15 enero 2019

Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Tercera entrevista)


  ¨N¨

Octubre, 2016.

Nací aquí en Tijuana, acá vive un tío donde mi mamá se vino a vivir en su embarazo, después nos fuimos a Chihuahua cuando tenía seis meses. Llegamos a vivir a casa de mi abuela, el esposo de mi abuela no nos quería ahí, pero pues nos quedamos, con el tiempo para mí él fue mi papá, pasé con ellos hasta la secundaria.
En la primaria hacía dibujos y los vendía para comprar cosas en las tiendas de importación de juguetes, cuando junté ya algo me puse con unos amigos a vender especias, siempre me gustó el dinero. En una de las secundarias que estuve, vi que los estudiantes fumaban marihuana, saqué cuentas de más o menos cuánto gastaban y pues empecé a hacer churros para vender, hasta que me cacharon, lo negué, obviamente, pero al final me corrieron de esa escuela y no me iban a quedar opciones ya que esa secundaria era la de los corridos, así que no hubo donde me aceptaran otra vez.  
Tenía 15 años, necesitaba trabajar así que falsifiqué el acta de nacimiento, un día de pago fui al cajero automático y encontré cocaína, era muy peculiar la forma de envolverla allá en Chihuahua, ya que de una hoja de la revista la partías en cuatro o seis pedazos, así despachaban la coca allá y pues cuando vi el cuadrito dije ¡Cocaína! Me la pensé mucho en si la probaba, no sabía que se sentía, al final la probé y me gustó, de ahí duré mucho tiempo en volver a consumirla, ya que no tenía dinero para estar comprando.

