va
chingue su madre, vamos a ver qué pasa, no voy a perder nada, yo lo hago,
sabes por qué lo voy a hacer, porque son cosas que yo quiero, tú por ejemplo me
estás usando a mí, yo te estoy usando a
ti para que sepan cómo realmente somos
nosotros, qué realmente queremos y de dónde realmente venimos. No semos eso
solamente de: échele cal, porque somos
un muerto que amanece ahí y no, sí
semos personas importantes, piezas fundamentales en el país y si un día me
llegan a matar, tú no sabes toda la gente que va a sufrir, padecer.
17 marzo 2017
24 marzo 2015
05 marzo 2015
20 octubre 2014
02 agosto 2014
11 enero 2014
10 mayo 2013
Spot del próximo poemario 32º/33 Editorial Piedra Cuervo
https://www.youtube.com/watch?v=X_kYzmNsBIo
Textos: Yohanna Jaramillo.
Cámara: Sergio Huracán Brown.
Audio: Gidi Loza.
Edición: Sergio Huracán Brown. http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=X_kYzmNsBIo
Textos: Yohanna Jaramillo.
Cámara: Sergio Huracán Brown.
Audio: Gidi Loza.
Edición: Sergio Huracán Brown. http://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=X_kYzmNsBIo
18 octubre 2012
18 septiembre 2012
21 mayo 2012
- SALA DANIEL SADA
12:00 p. m.
Libro: Diarios del este (editorial Tierra Adentro)
Autora: Yohanna Jaramillo
Libro: Tríptico La eterna brevedad (editorial el Grafógrafo)
Autor: Adolfo Morales
1:00 p. m.
Libro: Mudanza Ditoria/Auieo ediciones
Autora: Verónica Gerber
2:30 p.m.
La sonrisa de la desilusión (editorial Tumbona)
Autor: Guillermo Espinosa
Editorial
4:00 p. m.
Lectura de obra “Concretoons”
Autor del blog: Benjamín Moreno
Libro: Perlesía (editorial Bonobos)
Autor: Ángel Ortuño
5:30 p.m.
Libro: El reino de las moscas (editorial Alfaguara)
Auto: Alejandro Páez Varela
Presentadora: Cristina Rivera Garza
7:00 p. m.
Entrega del XIV Premio Nacional de Poesía
Por la Lic. Elsa Arnaiz Rosas y Rosina Conde
7:30 p. m.
Lectura de obra de Rae Armantrout (Premio Pulitzer de poesía) con la presencia de la autora y Mayra Luna.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