Trabajé después en el Alsuper, el novio de la supervisora era guardia de seguridad y vendía cocaína, entonces yo le empecé a preguntar sobre el tema, qué cuánto se ganaba y  como me llamaba mucho la atención todo eso, porque sabía que era dinero, hice cuentas, vi que si se le sacaba y con él empecé a comprar, le mandaba a traer ochos y los dividía, de ese ocho los hacía dieciséis, depende como los sirviera, yo la verdad no los pesaba, pero más o menos ponía la cantidad entonces sacaba lo doble, después encargaba más, siempre en ochos, hasta que me enteré que podía encargar más barato si encargaba más cantidad, en vez de dos, tres ochos. Empecé a vender en un antro gay, agarraba buen dinero, me gustó lo que hacía, como ya en ese tiempo vivía con mi pareja, yo tenía como 17 años, creo que ese era mi destino.
Mi pareja trabajaba en un table dance, un día me dijo que se iría a trabajar a otro lugar, porque le habían platicado que estaba muy bien y no sé qué, ese lugar era Tijuana, yo ya había venido a Tijuana, pero solo de vacaciones con mi tío, obviamente que no conocía todo ese mundo de prostitución, de desmadre, de drogas y alcohol, ni siquiera me lo imaginaba, en Chihuahua había un solo lugar y en las afueras de la ciudad, la gente ni siquiera sabía, yo de ese lugar supe pues cuando empecé a salir con ella, ni siquiera sabía tampoco que existía. Yo le dije que no se fuera de Chihuahua, iba a irse uno o dos semanas según y un amigo me dijo que le dijera que no, porque las tenían encerradas, drogadas y cosas así, yo toda pendeja sí le creí, pensé que así era, aunque a veces sí es así, pero no siempre, ese fue el motivo del porqué terminé en Tijuana.
Nos fuimos en su carro, me puse a investigar, pensé que iba a hacer fácil, como allá en Chihuahua hay un solo lugar, pensé iba no sería difícil encontrarla, sin embargo no fue así, había infinidad de bares, pero a lo último llegué a dónde había trabajado, al momento que yo abrí esa cortina y vi todo ¿qué pedo? era otro mundo, nunca había visto nada así, allá en Chihuahua no dejan entrar mujeres, bueno no dejaban, no sé ahorita, pero no sé, era otro pedo totalmente diferente, mi amigo también se fue a otros lugares, cuando nos encontramos platicábamos que eso era mucho desmadre para nosotros. En esa ocasión, duramos como una semana o diez días en Tijuana, después yo regresé, andando en todos esos lugares, en la zona norte, ahí conocí a alguien, tú sabes que uno sale y de repente empiezas a cotorrear con el güey de enseguida en la barra. Se acercó una persona, un hombre, me contaba que una morra de ahí se había pasado de lanzas y le había bajado el dinero, supongo que es típico de muchas anécdotas que pasan aquí, cuando se despidió lo acompañé al parking, le presté para que sacara su camioneta del estacionamiento y me dijo que si lo acompañaba por dinero pues y yo tan pendeja lo acompañé, ahora que sé cómo están las cosas no lo hubiera hecho, pero bueno en ese momento me dio lástima el hombre. Ese güey resultó que tenía chingo de dinero, fuimos a una casa donde tenía cajas y cajas llenas de billetes, no se miraba como con lana o sea tú lo miras y es como morenito, así como si no das ni un peso por él, no sé, o sea uno lo ve y dice pobre güey. De ahí por portarme no sé, no sé si buena onda o pendeja, este me ofreció trabajar con él, él cocinaba cristal, primero empecé cambiándole dinero, me decía ve y cambia tanto de dólares, por ejemplo, si el dólar estaba en 10.30, 11.30, yo lo cambiaba y me quedaba con esos .30 centavos de cada dólar, me iba muy bien porque cambiaba mucho. Después me llevó a la casa no donde vivía, si no donde cocinaba y pues me empecé a pegar más con él, cuando iba para Rosarito yo siempre me pegaba con él, no nada más cuando cambiaba dinero, le decía que yo quería ver cuando cocinaran, aunque tenía miedo, se decía que había muchos que no aguantaban, que empezaban a alucinarse o a ver cosas, pero le dije yo no. Antes de eso yo empecé a fumar cristal, un día buscando coca me dijo una morra, no pues, está otra cosa, no sabía ni qué chingados era y ya me dijo que era como lo mismo, pero que a ella le gustaba más, que se fumaba o lo podías inhalar y dije pues bueno a probar,  me gustó, así que ya sabía qué onda cuando me tocó toparme con El Michoacano, él era de Michoacán, así le decíamos, pero bueno yo creo que de tanto que le dije, como que ya cuando empecé a ir a la casa y veía todo, pues ya me dejó que les ayudara. Me empecé a quedar ahí  en la casa pa´ cuidar las cosas y todo, nos quedábamos yo y El Maniaco, a veces se quedaba El Michoacano, no siempre porque se iba a su casa con sus hijos y su esposa, los que tiene aquí, una de sus mujeres, siempre estábamos El Maníaco y yo, nos hicimos muy buenos amigos, nos empezamos a contar muchas cosas y empecé a ayudarles a cocinar, siempre se ocupaban como cuatro personas, así que también ayudaban El Primo y El Tiburón, pero El Michoacano es quien hacía la pasta, una pasta que se hace con efedrina, los demás nada más le ayudábamos a detener las mangueras cuando está saliendo todo el  humo, siempre era cuando había neblina, cerca de la playa, cuando está el día bueno para cocinar es cuando hay mucha neblina para que se pierda ese humo que sale de la casa, a veces sí te pones bien prendis de todo lo que inhalas.
Realmente no valía la pena tanto el cocinar, terminabas con todos los dedos ampollados de tantas pastillas que había que sacar de las cajas y pues no era tanta la ganancia y luego si se te rompía una manguera, perdías, pero pues fumaba libre. Siempre se hacían las mismas cantidades, aunque él a veces hacía para vender aquí a las tienditas y a veces hacía más porque se iba a ir para el otro lado, allá le pedían ice. Cuando lo convertía a Ice te cobraba más o por ejemplo si tú ya tenías algo y querías que te lo convirtiera te cobraba extra porque lleva un proceso distinto, mira uno te queda como cristalino y el otro te queda en estaca.  El Michoacano me daba más a mí que a los demás, a lo mejor por ser mujer o por cómo lo conocí.
Nosotros teníamos un carro, un Tsuru, que a los lados en las puertas si presionabas el botón abajo del volante, se abría, si has visto que las puertas tienen unos dibujos o líneas, pues haz de cuenta le presionabas y se caía lo que es la puerta, el plástico, un pedacito, como un cuadrito y ahí se guardaban todas las pastillas, así era como las transportábamos, porque para donde estaba la casa siempre se ponían los policías, supongo que ya sabían ¿no? que íbamos para allá y a veces así como que te bajaban, a cómo te veían te bajaban, a lo mejor por eso siempre me traía con él (je), bueno te bajaban y te esculcaban todo, pero pues aunque te esculcaran no te lo podían encontrar, las sacábamos de las cajas y ya las carteras las metíamos ahí y llegando a la casa, pues a sacar todas las pastillas de las carteritas, empezabas bien con los dedos, ya después hasta con llaves porque ya todos los dedos ampollados, la laminita te va lastimando ya que eran muchísimas y pues siempre estábamos en chinga y fumando.
En ese lapso conocí, bueno ya la había conocido, empecé a andar con una chava aquí en Tijuana y fue cuando dejé todo eso, porque yo le conté que fumaba pero ella me dijo que no era saludable y que si seguía fumando pues le dijera cuando lo hiciera, la llevé ahí a la casa donde cocinábamos, me vio fumar y me dijo que ella pensaba que su ex fumaba muchísimo, pero que al verme lo que yo estaba fumando pues no y eso que según yo me limité (jé) al irnos me comentó que no iba a poder, sabía perfectamente los efectos del cristal y me puso una condición: el cristal o ella. Ese día decidí que ella y pues lo dejé, a veces iba El Michoacano a buscarme y me decía que fumara, yo la verdad no quería, no me hacía falta, porque a veces caes en todo eso por soledad o falta de algo, te llena el estar ahí, pero ya no me hacía falta nada. Después nos fuimos a Guadalajara, pero yo venía para acá a Tijuana siempre he estado acostumbrada a agarrar mi dinero por mi propia cuenta y allá trabajaba pero como que era de ella, porque eran negocios de su familia, no me sentía productiva, a parte no era nada que ver con lo que había hecho, y la neta pensaba ¡ay estuviera ganando dinero allá! total que con El Michoacano no perdí comunicación y le decía cuando vayas a cocinar algo en grande me dices y él hasta eso que siempre que yo quería podía venir para acá, para cocinar, que en realidad ni me ocupaba pero era como un paro, pero a ella no le gustaba y eso que solo venía por tres días aunque a veces se tenía que esperar a que hubiera neblina y tenía que durar unos días más y como que pensaba que andaba de cabrona, no sé y a parte no le gustaba que me separara de ella, su mamá habló conmigo y me dijo que si quería que me estuviera allá, que qué quería hacer, que ella me daba para hacer lo que yo quisiera, poner un negocio y ya después se lo pagaba, pero le dije que no, que a mí no me gustaba que me dieran nada y me dijo pues después me lo vas a pagar cuando recuperes el dinero, no te estoy dando nada. Nos fuimos a vivir a Chihuahua, ahí tenía 21, pero ya había andado acá, ya había terminado con mi ex la de Chihuahua, había venido a dar acá, a Tijuana, (según yo a ver qué había hecho, cosa que nunca supe, já) ya había conocido al Michoacano, ya había cocinado, ya había hecho muchas cosas, ya me había drogado por mucho tiempo, ya lo había dejado. Llegamos, rentamos y pusimos una boutique, me fui de Guadalajara porque quería estar cerca de mi hijo,  ya que mi mamá no iba dejar que me lo llevara, lo cual mi pareja me apoyó en seguirme, me ayudó mucho en ese aspecto aunque yo obtuviera dinero, fácil viene, fácil se va ¿no? Bueno lo agarras rápido pero fácil no porque imagínate que pasara algo, o sea que te quedes ahí, que te quedes loco, que te pase algo, pero, pero sí es rápido, fáciles los policías y los judiciales que nomás llegan, te lo quitan sin hacer nada, con charola permiso y todo, eso sí es fácil. Mi pareja me convenció de agarrar una casa, mira tenía mucho dinero, pero ni carro tenía, gastaba un chingo, era clienta de los table dance, de la revu y pues gastas, o sea y más antes, antes era una pinche gastadera, o sea te daban una cheve y pues tenías que dar más de propina de lo que te costó la cheve porque si no te dicen ¨mmm¨ y quién las viera ahora, se andan muriendo hasta por pinches cincuenta centavos de dólar. Te decía no tenía nada pues, entonces cuando me dijo de una casa yo dije que sí enseguida y pues sí a quién no le gustaría, pero dije, no porque desgraciadamente, aunque agarras dinero, estás pagando renta o estás gastando en pinches vicios, bueno en drogas no gastaba, pero cuando me dijo de lo de la casa, como que, a veces así te educan como para que no tengas casa, entonces cuando ves la posibilidad de inmediato piensas que no vas a poder, obviamente no pagar la casa al cash, pero te educan para que ni lo piensen, bueno no es que te eduquen, pero es como escuchas que solo un marido te puede dar todo, piensas de pronto que así es la vida, si yo me hubiera quedado en Chihuahua, o sea me gustan las mujeres, soy 100% les,  pero yo pensaba que tenía que casarme con un cabrón y tener hijos, casarme con alguien, si bien me iba no trabajar y dedicarme a la casa, es lo que ves, bueno no siempre, cuando mi mamá estaba joven trabajaba, agarraba dinero, se mantenía como podía, ya fuera que iba a limpiar una casa, que vendiera menudo, que limpiara ropa, como sea pero agarraba dinero y nunca me dijo no, no tengo. Nunca estuvo con mi papá, se embarazó a los 16 años y a los puros 17 me tuvo a mí, pero yo admiraba mucho eso de mi mamá, siempre me traía con ella, o sea si iba a limpiar una casa, me traía ahí con ella, la escuela donde yo estaba era conserje, luego me preguntaba cuando entraba a mi salón, me decía ¿Hija, no te da vergüenza? y yo ¡Nooo! a mí me daba hasta orgullo, entraba al salón y yo gritaba ¡Es mi mamá! yo quería así como ¡Vean a mi mamá, está joven! Me daba mucho orgullo, que fuera trabajadora, que fuera luchona, que fuera joven, estaba muy orgullosa de ella, de todo lo que hacía, después haz de cuenta consiguió trabajo y pues yo creo que ahí fue cuando estuvo mejor, trabajaba y aparte ahí vendía a veces ropa que traía de El Paso, Texas, le empezó a ir bien, porque pues porque sí era buena para vender, muy buena, al tiempo conoció al que es su esposo ahorita, el papá de mis hermanos, empezaron a salir y ya después un tiempo no se vieron y un día apareció otra vez, le habló, él estaba en Las Vegas, pues no sé si realmente hicieron una pauta, no sé mucho de su relación pero mi mamá se fue para Las Vegas con él  y con mi hermano que en paz descanse, yo me quedé en Chihuahua con mi abuelita, siempre vivimos en casa de mi abuelita y pues tenía que seguir yendo a la primaria, al tiempo regresaron y cuando él iba a cruzar lo detuvieron, él cruzaba con papeles de su primo. Yo le tenía mucho aprecio a él, le decía a mi amá pues que se casara con él y así, ahora me arrepiento, pues estuvo detenido como 6 meses, ya cuando salió se fue a Chihuahua, mi mamá se embarazó y se casaron, se la llevó de Chihuahua a un pequeño pueblo que está a 30 minutos de ahí, Cárdenas, Lázaro Cárdenas, ya iba en la secundaria y aunque ya tenía mi lugar en Chihuahua en la escuela, quise irme con mi mamá, yo estaba muy apegada a mi mamá, cuando se fue a Las Vegas sufrí un chingo, porque siempre éramos mi mamá y yo, ella y yo, allá agarré el lugar en la secundaria, en la cual duré solo como una semana porque no aguanté. Ellos habían rentado una casa, eran dos cuartos y un pasillo, yo creo que ahí,  o sea sí fuimos pobres, pero yo no me acuerdo decirle a mi mamá, quiero unas papitas, quiero algo y me dijera que no, bueno a veces sí me decía que no, pero ahí fue como lo más jodido y me daba mucho coraje que yo sabía cómo estaba mi mamá  antes y a lo que la arrastró un hombre conformista, hasta que mi mamá no se amarró y le dijo que ella se iba a ir, pero para eso  pasó como un año, yo a la semana  me fui, me regresé con mi abuelita, agarré mi lugar que tenía ahí en la secundaria y los fines de semana iba allá con mi amá de lo que me daban para gastar en la semana, a veces no gastaba para cuando fuera con mi mamá llevarle dinero, porque este cabrón era como no sé güey nunca había dinero y mi amá estaba toda así mal, a veces como el dinero no se puede ocultar, la pinche pobreza tampoco, la neta o sea no se puede, mi amá estaba toda flaquita, así como mal pedo, ahí a veces hay gente dice que  mientras haya para frijoles, pero ahí a veces nada y es en serio, ni frijoles por culpa de un cabrón y lo que más me calaba era cómo mi mamá que era de carácter fuerte, lo estaba permitiendo, sabiendo que ella podía pues, después se fueron a Chihuahua, rentaron casa, y este, bueno a parte de la de Cárdenas que no era casa, rentaron casa, ya me fui yo para con mi mamá y pues todo empezó como un poquito a mejorar, empezó todo a mejorar pero yo ya no me llevaba bien con él, después fue cuando mi mamá me sacó de la secundaria y entre a otra que fue donde me agarraron, no sé quién puso dedo, lo peor es que no me los regresaron, los churros (já) y pues bueno empecé a hacer todo eso por el dinero. Tú me preguntas que, si fue peligroso dedicarme a esto y no, no fue peligroso, pero, es que mira, a mí ya me tocaba, me tocaban todo ese tipo de amistades, que mucha gente puede decir que son malas amistades, pero no, simplemente son malas decisiones que toma uno, uno toma las decisiones, puedes ver fumando a alguien y no quiere decir que lo tengas que hacer o que te pongas a querer venderles (risas) o sea, siempre en la primaria como movía dinero era en dulces, hacer dibujos y venderlos, pero de lo que yo podía hacer algo, compraba algo lo vendía y le ganaba, así, lo hacía, ya después de grande, casi todo se enfocaba en drogas y de grande pues es lo que ya a ti se te ocurra, tenía 15 falsifique el acta y fue cuando me encuentro la coca, me hago amiga de la supervisora donde trabajaba en el súper, resulta que su novio que es el de seguridad, vende coca, veo como la parte y pues dije yo también, te digo siempre me ha tocado eso,  que me ofrecieran asaltar el súper el mismo de seguridad,  y te ganas porque la empresa te chinga y aparte pues ves todas las cantidades de dinero, yo fui cajera ahí, sí te falta te lo descuentan, si te sobra no te lo dan, ni tampoco si debes de lo otro te abonan a lo que debes, no, pues te quedas como no mames ¿no? yo primero era como,  la cago una vez no como para solucionar mi vida pero ya para hacer las cosas bien, pero no es cierto, si lo haces una vez, lo vas a volver a hacer, o si no te salen bien las cosas, ya sabes qué hacer, y a veces lo haces hasta con gusto, como ahí, te da coraje ver cómo es eso de si te falta te lo cobro, aunque te pague bien poquito, si te sobra no te voy a dar ni madres es mío, pues hasta con gusto lo haces ¡Soy Robin Hood! pero no, no lo hicimos, y qué bueno, porque no mames, a quién se le ocurre que vas a poder y pues te digo siempre he tenido ese tipo de amistades, no las busco te lo juro, o sea  llegan solas, no las atraigo, no o sea, no sé, o más bien  ¿sabes qué? el mundo está lleno de todo, todos somos así güey, no más que no todos estamos en las circunstancias adecuadas para tomar esas decisiones, quién sabe si otra persona que no sé, tenga una carrera la ejerza o que tenga o que venga de una familia con dinero y aun así hay muchas que aunque tengan pasa, porque te gusta el desmadre o quieres tu propio dinero, pero quién sabe si estuviera en circunstancias en las que mucha gente se ve a veces.
Después también empecé de Chihuahua a traerme a Tijuana tachas y aquí las vendía, allá pues las conseguía baratas.
Antes de trabajar en el Súper por ejemplo entré a una agencia de modelos, fui con mi mamá de hecho, ella me acompañó, era para que te enseñaran pasarela, se llamaba Jorge Soto el dueño de ahí, no sé si ya falleció, ya estaba grande, iba dos veces a la semana, éramos varias las que asistíamos, la mayoría menores de edad, un día llegó Lupíta Quique, es una modelo, sale en anuncios, allá es conocida, llegó y nos dijo que ocupaba muchachas para una pasarela que iba a hacer en Juárez, nos escogió a tres, se suponía que íbamos a hacer una pasarela en Juárez, ella nos iba a llevar, no iba a ver paga, o sea nos iban a pagar con ropa, la que modelabas en la pasarela era tu paga, pues estaba super bien, yo le dije a mi mamá y ya pues se llegó el día en que íbamos a ir, fuimos a la casa de ella, vivía cerca de donde yo vivía, ahí tenía yo 16 años, más o menos, cuando llegamos ahí, pues mi amá se fue y ya nada más nos quedamos las que íbamos a ir, ahí nos dijo cómo iba a estar el rollo, íbamos a ir a Cd. Juárez, iban a pasar por nosotras y nos subiríamos al carro para irnos y nos pagarían 500 dólares, obviamente el carro traía coca.
Era un carro, un neón verde, no nos obligaron ni nada solo nos dijeron y o sea quién no quisiera no lo iba a hacer, y yo si fui porque la cantidad de dinero que dijo que era mucho y luego dólar, escuchar dólar, quinientos, mi edad, me gusta el dinero, dije vamos, cuando estás o como que no conoces mucho se te hace más pelada porque pues no sabes todo lo que te puede pasar, a parte también dije bueno  pues ella también va, no creo que vaya a pasar algo, pues fui, llegamos allá, hasta una casa, usé cocaína, estaba muy buena (risas) muy chingona la casa, ahí nos quedamos ese día, no la pasamos curada, los que estaban ahí que supongo, bueno no supongo eran los jefes, también había ahí un güey que le decía Indio, no nada más le decían, parecía, era como el gato del gato del patrón (risas) todo el mundo lo mandaba pero fíjate que él y no se me va a olvidar eso, hasta ese gato que  hacía todo, como recoge eso, limpia mis zapatos, no sé, hasta el otro gato mandaba a ese, traía un chingo de dinero, un chingo, dije no pues no para la otra no me subo a un carro, mejor limpio los zapatos, no te creas (risas)  nos trataron bien, se portaron amables, no molestaban nada, había gente ahí también como que te atendían,  alberca climatizada, nos quedamos ahí y al día siguiente nos regresamos, ya no me quería regresar pero (risas) fue ahí donde me di cuenta, las drogas es lo que te da dinero. Antes no había tanto pedo o sí había, pero sabes qué, es que yo como empezaba y no sabía bien el movimiento, no te das a notar tampoco, vendes con tus conocidos, no tenía malicia solo avaricia (risas) no pues, no avaricia, porque tampoco era  como que guardaba, pero tampoco no iba estar a un sueldo de 500 pesos, 600 pesos, chingándome y que bueno que no lo hice, porque a dónde me hubiera llevado eso, a dónde estaría, la verdad , qué bueno que no aguanté esos sueldos, tampoco era que yo vendiera un chingo pero, traía dinero y mira que nunca llegó alguien y me dijo vente tú vas a hacer algo, no, yo buscaba, yo preguntaba, porque hacía cuentas y pues como veía que mis amigos compraban pues decía no pues mejor yo les vendo, yo decía quizá venga El Señor de los Cielos y me diga, vente conmigo. El físico me ayudó mucho aunque hay mujeres que no les ayuda en nada ser mujer, pero tengo cara de buena onda y luego si me lo propongo hasta pendejísima me veo, como mi mamá luego me decía ¡ay y luego tu con esa carita de que no rompes ningún plato!

31 diciembre 2018

Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Segunda entrevista)


Francisco ¨N¨

Diciembre, 2016.
El Presidentes
Nací y crecí en Tijuana, Baja California. En una Colonia llamada Infonavit Presidentes, es un sector muy mencionado por la violencia y sus barrios.
Vivía con mi madre y mis nueve hermanos, pero era muy vago, muy ingobernable desde la primaria, iba en tercer grado cuando ya no quise ir a la escuela y prefería pinteármela e irme a las maquinitas a jugar videojuegos, mi madre me dijo que si yo quería la vagancia en lugar de ir a la escuela, pues que mejor me fuera a la calle,  me corrió del cantón y pues anduve en la calle desde ese tiempo, tenía como 9 o 10 años, dormía en un carro abandonado donde duré algunos meses.


Me iba a Plaza Río a limpiar parabrisas en el semáforo, ahí donde está la bola del CECUT, limpiaba los vidrios y me daban coras, prefería eso a robar, robar no me gustaba, bueno a mi jefa si le robaba de su monedero, se me hacía fácil, si me cachaba solo me daba unos golpes, pero no pasaba de ahí. Limpiando vidrios entonces sacaba para comer y mal vestir, después conocí a Don Fidel, era carpintero, estaba ubicado en la cuadra donde yo me la llevaba con varios amigos y ese señor me regaló una combi, la hice mi casa, tenía televisión y cable. Empecé a trabajar con un señor que tenía una panadería ahí mismo en la colonia, estaba pegado a un local que también tenía unos pollos rostizados y yo preparaba los pollos, les ponía paprika, los inyectaba,  los ensartaba en esa madre para ponerlos a hornear 45 minutos y mientras se cocían,  me ponía a atender al cliente, ese era mi trabajo, me pagaba al día y si sobraba un pollo o papas me decía que yo me lo podía llevar a la casa.


Mi madre mandaba a veces a mis hermanos y me decían:  Pancho me mandó mi mamá a ver dónde andabas y qué estabas haciendo, yo nomas les decía que le dijeran a mi jefa que estaba bien. Después ya iba y la visitaba, me acuerdo que le daba 40 pesos de lo que me pagaban y ella me decía que de dónde sacaba el dinero, le respondía que del trabajo, no me creía mucho pero pues de pronto ellos pasaban por el centro comercial y me miraban ahí trabajando. Algunas veces yo le llevaba pollo y ella me decía que regresara a la casa, pero yo no quería regresar,  pues en la combi nos juntábamos los amigos a ver movies para después salirnos a jugar básquet, así pasaron como dos años, todo era muy sano, fue hasta como los 13-14 años que probé la marihuana, éramos como trece cabrones arriba de la combi, fumamos y yo creo me horneé, porque empecé a vomitar, esa madre no me cayó bien, no volví a probarla en meses, fue hasta después de un partido de básquet la segunda vez y en esa ocasión fueron puras risas, veía todo más tranquilo, de ahí en adelante no la dejé.

Enero, 2016
No era agresivo, la vida me hizo serlo. Estaba muy morro, tenía que ingeniármelas para sobrevivir en la calle, no me daban chamba fácil, ya en ese tiempo no trabajaba en la rosticería, así que trabajé en unos abarrotes, ahí mismo en el Presidentes, pero si mi jefa no me firmaba un papel para que yo pudiera trabajar no me contrataban, tendría yo 14 o 15 años, lo que hice fue falsificar un acta de nacimiento para entrar a una fábrica, me acuerdo que ganaba como 700 pesos más los bonos a la semana, hacíamos lámparas para las tiendas Sears, estaba en la Colonia 20 de Noviembre, ahí renté un cuartito, me cobraban 500 pesos mensuales, era como una vecindad, estaba muy chiquito, tenía que agacharme para entrar, nada más tenía una cama, una caja de esas de leche como mesa, unos audífonos y mi ropa. Me aventé 2 años trabajando en ese lugar, de ahí me regresé al Presidentes, ya había muchos barrios, estaba el LDC, 70, 76 y el US Presi. Había Clubs y Barrios, los barrios eran de cholos, los del club era de rayadores, taggers, grafiteros, yo pertenecía al Club DJ (Destrucción Juvenil) y pues yo andaba con esos vatos, era amigo de los pesados, bueno había un güey que su nombre estaba en todas partes, rayaba todo, pero esa era solo nuestra vagancia, a ver quién llegaba a la cima, al letrero más alto, ese compa era uno de ellos, ahora es escolta, pasó de ser correteado a corretear (risas).


Si la policía te encontraba con spray te llevaban a la cárcel, como a los 16 años y medio me llevaron a la correccional de menores, justo por andar rayando paredes. Fue una experiencia bien mamona en mi vida,  primero cuando llegué ahí me dijeron: encuérate. Me metieron al baño, agarraron la manguera y ¡fuuu! me bañaron de esa forma, me dieron ropa para ponerme y dale pa’ dentro, había todo un arsenal de camas, de bonques, donde se acostaban los morros internos, te hablo como no sé, de unas 200 pinches camas como en 500 metros cuadrados. Llegué y estaban tumbando a un morro, le estaban quitando sus tenis, lo que hice fue quitarme los míos rápido, ponerlos de almohada y estar al margen de a ver qué onda. Llegaron unos morrillos, bueno unos morros, me quieren quitar mis tenis y yo no me dejaba, pues cómo que mis tenis, quise forcejear  por ellos, pero llegó otro morro y no sé qué era si la funda de una almohada o su playera, pero el güey me tapó la cara y nadie hace nada, aunque estén viendo todos, hasta el guardia pasa y todavía tienen una cámara donde supuestamente nos vigilan y no hacen nada; ahí duré tres días, que mientras duraba la investigación.


Me metí de nuevo a trabajar a una panadería, hacía donas, torcidos, empanadas, birotes, ojos de buey y unos pan piedra que le dicen, aprendí todo ese oficio de ser panadero, cerca de ahí con unos compas construimos una casa en un árbol, así tal cual, ahí viví 9 meses, me daban quebrada de bañarme en la casa de un amigo que vivía en unos departamentos de por ahí, él vivía en el segundo piso de tres y cuando se iba su mamá y su hermana a la escuela, me dejaba entrar a su casa. Cuando me salía de la casa del árbol, dejaba como unas caritas, para que pensaran que estaba alguien, porque algunos amigos sabían que teníamos la llave de la alegría ahí, porque recuerda ¨Un gallo al día, la llave de la alegría¨ y habían intentado ya entrar pa´ fumársela. 


Al cumplir 18 años me volvió a agarrar la policía, recuerdo que hasta me revisaron las muelas para ver si sí era mayor de edad. Me habían regalado unas famosas Roche™, píldoras Diazepam y estaba tomando Viva Villa con Squirt, me tomé tres y una de dos litros de soda ¡boom! se me metió el Superman, paré un taxi, lo llevé a una colonia, bajé al chofer,  le pegué unos putazos, le di como 6 golpes, al sexto se noqueó, le quite su cartera, le tumbé el taxi, le quité las placas y me fui a dar el rol, pero me encontré a los pitufos, traían ya el reporte de un taxi robado, habían pasado como dos horas, yo andaba todo pendejo, enseguida me cacharon, me llevaron a la delegación, el vato estaba ahí todo madreado, los polis me metieron a un cuartito me cubrieron con una bolsa negra la cabeza y me pegaron unos putazos con la bolsita puesta  ¡tras, tras, tras!  me dijeron que por pasadito de vergas, después que me llevaron a declarar me pasaron a los separos, en los separos me aventé 48 horas, de ahí me llevaron a La Ocho, me aventé tres días y medio. Ahí me quería madrear un güey, a uno que le caí gordo, me quería chingar a huevo, le dije al celador que le daba una  feria para que fuera a madrearme a mí solo, pero no más fue verbal, ya después a los tres días y medio me declararon culpable y de ahí al famoso Pueblito, a la penitenciaría del Estado de Baja California, me dieron 5 años por robo calificado con violencia.
Ya antes habíamos robado, ya llevaba un tiempo metiéndome pastillas, llamábamos para pedir pizza, una cuadra antes de la dirección que dábamos yo estaba esperando al pizzero, lo golpeaba con todo y casco, le quitaba el dinero y la pizza, en lo que avisaba él,  yo ya había corrido para esconderme en uno de los edificios, cuando la policía llegaba no sabía a qué edificio me metí, nosotros desde el tercer piso veíamos cómo nos buscaban, mientras comíamos pizza. 

Después nos dedicamos a asaltar licores y tiendas OXXO, la verdad nunca me había tronado el monkey como ese día del taxi, yo antes de eso decía que mientras menos violencia era mejor y pues trataba de asaltar siendo muy amable. Llegaba y te hablaba así: Hola ¿cómo estás? vengo a asaltarte ¿me puedes dar todo el dinero? yo era amable todo el tiempo, porque tenía amigos que sí eran bien violentos güey, sin necesidad de usar violencia la usaban y a mí no me gustaba eso. Mi táctica era ser lo más amable que pudiera y pues sacar el arma, tenía un pistola 380, escuadra, bonita, pero solo se las enseñaba y ya, mientras estaba otro de nosotros en la puerta no dejando entrar a nadie, porque para hacer una misión de esas, ya tienes que haber estado observando desde tres semanas antes para saber quién entra y quién sale, a qué horas se cierra, a qué horas abren, esperábamos el momento exacto, con otro socio ya en el carro afuera, ya que me daban toda la feria les decía que se fueran para el baño con los demás (clientes y empleados) y antes de cerrar la puerta yo te decía que si te asomas te iba a pegar un balazo en la cabeza, para eso uno de los nuestros se hacía pasar por cliente, lo encerraba con los demás en el baño, por si alguien decía algo en contra de los asaltantes el actuaba ahí dentro, era nuestra oreja, a parte antes de irme agarraba botellas, paquetes de cigarros, nos subíamos al carro y fuga.


Rehabilitación.
Fue cuando vivía en la combi, le llegaron rumores a mi madre de que yo andaba en malos pasos, ella pensaba que andaba en drogas y a esa edad aún no era así, entonces mi madre me encerró en un centro de rehabilitación, que por pasaditas de lanzas, por ingobernable, aunque ella dijo por drogadicto cuando firmó, por eso no quería regresar a la casa, porque ella me dijo que si quería volver, volviera, pero yo no volví, yo sobreviví en la calle, después como miró que trabaja y ganaba feria, por eso quería que volviera, porque es como bien convenenciera, si tienes dinero hijo te abro las puertas, si no tienes dinero, bye cuídate, pero bueno, es mi amá,  la quiero y no le tengo rencor.  
Te contaba que ese día llegó mi amá, me dijo que la acompañara a recoger unas alfombras, como ella tenía un puesto en le sobreruedas y vendía chacharas, yo le creí que a eso íbamos, pero cuando nos metimos era de noche no se veía nada, solo como una gran cantón, me dijo que me esperara ahí, que regresaba y pues la señora nunca volvió  lo que vino fue un pinche gorila que lo único que me dijo es: aquí te vas a dejar de mamadas, ya chingaste a tu madre, estás en un centro de rehabilitación y jálale para allá cabrón.
Yo fumaba poca marihuana en ese tiempo, pero mi madre pensaba que yo consumía cristal, yo ni lo conocía todavía ese mentado diablo y honestamente una persona que consume heroína si debe estar ahí, pero alguien que solo consume marihuana pues no. Mi jefa firmó para que yo estuviera ahí 6 meses, aunque duré solo dos. Ahí mi trabajo consistía en separar tortillas o la verdura, ya que toda la que nos regalan está podrida, el centro tiene una panel que usan para ir a las panaderías, tortillerías o lugares de abastos, donde les reglaran la comida que sobra o la merma que le dicen y pues de eso comíamos nosotros, un chingo de caldos de verdura con pan enlamado, solo le quitábamos la lama con la mano y pa´ dentro, solo una vez a la semana nos daban tortillas, los encargados y mayores ellos sí comían bien, se servían un pedazote siempre de bistec.
Siento que estar escuchando todos los días problemas ajenos, enferma, teníamos reuniones o juntas cada dos horas durante el transcurso del día, terapias verbales y las personas que subían a la tribuna y unos contaban como habían violado a sus hijas por culpa de la heroína, entonces cuando yo subía y les contaba que solo me fui de mi casa porque no quise estudiar y por los golpes que mi madre me daba me decían que no hiciera guacamole con el culo, que no le hiciera al pendejo y dijera la verdad, siempre fui un mentiroso para ellos porque no aceptaba que usara otras drogas. Pasó un mes y un señor dijo que habría un concurso de todos los centros de rehabilitación e iba a realizarse en Playas de Rosarito, en realidad era un torneo de voleibol, en mi vida había jugado pero a mí me llevaron, nos advirtieron que no nos pasáramos de vergas y que ni nos pasara por la cabeza querer fugarnos porque si no, nos iba a cargar la de mear. La verdad en cuanto pisé arena se me vinieron mil formas de escapar, me fui esquivando gente, llegué a la orillita de la playa, tranquilo como siguiendo olas, que no se notara y así me fui de charquito en charquito hasta que llegué a los taxis, ahí en el sitio de los taxis me atoraron tres cabrones que eran del centro y pues me llevaron con el señor que me había dicho que ni se me ocurriera escapar. 

¡Te dije cabrón! y me metieron a una panel donde me amarraron de una cadena grande que tienen instalada, cuando llegamos al centro me dijeron que el castigo consistía en pasar la noche amarrado a poste, así la pasé 24 horas, cada dos horas iban y me echaban un balde de agua fría, me sentí muy impotente, de ahí me llevaron a dormir con los nenes, unos güeyes que ya no están bien de la cabeza, de ahí el siguiente castigo era que te cortaran el pelo a rapa y con un rastrillo me rasuraron las cejas, el domingo me pusieron en el área de visita para que me viera la gente y me diera vergüenza, de ahí a lavarle la ropa a los nenes que siempre estaban hechos encima, lavaba la ropa con un cepillo de dientes, pensaba que mientras no me metieran un palo por el culo podía aguantar todos los castigos. 
A las dos semanas el director me mandó llamar, me preguntó por qué me quise fugar, le contesté que esto no era para mí todavía, que si yo era ingobernable y estaba consumiendo marihuana, aquí con ver tanta gente que se mete heroína, lo único que va a pasar es que se me antoje. Me dijo: te voy a dejar salir, pero si te vuelven a meter sabes cómo les va a los que caen por segunda vez. Yo no traía dinero y el vato me pidió el taxi y lo pagó, llegué con mi jefa pero no estaba, estaban solo mis hermanos, empezamos a llorar todos, después llegó mi madre y le dije pasa que usted no me conoce, y sí yo necesito algo se lo iba a decir, después de eso me fui del barrio.

El Pueblito
Se le llamaba pueblito porque ahí uno podía vivir con su familia si tenías, podría entrar mi hijo o mi esposa a vivir conmigo si yo tenía dinero, todo ahí adentro era dinero, todo era dinero como en muchas partes, todo era dinero, todo era dinero. Existían las carracas, las carracas es un cuartito donde tú tienes a tu pareja de afuera, pagas 80 pesos y te prestan ese cuartito, donde pues tú estás con tu morra ahí en visita conyugal, el que tenía dinero podía hacer eso. A los que tienen dinero pueden vivir en las carracas mayores, así les llamaban, no me acuerdo bien, pero creo que unos 500 o 600 dólares y ya tenías un cuartito ahí para vivir con todo y cable de tv, tenía todos los servicios, había hasta una catedral.
Cuando te ingresan al pueblito, tienes que esperar tres meses a que te llegue la condena, así que cuando entré me metieron al gallinero, es un cuartito donde meten a los que se pelean o van a mandarlos a las tumbas, las tumbas es un lugar donde te castigan y te llevan ahí, es un cuarto, es un hoyo, un cuarto donde no hay luz, el baño es un hoyo en una esquina, es todo lo que hay para que cagues y una cortina, donde se abre por abajo de la puerta y te avientan la comida para que no te mueras y cuando uno va llegando ahí nos meten una semana. Los custodios se forman ahí afuera, eso durante 4 minutos para que nos vean los placas y los identifique a uno, ellos a nosotros pues, después de ahí una semana, te llevan a un lugar bien gacho, de hecho, todo ese pedazo de pueblo está feo, es un pasillo, está bien crítico esa onda. Yo tenía un compa que ya estaba allá adentro y él ya sabía que yo ya estaba ahí en el gallinero, no sé cómo le hizo, pero me llegó una estuca que es una carta, donde me dice que él me está esperando y va a estar viendo todo desde que yo salgo ahí del gallinero, cuando vaya a medio camino él me va a hacer una seña y pase lo que pase yo tengo que llegar a él. Yo no tenía que llegar al lugar ese de la fila, porque son lo que le llaman las tumbas viejas y es lo más gacho que existe ahí en el pueblito. De pronto mi compa me hace una seña y yo me dejó ir con él, me dice ¡camínale y no voltees pa´ atrás!  íbamos súper rápido, él era un listero de un celador, ahí te toman lista a las seis de la mañana, a las seis de la tarde y a las diez de la noche, por si alguien se fuga, ahí se dan cuenta quién, si no lo encuentran se cierra todo y hasta que lo encuentren. Ya por fin estaba con él y me dice: Pinche Pancho, qué onda cabrón, no es para que tú estés aquí. Mi compa había asaltado por eso estaba también ahí, era del Presidentes pero se fue a vivir a la 5 y 10, él usaba heroína, siempre traía dinero, yo admiraba su manera de asaltar, cuando se cambió de casa asaltó una tienda y le dijo a la señora que le abriera la reja para que le diera todo,  la señora no le abrió, mi compa la amenazó que si no la abría le iba a dar un balazo y pues no la creyó la señora y le dio el balazo, le disparó en el estómago, él y su Haina se fueron, agarraron una Calafia, a medio camino la pararon y los agarraron a los dos, para acabarla el hijo de la señora de la tienda era judicial o es judicial, no sé si exista, le dieron como diez años y pues ahí nos encontramos, no más a él le gustaba mucho la heroína, y pues era otra vida con él, no le importaba dormir en el piso con laikas o sea pulgas que existen ahí adentro, se te pegan en el elástico del calzón y a cada rato anda uno acá rascándose, eso sí le gustaba un chingo dibujar a ese vato, no más se ponía loco y eso le gustaba.
Me ofreció mi gallito de la mejor calidad, porque ahí adentro están las mejores drogas, te venden tu dosis y tu canala por 7 pesos, a mí me sorprendía que una cura te costaba 12 pesos y eso valía tu vida, lo que pasa es que es si no tienes quién te haga un paro o cómo hacerle para sobrevivir ahí pues está cabrón, por ejemplo yo podía hacer que se pelearan por cincuenta centavos, a esa gravedad, simplemente nomas hasta por no pagar lo que pides prestado, hay una persona que te presta dinero ahí, a réditos, le pedía yo un decir 50 pesos para pagarle 70 pesos a cierto día, si yo no tenía ese dinero, él me mandaba decir, que qué pedo, primero me daba tres strikes y sí ya pasaban los tres strikes, iban y me iban a pegar en la madre, unos putazos primero y sí ya después no pagué nada, está en riesgo tu vida y dices tú, sabes qué no me mates, pero si quieres hago trabajo para ti, puedo ser sicario o lo que tú quieras pero no me mates. No te voy a decir que yo no maté, pero sí que tuve que defender mi vida.
Sí está crítica la vida ahí dentro, ahí todo se mueve por dinero, ahí había hasta autosecuestros, era una historia,  por eso le decían El Pueblito, vivías con la gente, vivías con tu señora, vivías con tus hijos, de ahí los mandabas a la escuela, hoy en día pues ya no, ya es cárcel, antes no, antes era otra vida, otra historia,  la droga bien barata y más buena,  muchos decían que hacían su desmadre nada más para que los volvieran a agarrar y meterlos para estar consumiendo más droga de ahí, pues era más barato todo, afuera valía 50 pesos una cura y adentro valía 12 pesos y pues calidad por eso era el mentado pueblito, pero si entraste no siendo no eres gacho, porque solo convives con puro malandro, con pura persona de la calle, nadie es honesto adentro, aunque digan que es honesto, no, eso es mentira, y pues como en todos los lugares, hay política y rangos, hay pupilos, discípulos, mayores y sargentos, pero la política de la cárcel es diferente, ahí sí hay cosas de las que yo no puedo hablar porque eso es un código de ética para nosotros los que estuvimos y están  adentro.
Duré un mes encerrado en mi celda, no quería salir a la realidad de ese pueblito cuando llegué, miraba tanta injusticia, me contaban cómo era estar ahí, como te cuento los mismos custodios avientan 50 centavos al piso para ver cómo se pelean los reos me parecía bien loco, bien sádico el pedo, o  que te toque ver cómo mandar a picar a otro por las deudas y poco a poco uno se va subiendo al barco porque si no te ahogas. Salí porque tenía un chingo sin jugar básquetbol y fuimos a jugar al cuadro el primer día que salí, enseguida me querían tumbar, los tenis y la playera, traía una playera de Michael Jordan, la cosa es que de esa manera puedes sacar dinero, le quitas las cosas a alguien vas y las vendes, hay dos maneras que te las quiten: dormido o a putazos. Dos tres veces ahí me quisieron pescuecear, si te duermes, te aprietan el pescuezo y te asfixian poquito, pero si se pasan de fuerza o tiempo puedes morir ahí. Cuando quisieron robarme, los placas querían culparme, pero yo les alegué que esos güeyes son los que me cagaron el palo, me querían tumbar y la chingada, pero tuve que  sobornar a un custodio para que me hiciera el paro,  le di una feria  y le fui a salir al toro, no quería que él me defendiera simplemente que fuera como un referí, que nadie se meta, de ahí me gané al placa, porque el placa miró lo justo de mí, no como el pasadito de vergas,  así me las viví todo el tiempo, como me hice el listero de ese celador, yo me levantaba a las seis de la mañana pasaba lista, yo no tenía que formarme en la fila, me cobraban 30 pesos, pero tampoco tenía que formarme para comer, me llevaban a la celda comida preparada, la cosa es que yo todo el tiempo traía dinero, me compraba hasta chimichangas y atole de a pesos, recuerdo en ese tiempo un six de Tecates costaba 350 pesos, el Viva villa 45 pesos, era como nuestro 7 eleven, bueno así también decía el letrero (risas).
Armas puedes obtener todo el tiempo, puedes ir a matar o dejar mal herido a alguien, uno aprende a vivir de eso, de principio yo no quería participar, pero ya después hasta me gustó el pedo, yo ya pasaba por donde yo quiera, me valía madre y como sabía una madre de karate, pues yo ya estaba hecho, entrenado para esos business.


Los domingos siempre había un sonido de música y en ese espacio podías estar con tu familia, conviviendo, bailando, ahí nadie podía hacer nada malo, se respetaba el ambiente familiar (bueno, a veces) porque si auto secuestraban a sus propios morritos, por ponerte un ejemplo, a mí me iba a visitar mi jainitaella iba con su hijo y planearon que un malandro iba a llegar por el morro, pero como yo tenía comprado al celador y esos güeyes no sabían, ahí los celadores están enterados de todos los movimientos que se hacen, total, que cuando el vato se iba a lanzar a hacer la misión, lo agarraron, el güey confesó que se sabía que mi vieja y yo teníamos algo de lanilla y pues por eso intentaron el secuestro, pero pues se les arruinó, los tenía por el culo a esos cabrones. Uno podía meter dinero, la cosa es que no revisaban bien y como saben que te llevan, pues se aprovecha, y mientras vas en camino a visitar a tus familiares presos, los malandrillos van como carroñeros robándote, a mi abuela (en paz descanse) una vez le robaron sus cigarros varones verdes, de su mandil, le metieron la mano, sabe cómo, la verdad yo recuerdo que también se los robaba, cuando era empacador del Calimax, mi abuela fue como mi madre, se escucha feo pero solo de ella recibía cariño, todo lo que no recibía de mi jefa, la verdad si me faltó tener padre, solo lo conocí por una foto, siento que me faltó que me jalara las riendas, mi madre solo me daba unas putizas, no se tentaba el corazón para pegar, cayera donde cayera el golpe, una vez traía un tipo látigo, de esos que usan para los caballos, puro cuero, eso sí duele culero, y pues esa vez metí las manos, me estaba pegando en la nuca. Antes de golpearme me decía quieres que te pegue yo o Daniel, quien es mi hermano mayor, y yo prefería que Daniel, porque él me daba solo de las nalgas para abajo y pues mi jefa no le importaba donde cayera el vergazo, de pronto se metía mi tío y le decía ¡Ya déjalo Rosa! Por qué le pegas así, pero el solo venía a veces del otro lado. Mi hermano, el que me madreaba, me preguntaba por qué lo hiciste y yo le contestaba: es que yo pensaba...te voy a decir una cosa, tú nunca andes pensando porque el pensar no existe, desde ahí me quito el pensar en los sueños y luego me dicen y porqué eres tan seco, pues si se me hace que hasta puedo comprar los abrazos que me dio mi jefa, y terminas en esos lugares donde no más tienes que estar dormido y al tanto.

Hice una condena de 3 años nueve meses,  pagué 175 dólares y una botella de licor, era un abogado amigo de mi madre.

18 diciembre 2018

Conversaciones en Tijuana. Lo ilícito me fue impuesto. (Primera entrevista)


INTRODUCCIÓN.

Los puentes de Tijuana tienen doble función, mas no doble moral, sangre entre los acueductos obstruidos, infantes que desaparecen como si fueran rosales y pudieran cortarse, mujeres que llegan con esa mirada de vengo a trabajar y terminan siendo lo que defienden ser, libidinosos extranjeros que llegan a esta ciudad o país por políticos corruptos enfermos que no ven más allá de su palacio. ¿Tanto es el poder que se requiere para vivir tranquilo? que uno prefiere ignorar que alguien sufre o justificarlo de cultura social y en estos tiempos que la conciencia es anestesiada vía un like en las redes sociales o un compartir, se complica abolir este tipo de situaciones (Secuestro, narcotráfico, prostitución, corrupción). En estas entrevistas las personas se confesaron tristes, inconformes y explican los porqués de su vida en estos distintos ámbitos referidos y que narran sus historias con el único fin no de ser conocidos, ni justificar violencia, si no apuntar a un Sistema que los llevó a casi morir y a matar, donde el hambre y la irresponsabilidad prenatal es parte importante de este tipo de vejaciones. Pareciera que estos dos factores antes mencionados avalados por el Gobierno y corporaciones religiosas son la parte fundamental de los futuros de muchas personas con el único motivo de no perder votos ni fervientes seguidores. Dinero igual a poder, poder igual a placer, placer: iniciativa mundial aprobada.


PRIMERA PARTE:




SERGIO ¨N¨

  
Acaso iremos a pelear,
esto va a explotar, decía la cholada.
Martín Castillo

¨ ¡Y eso qué compa! le grité cuando me levantaba del suelo de entre las mesas de billar, no sé si temblaba de miedo o de lo muy encabronada que estaba por haber utilizado su fuerza contra mí, cuando le dije: Todos tenemos el mismo poder que tú. ¨

Septiembre, 2016.
A mí me gustaba mucho el rifle, la primera vez que lo vi, me enamoré, fue un cuerno de chivo me acuerdo, cromado, patas blancas, es lo mejor que he tenido, fue cuando entré trabajar a despatar mota, era muy bueno para plantar mota, sacaba ocho kilos diarios, en ese tiempo lo pagaban a 150 pesos el kilo, te ganabas 1500 pesos diarios, me gustó y empecé a despatar. Al tiempo me invitaron a sembrar, dije chingesumadre ¿por qué no? y  empezamos a sembrar a la verga; un día, me acuerdo, venían bajando los wachos, y yo quise correr,  haz de cuenta que en lugar de correr agarré mi pistola, pero no pa´ tirarles, si no cómo pa´ correr, pa´ que no nos cayeran, porque las pistolas, los rifles te las prestaban güey y yo la neta quise correr y para que no se dieran cuenta que estaba la pistola, pues que la agarro y cuando la agarré ¡pum,pum,pum! empezaron a tirar los wachos ¡Ay, qué vergas, dije, pues tengo que responder a la verga! y me agarré  ¡pa, pa, pa! le tiré pa´ arriba, ¡nombre! les tiré como tres, se cayeron todos por la ladera, haz de cuenta que los maté a todos (risas) bien golpeados terminamos, estaban bien golpeados, así comenzó el desmadre, de ahí nos agarramos el rancho y después empezamos a robar, empezamos a pedir piso en Sinaloa. Empezamos a pedir piso y la gente sí te pagaba porque andábamos armados, luego nos empezaron a pagar plaza, la gente de las tiendas, allá por el 2003, 2004.
En esos días vamos a la calle, tirando balazos, y de pronto sí nos respondieron y me tocó un balazo en la pierna y otro en la panza, la libré y me fui pa´ Nogales, igual, matamos en Nogales y ahí la estábamos haciendo.
En ese tiempo me tiré un tiro con unos judiciales, porque así nos podemos pelear, de hombre a hombre y los vatos nos tiraban a tacuaches, que valíamos verga y pues que me pego una arremangada con arma de fuego, nos agarramos a balazos y los otros balazos que me pegaron después, me pegaron dos balazos, pero yo maté dos vatos fue por ahí del dos mil, nos pegamos un recio con los vatos,  yo le tenía un chingo de miedo a los policías pero, ese día se me quitó, se llegó la balacera y ahí nos balaceamos con ellos, me pegaron dos balazos a mí, yo arremangué como tres, y ahí me di cuenta que ya nadie podía conmigo, me sentí hombre ¿me entiendes? aunque estaba herido dije me pelan la verga, y me hice hombre.

 Después asalté un banco, allá por el lado de Tucson, me metieron por otro lado y ahí asalté un banco, y nos lo trajimos por Nogales el dinero, nos robamos unos caballos también, que eran de pasos finos me acuerdo, agarramos esos caballos y nos los trajimos a Nogales; habíamos asaltado un banco, valía verga, estaban buscándolos porque los caballos eran de carrera, de paso fino. De Nogales nos bajamos, nos fuimos a Imuris y nos fuimos por Magdalena, ya en Nogales pues nos hicimos más hombres, pues andábamos armados, nos sentíamos la gran cosa ¿no? los policías nos pelaban la verga, éramos hombres, pues ¿sí, me entiendes? yo ya traía un balazo en la panza, ya sabía lo que se sentían los balazos, ya tenía tres balazos para ese tiempo, yo sentía que era de fierro y nadie me hacía nada, después empezamos a trabajar en una fábrica, ganábamos qué, ochocientos pesos a la semana, no me gustó, y nos fuimos a meter a un banco para allá para Agua Prieta, asaltamos el banco y mataron a un camarada mío que se llamaba Agustín, a él lo enterraron en Imuris, ahí mataron a un camarada mío y ahí me metieron el cuarto balazo, no me acuerdo si en la pierna, nos agarramos a balazos, no matamos a nadie, solo nos agarramos a balazos, los vatos se portaron bien. Adentro del banco, nos estábamos tirando, lo hicimos pedazos. Allá en Agua Prieta, corrimos para Imuris, Sonora, de ahí pa´ adelante, puro hacerse hombre a la verga, de ahí pa´delante nadie me podía ver, me vengo pa´ Sinaloa, me pego un tiro en Mocorito con un vato, me pega dos balazos a la verga y le pegó dos yo a él, el vato tocaba el acordeón y luego se quejaba ¡ay que ya no puedo tocar el acordeón, ay tanto balazo! le dejé la mano tulla, ¿Sabes qué es tullida? que ya no la pudo mover pues lo dejé jodido, ¡ay me pegaste en el brazo, ay me hubieras pegado en la panza! y le dije: chingado, semos hombres y estamos vivos, después de eso me vine para Tijuana.
  
                                                                                                                                      Diciembre, 2016.

Mi descendencia no se va a acabar aquí conmigo, porque yo por mi descendencia doy todo, ya verás que van a ser doctores, maestros, abogados no quiero, te voy a decir por qué, no es que no me gusten los licenciados, lo que pasa es que está muy peleado, no van a poder ejercer, un maestro y un doctor, ejerce siempre. Yo soy muy inteligente, yo sé cómo educar a mis hijos para que estudien y no sean como yo, te diré una cosa, aquí se acabó lo mío.
Ellos no saben a qué me dedico, crees que no me da vergüenza esa madre, a mí me da vergüenza, entonces, como dices tú, vender frijoles o tomates no es malo, pero vender marihuana si lo satanizan, yo hablé contigo aquel día, sé tú eres muy abierta, igual y me estás siguiendo la cura, pero chingo mi madre que nos satanizan porque no nos conocen, no conocen al buen padre, al buen esposo, al buen hijo, yo te voy a decir una cosa,  el mejor hijo de todos los hijos de mi amá, yo soy, soy el vato que le pregunta si ya pagó la renta, el vato que le paga la renta, el vato que le puso un negocio a su madre mi padre siempre es: ¿qué ocupas viejo? yo le pago todo, todo, todo.

Nosotros, hacemos lo que hacemos, no porque queramos hacerlo, porque ya nos tocó, de aquí nosotros nos vamos a ir con dos pases no más: cárcel o muerte. De aquí salimos así, si me dan a escoger prefiero muerte, yo soy hombre no un pájaro enjaulado.
  
Cuando yo tenía dos años, mis papás se separaron y todo el mundo me pegó en la espalda, ¡Ay, mira, es el hijo de la Martha! ¡Pobrecito! el morro que juntaba paletas, donde jugaban todos los morros, en la plaza cívica,  yo buscaba las paletas tiradas, las agarraba e iba a lavarlas y me las comía, yo soy ese morro, el morro que sufrió,  tú crees que yo quiero que mis hijos sufran eso ¡Pura verga! y  es lo que nadie se da cuenta, si nos echan todo el desmadre a nosotros, el puto gobierno,  por qué vergas no nos da algo parejo a todos, yo junté paletas de la tierra,  no un año, dos años, seis años, toda la primaria, juntando paletas de la tierra y lavándolas, para poder probar una paleta Son mamadas ¿o no?  Ahorita ya me puedo comprar diez bolsas de paletas si yo quiero, hoy me puedo comprar carros que nunca en la vida imaginé que iba a tener, ahorita yo me puedo comprar lo que yo quiera, ahorita puedo hacer lo que yo quiera güey, yo ya sufrí de morro, pa´ qué voy a sufrir de grande y para qué voy a hacer sufrir a mis hijos.

Mi vida y te lo voy a decir, mi vida no es mía, es prestada, pero lo que te puedo asegurar, es que mis hijos no van a ser igual que yo, mis hijos no saben lo que soy, mis hijos conocen a un papá, que va a trabajar todos los días,  porque yo tengo un trabajo a parte, un trabajo que a mí no me deja, me deja tener responsabilidad y no ocupo, porque yo gano más, yo gano 20 veces más de lo que gano en el trabajo, pero sabes por qué estoy ahí, porque quiero demostrarles que soy una persona responsable a mis hijos, es el ejemplo que les estoy dando a ellos, no lo mío, el ejemplo de la perseverancia,  de la fuerza y que le echo un chingo de ganas, yo le digo a mis hijos que no han batallado nada güey,  ustedes nacieron ricos, ustedes tienen todo, yo les platico a ellos todas las cosas buenas, porque yo tengo dos vidas: la buena y la mala,  pero la mala es más buena que la buena.

¿Tú crees que lo justo es lo correcto? porque yo no,  te voy a decir por qué, un vato te puede meter el dedo en el fundillo porque era justo, pero no es lo correcto, nos vamos a 1910, había 900 terratenientes, todo esos vatos eran los dueños de todos y de toda la gente que había, eran empleados de ellos, sabes para quién trabajaban ¿dónde quedaba el dinero que ganaban?  en las tiendas que ellos tenían, si tú quedabas teniendo una deuda, tu hijo, seguía pagando la deuda que tú tenías, por qué crees que Emiliano Zapata, Francisco Villa, se pusieron las pilas, ahora, tú me dijiste que un día tú luchabas y yo te respondía que yo lucho también y si hay que levantarnos, yo dejo lo que estoy haciendo güey, por la igualdad y te lo dije aquel día, a mí me encanta un putero esta madre, yo ya tengo y mis hijos tienen, pero no me siento conforme,  a mí no me gusta ver gente valiendo verga en la calle,  a mí no me gusta ver niños muriéndose de hambre, lo que tengo yo lo regalo, para que todo mundo no esté como estaba yo, a mí no me gustó, la vida que tuve de morro no me gustó, la que tengo ahorita me encanta, yo me puedo quedar con esta vida, y está muy chingona, pero si algún día se tiene que repartir mi desmadre, yo lo reparto,  a mí se me hace más fregón que todos estamos a gusto y que no se tenga hambre, yo tuve hambre, yo sé lo que es un vato de los que se tiene que robar un puto taco,  un taco de frijoles, yo sé lo es eso, echarte de volada un taco de tortilla y salirte corriendo de tu casa,  porque nomás había un taco para cada uno.

Ahí te va otra cosa güey, yo voy al sobreruedas con mi vieja, voy con dos mil, tres mil pesos y termino comprando para los viejitos u otras personas que veo que solo piden de dos tres tomates, y mi esposa me dice ¡Hey, qué no venimos a comprar nosotros! Le contesto que mañana vamos a comprar nosotros, ahora fue pa´ ellos a la verga.
Bajarte de un carro, y que alguien lo lave, le daré todo lo que traigo en la bolsa, que tu vieja te diga, ¡Hey, no sea mamón! no traemos ni para gasolina nosotros, qué tiene le contesto, mañana vamos a tener nosotros; darle todo el dinero al vato, eso no lo hace ni un político, ¡Chingo a mi madre si no es cierto! 
Y me pregunto entonces por qué no me entienden, por qué nos crucifican, yo te voy a decir una cosa, el gobierno quiere una cosa para nosotros,  que los jodidos sean jodidos y los ricos sean más ricos, este es el resultado de todo lo queremos, nosotros que estamos en la edad media, nos tienen miedo, sabes por qué, porque nosotros podemos hacer más cosas que ellos, porque un día vamos a ser más ricos que ellos,  y que un día  agarremos poder, es lo que les da miedo, los ideales de nosotros, porque nosotros somos pobres como los boxeadores, y le da miedo que un pobre agarre el poder, sabes por qué, porque el pobre va a repartir pa´ todos iguales,  y los ricos no, los ricos es para hacerse más ricos y quién es amigo de ellos, pero que un pobre agarre el poder, un pinche pobre va a repartir lo que tiene, un rico no reparte nada, un rico no come bien, yo conozco gente rica que no come bien, y yo conozco gente pobre que come mejor que ellos.  Tu ideología es la mía, y esa lucha que se tiene que apoyar, y siempre he dicho, pero no ha habido un vato de diga, va chingue su madre,  vamos a ver qué pasa, no voy a perder nada, yo lo hago, sabes por qué lo voy a hacer, porque son cosas que yo quiero, tú por ejemplo me estás usando a mí,  yo te estoy usando a ti  para que sepan cómo realmente somos nosotros, qué realmente queremos y de dónde realmente venimos. No semos eso solamente de:  échele cal, porque somos un muerto que amanece ahí y no, sí semos personas importantes, piezas fundamentales en el país y si un día me llegan a matar, tú no sabes toda la gente que va a sufrir, padecer.

18 octubre 2012

21 mayo 2012

V Encuentro Nacional de Poetas Jóvenes de México "Carruaje de Pájaros" 2012







  • SALA DANIEL SADA


12:00  p. m.
Libro: Diarios del este  (editorial Tierra Adentro)
Autora: Yohanna Jaramillo     

Libro: Tríptico La eterna brevedad (editorial el Grafógrafo)
Autor: Adolfo Morales         

1:00 p. m.
Libro: Mudanza Ditoria/Auieo ediciones
Autora: Verónica Gerber

2:30 p.m.
La sonrisa de la desilusión (editorial Tumbona)
Autor: Guillermo Espinosa
Editorial

4:00 p. m.
Lectura de obra “Concretoons”
Autor del blog: Benjamín Moreno
Libro: Perlesía (editorial Bonobos)
Autor: Ángel Ortuño

5:30 p.m.
Libro: El reino de las moscas (editorial Alfaguara)
Auto: Alejandro Páez Varela
Presentadora: Cristina Rivera Garza

7:00 p. m.
Entrega del XIV Premio Nacional de Poesía
Por la Lic. Elsa Arnaiz Rosas y Rosina Conde

7:30 p. m.
Lectura de obra de Rae Armantrout (Premio Pulitzer de poesía) con la presencia de la autora y Mayra Luna.